Calendario astronómico de marzo: luna de sangre, lluvia de estrellas y desfiles planetarios
Este mes nos regala un espectáculo celestial inolvidable, encabezado por un eclipse lunar total y el brillo de Júpiter. En MeteoRed te traemos los eventos astronómicos más destacados de marzo.

La madrugada del 3 de marzo, el cielo se pone de plácemes cuando un eclipse lunar total, conocido como Luna de Sangre, fenómeno que ocurre cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna, proyectando su sombra sobre nuestro satélite y vistiéndolo de rojo.
El espectáculo, formalmente comenzará a las 2:43 de la mañana (hora del centro de México), con la fase penumbral. Es un inicio sutil, como si un velo ligero empezara a cubrir la cara brillante de la Luna mientras desciende hacia el horizonte.
La fase parcial se iniciará poco antes de las 4 de la mañana. Durante esta hora, el cielo comenzará a oscurecerse notablemente a medida que la Luna se adentra en la sombra más profunda de nuestro planeta, llamada la umbra.
La totalidad, el momento más esperado, llegará exactamente a las 5:04 a.m. Durante 59 minutos, nuestro satélite cruzará la parte sur de la sombra terrestre, ofreciendo una vista mágica que podrá disfrutarse en todo el continente.

Para quienes observen desde México, la Luna estará a unos veinte grados de altura durante la totalidad en el cielo Oeste. Es una oportunidad perfecta para contemplar este eclipse en un cielo todavía oscuro, antes de que los primeros rayos del alba iluminen el cielo.
Clases de geografía lunar
Más allá del eclipse, marzo nos invita a explorar los detalles de la superficie lunar. El día 23, el Mar de los Nectares estará plenamente iluminado, cuando en su borde Oeste resalté una serie de cráteres fascinantes que parecen contar la historia geológica del satélite.
Uno de los protagonistas es el cráter Fracastorius, un antiguo círculo que parece estar roto porque la lava inundó su parte noreste hace millones de años. Al observarlo, podemos imaginar cómo el terreno se inclinó, permitiendo que el material fundido cubriera su interior rocoso.
Cerca de allí encontramos al Escarpe de Altai, un arco brillante que representa los restos de un antiguo impacto masivo. Ver cómo las sombras de los picos aparecen lentamente a medida que el Sol avanza sobre el horizonte lunar es una gran experiencia.
El cráter Piccolomini, situado al final de este escarpe, luce como un pendiente de plata colgado en la inmensidad. Sus paredes irregulares y picos centrales nos muestran la violencia de los choques espaciales que, con el tiempo, han esculpido el rostro de nuestra compañera.
Fiesta planetaria
La famosa "alineación" que se hizo viral para el 28 de febrero y que en realidad sólo es un desfile planetario (término que nos gusta más a los astrónomos), seguirá estando presente en las tardes de marzo aunque algunos de los más visibles irán cambiando de lugar.
Júpiter, situado en la constelación de Géminis seguirá siendo el rey indiscutible de las noches. A través de un telescopio, podremos apreciar sus bandas, su Gran Mancha Roja y 3 de sus 4 lunas galileanas: Ganymedes, Io y Europa, cruzando frente al planeta.

Venus brillará intensamente al anochecer, actuando como una joya en el cielo occidental. Los días 7 y 8 de marzo, este planeta nos servirá de guía para encontrar a Saturno, que ya estará más tenue, cuando ambos se oculten apenas una hora después de que el Sol desaparezca.
Finalmente, Urano se encuentra cerca de las Pléyades, mostrando un tono azul verdoso muy sutil. Al amanecer, Mercurio hará una breve aparición en el horizonte Este a finales de mes. Y, finalmente, con la llegada del equinoccio el día 20, marzo cierra un ciclo más.
Polvo de cometas
Aunque marzo no cuenta con lluvias de estrellas importantes, el cielo nocturno siempre nos regala meteoros esporádicos. En una noche oscura, podemos llegar a ver hasta media docena por hora. La mejor época para buscarlos será a mediados de mes, durante la Luna nueva.
Otro fenómeno imperdible es la luz zodiacal, ese resplandor tenue y cónico que surge en el horizonte tras el ocaso. Proviene del polvo dejado por antiguos cometas, será visible a partir del 8 de marzo, cuando la Luna tarda más en salir.
Además, dos viajeros helados nos visitan discretamente:
- El cometa Wierzchoś se despide hacia la Nube de Oort, pudiendo verse con binoculares como una pequeña mota de algodón asimétrica y
- El cometa Schaumasse que asomará su figura tenue cerca de la lejana constelación de la Serpiente.
Para los amantes de los retos, el asteroide Iris cruzará la constelación del Sextante. Aunque brilla débilmente, un pequeño telescopio bastará para seguir su rastro entre las estrellas de fondo. Un recordatorio de que nuestro vecindario solar está lleno de objetos pequeños pero rinconeros.