Tu cerebro odia los cambios bruscos: la neurociencia explica por qué abandonas el gimnasio en febrero
Los cambios bruscos en la rutina, como pasar de no hacer nada a entrenar cinco días a la semana, provocan una señal de alarma en nuestro cerebro, aquí te decimos como engañarlo para que cumplas tus metas.

Nuestro cerebro está programado para preferir lo conocido, ya que lo nuevo se interpreta como una amenaza potencial o un gasto innecesario de energía. Esta resistencia biológica explica por qué los propósitos de año nuevo suelen fracasar al llegar febrero.
Por ejemplo, cuando decides ir al gimnasio, utilizas la corteza prefrontal, la parte del cerebro encargada de la planificación y la lógica. Sin embargo, el sistema límbico busca la gratificación instantánea y la comodidad y si le agregamos la cantidad de dopamina fácil que obtenemos de las redes sociales, esta tarea se vuelve más complicada.
En febrero, cuando la motivación inicial desaparece, el sistema límbico suele ganar la batalla, impulsándote a volver a tus viejos hábitos más fáciles que no implican esfuerzo y que por lo tanto son más placenteros.
El cerebro busca mantener un estado de equilibrio constante llamado homeostasis. Los cambios bruscos en la rutina (como pasar de no hacer nada a entrenar cinco días a la semana) provocan una señal de alarma. También, detecta un gasto excesivo de glucosa y energía, y activa mecanismos para que regreses a tu estado anterior para "preservar la vida", esto es instintivo.

Además, el cerebro representa solo el 2 por ciento del peso corporal pero consume casi el 20 por ciento de su energía. Por ello, automatiza comportamientos mediante los ganglios basales para ahorrar recursos, por lo que crear una nueva red neuronal para el ejercicio requiere un esfuerzo metabólico enorme; si el cambio es demasiado radical, el cerebro lo rechazará por considerarlo "ineficiente".
Procrastinar también afecta al cerebro
Según un estudio realizado y publicado en PubMed Central la "Procrastinación en el núcleo de la actividad física y la calidad de vida percibida: un nuevo enfoque para contrarrestar los niveles más bajos de la práctica de la actividad física".
Esta teoría también es aceptada por quienes estudian el cerebro, ya que la dilación en las actividades que se deben hacer es un factor para que las personas dejen el propósito que se hicieron al inicio del año de hacer ejercicio.
Este problema afecta a diferentes áreas de la vida diaria, que puede mejorar cuando la actividad física se practica regularmente. El comportamiento de la dilación se ha definido como una experiencia caracterizada por posponer habitualmente, y a menudo de manera contraproducente, el cumplimiento de las tareas.
El comportamiento de procrastinación, además de ser un problema que tiene un impacto negativo en la realización de tareas, también afecta negativamente la percepción de la calidad de vida porque produce estrés, ansiedad, insomnio y depresión.
Aunque el fenómeno de la procrastinación se ha estudiado principalmente en entornos académicos, tiene una influencia en varios aspectos de la vida cotidiana, tiende a ser algo más pronunciado entre los hombres que entre las mujeres, pero representa un problema a lo largo de la vida, a pesar de que disminuye gradualmente con la edad.
Sin embargo, el problema de la procrastinación relacionada con la mala gestión del tiempo disminuye cuando hay una actividad regular (trabajo, estudios, ejercicio u otras actividades que están regularmente presentes en la vida diaria de la persona) que requieren una cierta cantidad de tiempo y una mayor autorregulación del tiempo.
Cómo "engañar" a tu cerebro para no abandonar:
- La Regla de los 2 Minutos: No intentes cambiar todo a la vez. Empieza con acciones tan pequeñas que tu cerebro no las detecte como una amenaza, por ejemplo sólo ponte tenis y sal a caminar por unos cinco minutos.
- Aumento Progresivo: Evita los cambios drásticos. Incrementa la intensidad de forma casi imperceptible para mantener la homeostasis bajo control. Puedes iniciar con cinco minutos, después 10, luego 20, y así ir sumando diez minutos cada día y verás cómo tu cerebro se va adaptando.
- Y dale a tu cerebro una recompensa dopaminérgica: El cerebro necesita un incentivo inmediato. Encuentra algo placentero en la actividad como música, un podcast o socializar para que la dopamina refuerce el nuevo hábito.
Para profundizar en la formación de hábitos saludables, puedes consultar las guías de la Clínica Mayo o los recursos de psicología deportiva en Psychology Today.
Referencias de la nota
Codina, Nuria, et al. International Journal of Environmental Research and Public Health, vol. 17, núm. 10, mayo de 2020, p. 3413. PubMed Central, Codina, Nuria, et al.