El 22 de septiembre llega el Equinoccio de Otoño y aquí te decimos a qué hora exacta ocurrirá en México
El cambio de estación se aproxima con un evento celeste fascinante que transforma nuestras noches y días mientras nuestro planeta continúa su viaje alrededor del Sol. ¡Descubre la fecha aquí!

Cada año el planeta nos regala un instante astronómico verdaderamente singular en el firmamento. Se trata de una transición natural donde las horas de luz y oscuridad alcanzan un equilibrio casi perfecto sobre la superficie terrestre, marcando oficialmente la llegada otoñal (en el hemisferio norte).
Para este año, este fenómeno ocurrirá formalmente el 23 de septiembre a las 0:05 del Tiempo Universal Coordinado (UTC). Sin embargo, debido a los husos horarios, la fecha local varía para cada regióm.
Durante este preciso instante, el Sol se ubicará justo sobre el ecuador celeste. Al no estar ninguno de los polos inclinado hacia nuestra estrella central, ambos hemisferios recibirán casi la misma cantidad de radiación solar durante la jornada.
Aunque muchos relacionan la estación únicamente con el clima o las hojas secas, la astronomía nos enseña que es un ajuste puramente geométrico. Es la posición orbital e inclinación del eje terrestre las que determinan cuándo debemos dar la bienvenida formal al otoño.
La ciencia detrás del cambio de estación
Para comprender este fenómeno es necesario observar cómo nuestro planeta viaja por el espacio exterior en su órbita alrededor del Sol y con una inclinación en su eje de unos 23 grados y medio, lo cual genera las variaciones estacionales a lo largo de cada ciclo anual.

A diferencia de los solsticios, cuando un hemisferio se inclina al máximo hacia el Sol o se aleja de él, en este evento la inclinación planetaria resulta totalmente neutra respecto al astro rey, es decir, ninguno de los dos hemisferios recibe preferencia en la distribución de la luz solar.
Un detalle curioso que fascina a los entusiastas es la distinción técnica entre la igualdad aproximada y la exacta. Aunque solemos creer que las doce horas de luz y sombra coinciden ese día, el equilibrio matemáticamente perfecto ocurre realmente unos días después, en el día conocido como equilux.
Asimismo, la ciencia distingue entre la medición astronómica y la meteorológica para contabilizar el año. Mientras los astrónomos consideran este punto orbital como el comienzo oficial de la estación, los meteorólogos prefieren fijar el inicio otoñal desde el primer día de septiembre para sus análisis climáticos.
Maravillas astronómicas y eventos de temporada
La llegada de esta época trae consigo maravillosos espectáculos en la bóveda celeste para quien se deleita con el cielo nocturno. Durante estas fechas, la interacción entre el viento solar y el campo magnético de la Tierra se vuelve especialmente favorable, incrementando significativamente las probabilidades de contemplar auroras polares.
Otro fenómeno sutil y fascinante observable antes del amanecer es la denominada luz zodiacal o falsa aurora. Esta tenue pirámide luminosa aparece en el horizonte cuando la luz del Sol se refleja sobre diminutas partículas de polvo de cometas que orbitan pacíficamente en el sistema solar interior.

Por si esto fuera poco, ahora sabemos que estos eventos no son exclusivos de nuestro mundo. Planetas como Marte o Saturno experimentan cambios similares, siendo particularmente impactante en Saturno, donde la luz solar incide casi de canto sobre sus majestuosos anillos durante su evento correspondiente.
Además, en el cielo nocturno cercano a esta fecha destacará la presencia brillante de la Luna llena más próxima al cambio estacional. Este año, el disco lunar alcanzará su fase máxima el veintiséis de septiembre, complementando a la perfección las maravillas astronómicas de este periodo.
El legado prehispánicos y la serpiente de luz
Mucho antes de la tecnología, las civilizaciones prehispánicas ya comprendían estos ciclos celestes con admirable precisión. En México, los antiguos mayas destacaron por edificar monumentos orientados hacia el firmamento para registrar el paso del tiempo con fines agrícolas y religiosos.
El ejemplo más sobresaliente se localiza en la gran zona arqueológica de Chichén Itzá, donde el Templo de Kukulkán actúa como marcador solar en estas fechas. En esta imponente pirámide, la arquitectura y la astronomía se entrelazan para proyectar una serie de sombras sobre las alfardas de la escalinata.
Este efecto óptico recrea la silueta ondulante de una serpiente emplumada que parece descender lentamente del cielo hacia la tierra para bendecir a la comunidad. Este espectáculo de luz y sombra atrae a miles de visitantes ansiosos por conectar con la sabiduría mística de los astrónomos prehispánicos.
Para proteger el valioso patrimonio histórico y garantizar la seguridad de los asistentes, instituciones como el INAH despliegan un operativo especial durante estos días. Y es así como la memoria de los observadores ancestrales perdura viva mientras la tecnología moderna nos trata de conquistar...