La gran plaga de langostas sigue poniendo en riesgo a varios países

Enjambres gigantescos de langostas destruyen cultivos y amenazan países completos en el Golfo Arábigo y de África. La sombra del cambio climático detrás de una situación que solo parece empeorarla año tras año.

Langostas, insectos
Es tan alta la cantidad de langostas que llegan a tapar la luz del Sol, comiendo todo a su paso.

A principios de febrero fue declarada emergencia en África, ante la peor plaga de langostas que no sucedía en décadas. La situación se describe como catastrófica especialmente al extremo oriental del continente africano (Cuerno de Africa). Factores como los extremos climáticos han ayudado a generar esta plaga de características bíblicas. Un kilómetro cuadrado de langostas comen en un día lo mismo que 35.000 personas.

Promediando marzo, la crisis de la langosta ha abarcado a 10 países, según lo informado por el diario inglés The Guardian. Según se ha previsto, esta situación todavía podría afectar a más regiones y a millones de personas más, en momentos que el mundo mira para otro lado por la pandemia de coronavirus (que también afecta a los países alcanzados por la invasión de langostas).

Este escenario había sido previsto hace décadas como una de las posibilidades asociadas al cambio climático. Con temperaturas cada vez más altas se crearon condiciones para que las langostas se reproduzcan en el desierto extremadamente árido del Golfo Arábigo. Las mangas de insectos luego avanzaron también hacia Yemen, país devastado por una brutal guerra civil y sin ninguna posibilidad de controlarlas.

El cambio climático favorece las condiciones para su expansión

En 2018 el ciclón Mekunu aportó cantidades inusuales de humedad a algunas zonas, ayudando a varias generaciones de langostas originarias del desierto a avanzar hacia zonas arenosas ahora más húmedas. Según Keith Cressman, experto en predicción de langostas de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), estas condiciones fomentaron enjambres enormes que devoran superficies gigantes de cultivos.

Luego un segundo ciclón tropical llegó a la zona y fortaleció ese ciclo haciendo que en lugar de aumentar 400 veces aumentara 8000 veces. Cressmam, siempre en diálogo con The Guardian explicó por “por lo general, un ciclón trae condiciones favorables durante aproximadamente seis meses y luego el hábitat se seca, por lo que no es favorable para la reproducción, así que mueren y migran". Pero la cantidad de ciclones están aumentando en el área haciendo que los enjambres de langostas se vuelvan más comunes.

La FAO ya advirtió que la seguridad alimentaria de 25 millones de personas puede estar en peligro ante esta situación. Ya más adentrado en África, un enjambre con 12 veces la superficie de la ciudad de Buenos Aires se ha reportado sobre Kenia. Se han solicitado unos 140 millones de dólares para combatir la cría en curso de langostas, que de no detenerse podría hacer crecer la superficie afectada unas 400 veces para junio. Hoy esa ayuda económica parece poco probable.

Guerras y cambio climático: un combo fatal

En Yemen, un país que tiene langostas casi todo el año, el control que hace algunos años era aceptable, ahora no existe porque la guerra impide cualquier plan. Como el país está dividido entre dos facciones, solo se puede controlar parcialmente áreas costeras del Mar Rojo y algunas áreas en el interior. En esas condiciones se desarrollaron algunos enjambres enormes que comenzaron a moverse por varios países.

Ya para fines de 2019 gran parte de las langostas abarcaban el Cuerno de África encontrando condiciones meteorológicas en Somalia, otro país destruido por guerras internas donde es imposible cualquier tipo de control. La sumatoria de condiciones políticas, de seguridad y el cambio climático están haciendo que estas condiciones se extiendan en el tiempo.

La última invasión de langostas tan grande data de mediados de la década del 40, donde no existían controles y los químicos disponibles no eran efectivos. El aumento en la cantidad de ciclones en la última década ha hecho que las condiciones sean cada vez mejores para este tipo de plagas.