Lluvia de meteoros Aurígidas el 1 de septiembre: Zeus Valtierra te dice la mejor hora y hacia dónde mirar al cielo
Las Aurígidas, ofrecen una discreta lluvia de meteoros que si bien será visible antes del amanecer, habrá una importante dificultad para su deleite desde gran parte del territorio nacional.

Septiembre comenzará con una lluvia de meteoros que estará activa entre el 28 de agosto y el 5 de septiembre, alcanzando su máximo durante la madrugada del 1 de septiembre, que podrán observarse principalmente desde los cielos del hemisferio norte.
La tasa esperada es de unos seis meteoros por hora (bajo condiciones ideales). Esto significa que no veremos algo espectacular como las Perseidas, pero sí meteoros rápidos y brillantes, durante las horas previas al amanecer, cuando el radiante estará en el cénit.
Debemos recordar que no es necesario mirar directamente directamente hacia Auriga, ya que los meteoros pueden aparecer en cualquier parte del cielo, y sus trazos suelen apreciarse mejor a cierta distancia angular del punto radiante.
Tal vez el único obstáculo importante sea la Luna, pues estará iluminada aproximadamente en un 81 % y permanecerá visible durante casi toda la madrugada, generando suficiente brillo como para borrar del cielo muchos de los meteoros más débiles.
El responsable: un antiguo cometa
Su origen está vinculado con el cometa de periodo largo C/1911 N1, conocido como Kiess. Cuando va alcanzando su perihelio, va liberando polvo y pequeñas partículas que quedan distribuidas a lo largo de su órbita, formando una corriente de escombros que la Tierra atraviesa cada año.

Al cruzar esa corriente, las partículas penetran en la atmósfera a velocidades muy elevadas. La International Meteor Organization sitúa la velocidad de entrada en unos 66 kilómetros por segundo, suficiente para producir trazos rápidos y luminosos cuando los fragmentos calientan e ionizan el aire a su paso.
Aunque este cometa fue descubierto en 1911, parte del material responsable pudo desprenderse mucho antes. Estudios sobre el flujo indican que algunos filamentos de polvo permanecen relativamente concentrados, razón por la cual esta lluvia ha producido en ocasiones aumentos repentinos de actividad superiores a su tasa habitual.
Es por esto que aunque es una lluvia menor es un fenómeno interesante. Por ejemplo, se registraron incrementos inesperados en 1935, 1986 y 1994, mientras que en 2007 ocurrió un estallido previsto que alcanzó durante unos minutos tasas cercanas a 130 meteoros por hora, con numerosos meteoros muy brillantes aquella madrugada.
Cómo observarlas
Lo mejor de todo es que no se necesitan telescopio ni binoculares, sólo debemos buscar un sitio alejado de las luces urbanas, con un horizonte despejado hacia el noreste, y permitir que los ojos se adapten a la oscuridad durante unos 20 o 30 minutos antes de comenzar la observación.
Conviene mirar una región amplia del cielo y evitar concentrarse exclusivamente en Auriga, para tal motivo, con una silla reclinable o una manta podemos observar cómodamente durante periodos prolongados.

Desde México, las horas anteriores al amanecer del 1 de septiembre serán las más favorables, cuando Auriga se encuentre más alta sobre el horizonte noreste. Es importante buscar cielos transparentes y lugares con poca contaminación lumínica para mejorar las posibilidades.
La cifra de seis meteoros por hora representa una tasa máxima bajo un cielo oscuro, con el radiante bien elevado y condiciones ideales. En la práctica, un observador puede contar menos meteoros debido a nubes, obstáculos, contaminación lumínica, menor altura del radiante o, como ocurrirá este año, por el intenso resplandor lunar.
Algo más que “estrellas fugaces”
Aunque popularmente se habla de “estrellas fugaces”, estos destellos no son estrellas, como mencionamos antes, son pequeños fragmentos que entran en la atmósfera terrestre y producen breves columnas luminosas visibles desde tierra.
Al prolongar hacia atrás las trayectorias aparentes de los meteoros, todas parecen converger alrededor de Auriga y puesto que cada lluvia recibe el nombre de la constelación de su radiante, por eso las conocemos como las “aurígidas”, una simple consecuencia de la perspectiva.
Observar una lluvia menor también puede ser valioso porque permite comparar la actividad real con las predicciones. Los registros visuales, fotográficos y de video ayudan a estudiar cambios en las corrientes de polvo, identificar posibles estallidos inesperados y comprender mejor cómo evolucionan los restos dejados por cometas a lo largo del tiempo.
Es así que empezamos septiembre con un espectáculo discreto pero divertido y si bien la Luna impedirá alcanzar las mejores condiciones, quienes madruguen y encuentren un cielo oscuro podrán disfrutar de las historias que nos cuenta un viejo amigo, el cometa Kiess.