La nueva arma de México contra el gusano barrenador: millones de moscas estériles
Para proteger al hato ganadero nacional del gusano barrenador, México ha desarrollado una nueva herramienta. En Chiapas ya opera una planta especializada de insectos para intervenir en el ciclo reproductivo de esta peligrosa plaga.

Después de meses de construcción y capacitación técnica, la planta productora de moscas estériles de Metapa de Domínguez, Chiapas, ya está en marcha. Esto le permite al país producir su propio material biológico para combatir una de las amenazas sanitarias más grandes de la ganadería.
El gusano barrenador es la larva de la mosca Cochliomyia hominivorax. Las hembras generalmente depositan sus huevos en heridas y ombligos de animales recién nacidos; cuando las larvas emergen, comienzan a alimentarse de tejido vivo.
Esta plaga afecta principalmente a bovinos, pero también puede presentarse en caballos, cerdos, ovinos, caprinos, mascotas, fauna silvestre e incluso humanos. Además del daño directo, también representa un problema comercial al requerir inspecciones, tratamientos y controles más estrictos para la movilización de animales.
La estrategia mexicana para combatir la plaga combina vigilancia epidemiológica, inspección del ganado, tratamiento de heridas, trampeo y la dispersión de insectos estériles. Esta última técnica busca reducir la población silvestre de la plaga, pero su éxito depende de la producción masiva de ejemplares.
Hasta hace poco, las moscas utilizadas en México provenían principalmente de la planta de la COPEG en Pacora, Panamá. Sin embargo, esto comenzó a cambiar el 27 de junio de 2026, cuando los gobiernos de México y Estados Unidos inauguraron la planta de Metapa.

La instalación comenzó a operar al día siguiente y ahora está aumentando gradualmente su producción. Su objetivo es alcanzar 100 millones de moscas estériles por semana a finales de 2026, lo que duplicaría la capacidad disponible anteriormente para atender la emergencia sanitaria.
Moscas contra moscas: así funciona la estrategia
La idea es más sencilla de lo que parece: se producen moscas del gusano barrenador, se esterilizan y después se liberan en el campo. Cuando los machos estériles se aparean con las hembras silvestres, los huevos no generan nuevas larvas.
Al repetir las liberaciones durante varias generaciones, nacen menos moscas fértiles y la población de la plaga comienza a reducirse. A este procedimiento se le conoce como Técnica del Insecto Estéril. La esterilización se realiza mediante radiación cuando los insectos todavía se encuentran en etapa de pupa, antes de convertirse en adultos.
Una de sus grandes ventajas es que actúa solamente sobre la especie que se quiere controlar. Las moscas estériles no dejan residuos en la carne, el agua o el suelo, y tampoco afectan directamente a otros insectos.
Sin embargo, no trabajan solas: las liberaciones deben acompañarse con revisión del ganado, curación de heridas, trampeo, atención de casos y control de animales que se trasladan de una región a otra.
En la biofábrica, el proceso inicia con una colonia de moscas reproductoras. De sus huevos nacen larvas que reciben una dieta especial para asegurar un desarrollo uniforme. Al llegar a la etapa de pupa, son esterilizadas, empacadas y sometidas a rigurosos controles de calidad.
La planta de Metapa aumentará su producción hasta alcanzar su capacidad máxima. Su objetivo es generar 100 millones de moscas estériles por semana para finales de 2026, una cifra comparable a la producción actual en Panamá.
De la biofábrica al campo: el primer lote ya fue liberado
El primer ciclo de producción y esterilización terminó el 24 de julio de 2026. Tres días después, México liberó en el municipio de Coronado, al sur de Chihuahua, las primeras 2.5 millones de moscas estériles producidas en Metapa.

Las pupas viajaron desde Chiapas hasta el centro de dispersión de Tampico y posteriormente fueron trasladadas a la zona donde saldrían al campo.
Antes del envío, las pupas fueron marcadas con un colorante verde. Cuando las moscas emergen, quedan impregnadas con pequeñas partículas que permiten identificarlas durante el monitoreo.
Así, cuando los técnicos capturen una mosca en una trampa, pueden distinguir si proviene de la biofábrica o si es un ejemplar silvestre con capacidad para reproducirse.
El envío de 2.5 millones de moscas fue solamente el primer paso. La planta necesita aumentar progresivamente sus colonias, ajustar la alimentación de las larvas y verificar que la esterilización no reduzca la calidad de los insectos.
Metapa ya está operando y su primer lote llegó al campo, pero todavía no comienza la etapa más exigente: producir de forma continua y mantener la calidad de cada generación.
La planta ampliará la capacidad de respuesta de México, aunque controlar al gusano barrenador seguirá dependiendo de combinar las moscas estériles con vigilancia, atención rápida de heridas y movilización responsable del ganado.
Referencia de la noticia
Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural. (2026). Gobiernos de México y EU inauguran la nueva planta de producción de moscas estériles del gusano barrenador en Chiapas.
Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria. (2026). En Chihuahua se libera primer lote de moscas estériles del gusano barrenador producidas en Chiapas.