Estos son los 5 mejores estados de México para observar las lluvias de estrellas durante el otoño
México guarda cielos excepcionales para vivir las lluvias de estrellas. Te decimos cuales son los Estados de la República que destacan por su oscuridad, altitud, clima seco y horizontes despejados.

Observar una lluvia de estrellas es de lo más hermoso y fácil de hacer, basta con salir y mirar hacia arriba. Pero… entre un cielo urbano y uno oscuro de verdad, hay una gran diferencia. En la ciudad, los meteoros más débiles desaparecen bajo la contaminación lumínica, y sólo podemos ver los destellos más brillantes, en el mejor de los casos.
Durante el otoño, en México hay varias chances de disfrutarlas, por ejemplo as Oriónidas aparecen en octubre, mientras que noviembre reúne a las Táuridas y las Leónidas. Si consideramos el otoño astronómico, también entran en escena las Gemínidas de diciembre, una de las lluvias más intensas del año.
Pero un clima seco también es importante, algo que las regiones del norte y centro-norte del país suelen ofrecer durante estos meses porque disminuyen las lluvias, existe menor humedad atmosférica y muchas zonas presentan grandes extensiones alejadas de ciudades.
La altitud puede mejorar todavía más la transparencia del cielo y entre las mejores opciones aparecen Baja California, Coahuila, Sonora, Durango y San Luis Potosí. No se trata de una lista perfecta, porque las condiciones cambian cada noche, pero todos poseen regiones con características favorables para observar meteoros.
Oscuridad a gran escala
La Sierra de San Pedro Mártir alberga al Observatorio Astronómico Nacional precisamente porque reúne condiciones extraordinarias como gran altitud, atmósfera seca, pocas fuentes cercanas de contaminación lumínica y un elevado número de noches aprovechables para astronomía.

La zona del observatorio supera los 2,800 metros sobre el nivel del mar, por lo que se evita una parte considerable de la humedad y partículas presentes en capas bajas de la atmósfera. Para una lluvia de meteoros, sus cielos oscuros permiten distinguir trazos mucho más débiles que desde una ciudad.
Coahuila ofrece una experiencia distinta, en el norte del estado, regiones como Maderas del Carmen forman parte de uno de los grandes corredores de cielo oscuro de Norteamérica. La baja densidad de población y las enormes extensiones desérticas permiten escapar de los domos luminosos.
Además, una llanura desértica puede resultar extraordinaria para observar meteoros porque proporciona una bóveda celeste prácticamente completa donde podemos acostarnos, mirar una gran porción del cielo y disfrutar los destellos.
Desiertos hechos para mirar el cielo
En Sonora se combinan dos características especialmente valiosas durante el otoño: regiones extremadamente secas y una larga tradición astronómica. Cerca de Cananea se encuentra el Observatorio Astrofísico Guillermo Haro, construido en una zona montañosa seleccionada por la calidad de su cielo y sus condiciones para la observación profesional.
Cuando termina la temporada de lluvias de verano, octubre y noviembre pueden ofrecer noches interesantes en distintas regiones sonorenses. Alejarse de Hermosillo, Nogales u otros centros urbanos permite encontrar paisajes donde la Vía Láctea vuelve a distinguirse claramente y aumenta considerablemente el número de meteoros perceptibles.

Más al este aparece Durango, donde la región de Mapimí y la popularmente conocida Zona del Silencio ofrecen extensiones semidesérticas con horizontes enormes. Más allá de las leyendas asociadas al lugar, su verdadero atractivo astronómico está en algo mucho más tangible: poca población y escasa iluminación artificial.
Estas características pueden favorecer especialmente lluvias como las Táuridas, con una tasa de meteoros que si bien no es espectacular, producen bólidos muy luminosos y el horizonte despejado permite seguir estos trazos durante varios segundos y apreciar mejor su recorrido.
Las claves para encontrar el mejor cielo
Y como bien dice la cultura popular mexicana, no hay quinto malo, aquí es donde entra San Luis Potosí, particularmente su Altiplano. Regiones cercanas a Real de Catorce y Wirikuta combinan elevación, clima semiseco, paisajes abiertos y sitios suficientemente alejados de la contaminación lumínica.
Además, el paisaje puede convertir la observación en una oportunidad fotográfica con montañas, caminos, construcciones históricas y vegetación desértica que funcionan como primeros planos de las lluvias de meteoros en una misión astrofotográfica.
Sin embargo, viajar cientos de kilómetros no garantiza una buena noche, lo que significa que antes de elegir cualquier destino hay que revisar (en MeteoRed) nubosidad, humedad, transparencia atmosférica y fase lunar, porque una Luna brillante puede opacar a los meteoros débiles incluso en cielos oscuros.
Es sencillo, cuanto más lejos estemos de iluminación artificial y mayor porción del cielo podamos observar, mejor. Si bien Baja California puede ofrecer las condiciones astronómicas más completas, cualquiera de los otros estados tienen lugares donde una noche de otoño puede revelar decenas de trazas cruzando el cielo.