El astrofísico Zeus Valtierra te platica todo lo que debes saber para disfrutar del eclipse total de Sol el 12 de agosto
Un eclipse total revela la atmósfera solar, transforma la luz, altera temporalmente el ambiente y ofrece fenómenos únicos que explican siglos de observaciones, descubrimientos científicos y una fascinación humana duradera.

El 12 de agosto de 2026, la sombra de la Luna cubrirá al Sol iniciando en el polo norte y terminando en el mar mediterráneo, en España. La franja de totalidad cruzará el país de Oeste a Este durante el atardecer y pasará por buena parte del norte peninsular y Baleares, con el Sol más bajo hacia el horizonte occidental.
Además abrirá una excepcional secuencia ibérica, ya que otro eclipse total ocurrirá el 2 de agosto de 2027 y uno anular el 26 de enero de 2028. Aquí te platico todo lo que debes saber para disfrutarlo al máximo.
¿Qué voy a observar?
Durante la totalidad, el borde de la Luna puede quedar rodeado por enormes estructuras de plasma frío y denso. Se trata de protuberancias solares sobre la superficie visible del Sol por campos magnéticos que se manifiestan como destellos rosados. Algunas superan el tamaño de la Tierra y, al volverse inestables, se pueden convertir en eyecciones de masa coronal.
Muy cerca aparece la cromosfera, una delgada región de la atmósfera solar que durante la totalidad puede observarse como un borde rojizo. Más allá se extiende la corona, la capa exterior del Sol, formada por plasma caliente pero tenue, normalmente su débil brillo queda oculto por la intensa luminosidad de la fotosfera.

La estructura de la corona nunca tiene la misma estructura, depende del campo magnético solar y cambia a lo largo del ciclo de actividad de aproximadamente once años. Cerca del máximo suele mostrar una distribución más compleja, mientras que durante el mínimo puede presentar largos penachos ecuatoriales y regiones polares mucho más definidas.
Segundos antes de la totalidad aparecen otros detalles extraordinarios, pues cuando la luz del Sol atraviesa valles y depresiones del relieve lunar forma las llamadas perlas de Baily. Al desaparecer todos esos puntos permanece un único destello junto a la corona, conocido como anillo de diamantes, justo antes de la oscuridad total.
Eclipses que cambiaron la historia
Estos eventos también han quedado vinculados con episodios históricos, como el eclipse solar que Heródoto relató y que Tales de Mileto había anticipado que ocurriría durante una batalla entre medos y lidios, el del 28 de mayo de 585 a. C. Cuenta la leyenda que la oscuridad interrumpió el combate y contribuyó a que ambos bandos negociaran la paz.
Más de dos milenios después, Cristóbal Colón aprovechó un eclipse lunar total ocurrido en 1504 durante su estancia en Jamaica y con ayuda de tablas astronómicas, anticipó el oscurecimiento del satélite, utilizándolo para presionar a los habitantes locales, de quienes su tripulación dependía para conseguir alimentos.
La observación científica avanzó notablemente durante el eclipse total del 18 de julio de 1860 cuando el británico Warren de la Rue lo fotografió desde Rivabellosa, en Álava, utilizando el fotoheliógrafo de Kew, al comparar sus imágenes con las obtenidas por Angelo Secchi cientos de kilómetros más lejos, confirmó que las protuberancias pertenecían al Sol.
Otro episodio singular ocurrió durante el eclipse del 17 de abril de 1912 cuando, ante la falta de financiación para una expedición convencional, el Real Observatorio de la Armada organizó una red de unos 300 observadores aficionados en Orense, Oviedo y León para determinar con mayor precisión la estrecha zona central del eclipse.
Un eclipse también se siente
La diferencia entre observar un eclipse parcial y experimentar uno total es enorme, durante la fase parcial, incluso con gran parte del disco solar oculto, el ambiente puede conservar luminosidad, pero cuando llega la totalidad, la iluminación y temperatura caen rápidamente, aparece la corona y el paisaje adquiere una apariencia crepuscular.
Ese cambio de luminosidad también modifica nuestra percepción de los colores mediante el efecto Purkinje. Cuando la visión pasa hacia condiciones mesópicas, disminuye la respuesta relativa a los tonos rojos y aumenta la sensibilidad hacia longitudes de onda azuladas y verdosas, por lo que el entorno puede adquirir una tonalidad fría o ligeramente “metálica”.
Poco antes y después de la totalidad pueden aparecer las llamadas sombras volantes, bandas tenues, claras y oscuras, que parecen ondular sobre paredes, vehículos o superficies blancas, las cuales se producen por la turbulencia atmosférica actuando sobre la estrecha franja de luz solar restante.
Con respecto a la fauna, se han documentado aves que regresan a sus refugios, insectos nocturnos que comienzan a emitir sonidos y otros animales que modifican temporalmente su actividad. No significa que “enloquezcan”, sino que reaccionan a señales ambientales, principalmente cambios de luz, temperatura y comportamiento colectivo.
Cómo observar y disfrutar con seguridad
Como hemos mencionado anteriormente, en este tipo de fenómenos, la seguridad ocular debe ser prioritaria. En las fases parciales nunca debe observarse directamente el Sol sin filtros adecuados.

Para las cámaras, binoculares o telescopios se necesitan filtros solares diseñados específicamente para esos instrumentos y colocados delante de la óptica. Otra alternativa segura es la proyección indirecta como una tarjeta perforada o incluso los pequeños espacios entre las hojas de los árboles pueden proyectar el eclipsamiento.
La planificación deberá considerar tráfico, accesos, nubosidad y la posición exacta dentro de la franja de totalidad además de elegir un sitio con buena visibilidad y sin obstáculos en la dirección poniente. En España, el Instituto Geográfico Nacional ofrece mapas y horarios para cada municipio. En otros países podrás disfrutar de la transmisión en canales especializados.