1.5 °C o beneficios: ¿Por qué el capitalismo elige la inacción climática?
En su libro "Overshoot", los investigadores Wim Carton y Andreas Malm demuestran que superar los 1.5 °C no es un accidente. Es el reflejo de un sistema en el que el afán de lucro obstaculiza deliberadamente la acción climática. Un análisis.

Diez años después del Acuerdo de París, el planeta ha cruzado el umbral de los + 1.5 °C. En su libro Overshoot: How the World Surrendered to Climate Breakdown, Wim Carton y Andreas Malm no se limitan a describir este aparente fracaso; ofrecen una interpretación mucho más inquietante: este "rebasamiento" es producto de un sistema organizado, lejos de ser una deriva incontrolada.
"Overshoot": cuando exceder los límites se vuelve aceptable
Su análisis demuestra cómo el propio concepto de límite climático ha sido despojado gradualmente de su significado. Las catástrofes se multiplican y, sin embargo, simultáneamente, las industrias de combustibles fósiles registran beneficios récord. Esta contradicción revela que nuestra trayectoria actual no es el resultado de una falta de conocimiento, sino más bien de decisiones políticas y económicas deliberadas.
En el corazón del libro reside el concepto de Overshoot (Sobrepaso): el acto de exceder un límite. Implica aceptar temporalmente un nivel de calentamiento superior a 1.5 °C —o incluso a 2 °C—, apostando a una capacidad futura para revertir el rumbo hacia el año 2100
La apuesta del "Overshoot": posponer el esfuerzo hasta mañana
Esta apuesta se basa en tecnologías que siguen siendo altamente inciertas: concretamente, la captura de carbono a gran escala o la geoingeniería. Su eficacia sigue siendo sumamente especulativa y sus posibles impactos conllevan riesgos significativos. No obstante, esta visión se ha arraigado en numerosos escenarios climáticos. Los autores resumen esta lógica de la siguiente manera:
El mundo ha aceptado una "fantasía peligrosa" donde se sigue quemando combustible fósil con la esperanza de que futuras tecnologías eliminen el CO2, lo que denominan "un frenesí de combustibles fósiles" al borde del colapso climático.
Este «fantasia» lo cambia todo. Transforma una advertencia científica en una trayectoria tolerada. Por encima de todo, sirve para retrasar las transformaciones inmediatas que son, de hecho, indispensables.
¿Modelos climáticos condicionados por la economía?
Para descifrar esta inercia, es necesario examinar las herramientas que guían la toma de decisiones. Los modelos físicos del clima son robustos; describen con precisión el impacto de las emisiones en el sistema climático. Sin embargo, los escenarios utilizados para formular políticas también se basan en modelos económicos; específicamente, en los Modelos de Evaluación Integrada (MEI).
Estos enfoques buscan soluciones consideradas económicamente óptimas, incorporando supuestos tales como el crecimiento continuo y los futuros avances tecnológicos.
Lamentablemente, este marco fomenta el aplazamiento de la acción. Los esfuerzos se perciben como menos costosos en el futuro: una percepción que hace que un "rebasamiento" de los objetivos climáticos resulte casi inevitable en las proyecciones actuales. Las transformaciones profundas, aquellas que el IPCC califica como "transiciones sistémicas sin precedentes", rara vez son siquiera contempladas.
Combustibles fósiles: poder económico, fragilidad real
La continua dependencia de los combustibles fósiles se debe también a su colosal peso dentro de la economía mundial. Billones de dólares están inmovilizados en infraestructuras cuyo valor depende enteramente de su funcionamiento ininterrumpido.
Sin embargo, este año el mercado del petróleo se ha caracterizado por una volatilidad extrema, con precios que han oscilado entre los 80 y los 120 dólares por barril. El crudo Brent alcanzó aproximadamente los 107 dólares antes de retroceder hasta los 101.84 dólares en cuestión de pocos días.
El estrecho de Ormuz —por donde transitan a diario cerca de 20 millones de barriles (lo que representa el 20 % del comercio mundial)— constituye una cruda ilustración de esta fragilidad. Incluso una interrupción parcial en el estrecho basta para desestabilizar los mercados, aun cuando las proyecciones anticipan un posible excedente de 4 millones de barriles diarios para el año 2026.
Esta situación pone de relieve una profunda contradicción: el sistema es, simultáneamente, sobreabundante e inestable; capaz de producir en exceso, pero vulnerable ante la más mínima perturbación.
Retomar el rumbo: ¿Sigue siendo posible?
El análisis Overshoot nos recuerda que limitar el calentamiento global a menos de 1.5 °C sigue siendo técnicamente factible. No obstante, lograrlo exige transformaciones inmediatas y profundas.
Lo que las instituciones internacionales describen como: "cambios sin precedentes" equivale, en realidad, a una reorientación de nuestras prioridades: pasar de una lógica de beneficio a corto plazo a una visión compatible con los límites ecológicos del planeta.
Identificar los mecanismos que operan en este contexto constituye, en sí mismo, el primer paso para liberarse de ellos. Quizás sea precisamente ahí donde resida el primer paso hacia una acción a la altura del desafío.
Referencia de la noticia
Lucchese, V. (2026, mars 24). Overshoot : l’arnaque des capitalistes pour décourager tout effort pour le climat. Reporterre.
Optima Énergie. (2026, mars 23). Tendance du marché du pétrole.