¿Podemos conciliar la vida urbana, el clima y la agricultura sin suelo?
¿Cómo podemos seguir alimentándonos sin agravar la crisis climática? La agricultura sin suelo promete algunas soluciones. Pero ¿es realmente un recurso para alimentar a los habitantes urbanos o simplemente una idea errónea?

Nuestro planeta tiene 8.200 millones de habitantes; al ritmo actual, albergará a 9.660 millones en 2050. En 1950, el 30 % de la población mundial vivía en ciudades; hoy, esa cifra supera el 60 %. Esta rápida urbanización está invadiendo las tierras cultivables, a pesar de que el cambio climático ya está debilitando las cosechas debido a sequías, inundaciones y heladas tardías cada vez más frecuentes.
A nivel mundial, entre 43 y 45 millones de hectáreas de tierra han sido ocupadas por monocultivos industriales, a menudo en detrimento de los bosques y la soberanía alimentaria local. Estos acontecimientos están alimentando tensiones sociales muy reales y afectando la economía local, incluso los precios de los alimentos se han elevado hasta un 40 % más altos que en 2024.
Comprendiendo la agricultura sin suelo
En pocas palabras, la agricultura sin suelo abarca técnicas en las que las plantas completan su ciclo de vida completo sin entrar en contacto con el suelo. Las raíces reciben el agua, el oxígeno y los nutrientes necesarios directamente, en un entorno donde cada parámetro está controlado: luz, temperatura, humedad y fertilización.

Tres técnicas principales predominan hoy en día. La hidroponía, la más extendida, nutre las plantas con una solución líquida enriquecida con minerales. La aeroponía funciona con el mismo principio, pero pulveriza nutrientes en forma de niebla, lo que mejora la oxigenación radicular. La acuaponía, por último, combina la piscicultura y el cultivo de plantas: los desechos de los peces nutren a las plantas, que filtran el agua mediante la acción de bacterias. Un equilibrio vivo, elegante, pero exigente.
¿Promesas agronómicas y puntos ciegos ambientales?
Desde un punto de vista agronómico, los beneficios son innegables. Aproximadamente el 70 % de la producción de tomate en Europa se cultiva actualmente hidropónicamente, principalmente en invernaderos. Estos sistemas también permiten un ahorro considerable de agua, que alcanza entre el 70 % y el 95 % en comparación con el cultivo al aire libre.
Los rendimientos suelen ser mayores, el crecimiento más rápido y los cultivos requieren menos pesticidas, a la vez que evitan la contaminación de suelos contaminados.
Sin embargo, es importante saber que las inversiones iniciales son considerables, a veces de varios cientos de miles de euros, y la experiencia técnica requerida es alta. Sobre todo, los costes energéticos siguen siendo una preocupación importante.
A pesar de los avances, una ensalada producida durante todo el año con tecnología sin suelo puede tener un mayor impacto ambiental que una cultivada en campo abierto, debido a los sistemas de iluminación, calefacción y bombeo. Estas limitaciones explican en parte el fracaso de varias empresas emblemáticas del sector en los últimos años.
Una pieza del rompecabezas
Seamos claros: la agricultura sin suelo por sí sola no alimentará a toda la población. Depende de una gama limitada de cultivos, principalmente hortalizas de hoja verde, frutas de ciclo corto y hierbas aromáticas. Por otro lado, puede contribuir a fortalecer la autosuficiencia alimentaria de las ciudades, revitalizar zonas industriales abandonadas y acercar a los ciudadanos a los centros de producción.
Estas granjas también desempeñan un importante papel educativo, conectando a los habitantes de las ciudades con el ciclo de la vida. A largo plazo, podrían diversificar sus mercados hacia la alimentación animal, las proteínas vegetales alternativas o las plantas para uso farmacéutico.
El reto, por lo tanto, no consiste en oponer la agricultura sin suelo a la agricultura tradicional, sino en combinar enfoques. Ante la crisis climática, ninguna solución única será suficiente. Es mediante la combinación de respuestas sostenibles, locales y complementarias que puede surgir una agricultura más resiliente.
Referencia de la noticia
Quel rôle pour la production hors‑sol dans l’agriculture de demain ? The Conversation, Bruyant, M.‑P., & Gauthier, A. (2025, 24 décembre).
Les cultures hors sol : avantages et inconvénients, AgriMaroc. (2025, 15 janvier)