Pronóstico agrometeorológico semanal para México: lluvias persistentes elevan riesgo sanitario en berries y aguacate

Las lluvias persistentes en México han beneficiado el crecimiento del maíz y los pastizales, pero también han provocado un aumento en los hongos, pérdidas de fertilizante y riesgos sanitarios para el ganado.

Llueve sobre mojado. Las lluvias ya se instalaron sobre gran parte del campo mexicano y lo que antes era una tormenta pasajera al final de la tarde, ahora empieza a sentirse como esos días en que el cielo nunca termina de limpiarse: cae agua, se asoma un poco el sol y horas después, vuelve a llover en el mismo lugar.

Y cuando el suelo permanece mojado varios días, el campo se pone caprichoso. Es como trabajar sobre una esponja que ya no puede absorber más agua. El maíz y los pastizales lo agradecen, pero también empiezan los problemas que llegan con tanta humedad: hongos, fertilizante que se lava y parcelas donde cuesta trabajo meter maquinaria.

La semana pasada dejó señales de este nuevo escenario. El Servicio Meteorológico Nacional reportó lluvias cercanas a 95 mm en Tabasco y superiores a 70 mm en Chiapas y el Centro del país, mientras gran parte del territorio mexicano comenzó a mostrar anomalías positivas de precipitación.

En muchas zonas de temporal, el maíz y el sorgo por fin obtuvieron buena humedad después de semanas donde abril todavía traía suelos secos y plantas estresadas. Ahora la tierra conserva agua durante más tiempo y eso empieza a darle un respiro al productor, sobre todo porque en varias regiones ya se está gastando menos en riego.

La humedad acumulada desde la madrugada favorecerá hongos, follaje mojado y dificultades para ventilar corrales e invernaderos.
La humedad acumulada desde la madrugada favorecerá hongos, follaje mojado y dificultades para ventilar corrales e invernaderos.

Los potreros reverdecieron rápido y el forraje volvió a empujar con fuerza, especialmente en el Trópico y el Noreste. Pero así como crece el pasto, también empiezan los problemas cuando el agua ya no alcanza a salir del terreno: corrales enlodados, humedad excesiva y animales más expuestos a enfermedades respiratorias.

Norte y Noreste: el temporal mejora los granos, pero complica establos y aplicaciones

En Nuevo León, Tamaulipas, San Luis Potosí y zonas agrícolas de Coahuila, las lluvias por fin comenzaron a cambiar el ciclo primavera-verano. El agua llega cuando muchos cultivos entran a etapas de desarrollo y llenado de grano, ayudando a recuperar la humedad en suelos que todavía venían castigados por el calor de abril.

Sin embargo, en varias parcelas, el problema se ha transformado en otro: la humedad excesiva está dificultando las labores agrícolas. Algunos terrenos permanecen saturados durante días, lo que complica las fertilizaciones, las aplicaciones sanitarias e incluso el acceso de maquinaria.

Muchos productores tendrán que aprovechar al máximo las pocas horas de tiempo seco para entrar al campo antes de que vuelva a llover.

También empieza a crecer la preocupación por el fertilizante lavado. En parcelas donde el nitrógeno se aplicó antes de las tormentas recientes, parte del nutriente puede perderse hacia capas más profundas del suelo antes de que la planta alcance a aprovecharlo, mayormente donde las lluvias han sido constantes.

La ganadería también se ve afectada por esta situación. Los pastizales se recuperaron y el forraje volvió a crecer, pero varios ranchos ya enfrentan problemas de exceso de lodo y humedad. Muchos productores tendrán que trasladar a sus animales a zonas menos fangosas y mejorar la ventilación en establos y granjas porcinas.

Bajío y Altiplano: el suelo húmedo empieza a cerrar el paso a maquinaria

Guanajuato, Querétaro, Hidalgo, Estado de México, Puebla y Tlaxcala se adentran en una de las semanas más difíciles de esta temporada de lluvias. El problema ya no se limita a las tormentas fuertes; ahora, la humedad se acumula en el suelo, las plantas e incluso dentro de los invernaderos.

Para el maíz de temporal el escenario sigue jugando. a su favor, porque las lluvias mantienen humedad alta en el suelo. Pero en hortalizas es distinto. Jitomate, chile, lechuga y cultivos en invernaderos empiezan a quedar demasiado tiempo en condiciones de alta humedad, abriendo la puerta a hongos como mildiu y fusarium.

En varias zonas los productores tendrán que esperar apenas unas horas de sol para entrar con maquinaria o hacer aplicaciones sanitarias, porque trabajar sobre suelo saturado termina compactando la tierra y afectando raíces en momentos en donde el cultivo más necesita oxígeno.

Aunque las lluvias aumentan, el calor seguirá dominando regiones del Pacífico y sureste, manteniendo estrés térmico en cultivos y ganado.
Aunque las lluvias aumentan, el calor seguirá dominando regiones del Pacífico y sureste, manteniendo estrés térmico en cultivos y ganado.

Las berries y flores ornamentales también podrían resentir esta combinación de calor y humedad. La fruta gana tamaño, pero también pierde firmeza y aparecen rajaduras que reducen la calidad comercial y vida de anaquel.

Algo parecido ocurrirá en granjas avícolas, donde la humedad encerrada dentro de los galpones seguirá favoreciendo malos olores, amoníaco y problemas respiratorios si no mejora la ventilación.

Occidente y Pacífico: aguacate y mango reciben alivio, pero aumenta presión por enfermedades

Jalisco, Michoacán, Colima y Guerrero seguirán viviendo una mezcla típica de mayo: calor fuerte durante el día y tormentas cada vez más frecuentes por las tardes. En estados del Pacífico el termómetro todavía seguirá rondando los 40 a 45 °C, así que el ambiente seguirá siendo pesado y muy húmedo al mismo tiempo.

La humedad excesiva también puede afectar directamente la calidad comercial. La fruta que crece rápidamente con tanta agua pierde firmeza y tiene una vida útil más corta en anaquel, lo cual es un problema para la exportación.

Para aguacate y mango, la lluvia llega como agua en el desierto después de semanas donde el calor traía a los huertos “jalando aire”. La humedad ayudará al desarrollo del fruto y también dará un respiro a productores que ya venían gastando más en riego.

En mango, limón y papaya también empieza la temporada donde los hongos aprovechan cualquier descuido. Con tardes húmedas y poca ventilación natural, enfermedades como antracnosis pueden aparecer, obligando a muchos productores a aprovechar pequeñas ventanas de tiempo seco para realizar aplicaciones foliares o sistémicas de prevención y control.

En acuacultura, el panorama es igualmente complicado. Después de lluvias intensas, los estanques de tilapia y camarón suelen llenarse de sedimentos y materia orgánica, lo que reduce los niveles de oxígeno en el agua y aumenta el riesgo de enfermedades bacterianas.

Golfo y Sureste: la humedad ya empieza a ser excesiva

Veracruz, Tabasco, Chiapas y parte de la Península de Yucatán seguirán con el “cielo exprimido” toda la semana. Aquí el problema es que el agua empezará a "sobrar". En varias zonas el suelo lleva tantos días húmedos que algunos cultivos comienzan a resentir más el exceso que el beneficio de la lluvia.

Las tormentas volverán a extenderse sobre gran parte del país, dejando suelos saturados y humedad persistente en regiones agrícolas.
Las tormentas volverán a extenderse sobre gran parte del país, dejando suelos saturados y humedad persistente en regiones agrícolas.

La caña, cacao, palma y plátano sí han recuperado vigor después del calor, pero demasiados días con el suelo saturado pueden terminar afectando. En papaya y plátano, muchos productores tendrán que sacar el agua acumulada y limpiar drenes antes de que comiencen problemas de caída de fruta o plantas “ahogadas”.

En cultivos de cacao y palma, la humedad presente crea el escenario perfecto para hongos como fusarium, sobre todo en zonas con temperaturas cálidas y terrenos que tardan en secarse. Además, varios caminos ya son difíciles de transitar por la maquinaria y el transporte.

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Es verdad que existe menos estrés por calor, pero también ahora tenemos más humedad, lodo y parásitos en corrales y potreros. Además, si las lluvias siguen aumentando, podrían presentarse retrasos en las cosechas y problemas para transportar la fruta a los mercados, lo que afectaría la calidad y los tiempos de entrega.

El temporal ya agarró ritmo y el campo tendrá que adaptarse rápido a un escenario más húmedo. Para algunos productores será la semana donde por fin descansan los sistemas de riego; para otros, comenzarán los días de estar mirando el cielo para ver si alcanza tiempo de entrar a la parcela antes de la siguiente tormenta.