Un cometa único se acerca a la Tierra: C/2025 R3 pasa cada 170,000 años y podrás verlo esta semana
El cometa C/2025 R3 se aproxima a la Tierra tras un viaje de 170 mil años ofreciendo una oportunidad única de observación esta semana, te decimos cómo encontrarlo.

Como cada cierto tiempo, ahora se acerca un cometa que "no volveremos a ver en n cantidad de años", sin embargo, el cometa C/2025 R3 sí podría cumplir con eso pues es de período largo y su viaje que dura cientos de miles de años.
A diferencia de cometas conocidos que regresan cada pocas décadas, este tiene una órbita tan elíptica que su última visita ocurrió cuando los seres humanos aún no practicaban la agricultura ni habían desarrollado civilizaciones complejas, lo que, como dijimos al principio, podría ser un acontecimiento excepcional.
Estos cometas suelen proceder de la Nube de Oort, una región esférica que rodea al Sistema Solar externo, la cual conserva restos prácticamente intactos del proceso de formación del Sistema Solar hace más de cuatro mil millones de años.

Es por esto que C/2025 R3 funciona como una auténtica cápsula del tiempo cósmica. Su estudio permite analizar materiales primitivos que apenas han sido alterados desde el origen del Sistema Solar, ofreciendo pistas valiosas sobre nuestra propia historia planetaria.
¿En verdad pasa después de tanto tiempo?
Decir que pasa cada 170,000 años, tal vez en esta ocasión no es una exageración mediática. Surge del cálculo de su órbita, reconstruida a partir de observaciones astrométricas, las cuales nos permiten determinar su trayectoria alrededor del Sol.
El análisis muestra que se trata de un cometa de período muy largo, con una excentricidad extrema, lo que se traduce en que su recorrido es tan amplio que tarda decenas o incluso cientos de miles de años en completar una sola vuelta.

Además, durante su paso por el Sistema Solar interior, el cometa experimenta interacciones gravitatorias con los planetas gigantes, especialmente Júpiter, que pueden alterar de forma sutil pero importante su órbita en un futuro, haciendo que se acorte o que se alargue.
En algunos casos, estas perturbaciones bastan para modificar su destino y evitar que vuelva a acercarse al Sol y se vuelva un objeto interestelar. Por estas razones, si bien no podemos asegurar que C/2025 R3 regrese alguna vez a nuestra vecindad cósmica, tampoco es como que lo vayamos a estar esperando.
Cuándo, cómo y dónde observarlo
Durante abril de 2026, alcanzará su perihelio (el punto más cercano al Sol). Este es un momento crucial, pues su actividad aumenta, libera más gas y polvo, y su brillo se incrementa, facilitando su observación desde la Tierra.
Desde el hemisferio Norte, incluyendo México, se espera que sea visible en el cielo matutino, poco antes del amanecer. Para que lo encuentres, será necesario que mires hacia el Este y que tengas un horizonte despejado para maximizar las posibilidades de observación.
Aunque existe la posibilidad de distinguirlo a simple vista bajo cielos muy oscuros, lo más recomendable es utilizar binoculares que permiten apreciar mejor su coma difusa y, con suerte, una tenue cola.
Como en toda observación astronómica, la paciencia es clave, recuerda:
- Adaptar la vista a la oscuridad.
- Alejarte de la contaminación lumínica urbana y
- Usar aplicaciones astronómicas y mapas celestes ya que el cometa cambia de posición cada noche, desplazándose rápidamente respecto al fondo de estrellas.
Un encuentro científico y cultural irrepetible
Más allá del espectáculo visual, la llegada de C/2025 R3 tiene un enorme valor científico. Cada medición de su brillo, estructura y composición química nos ayudará a comprender mejor el comportamiento de los cometas de largo período.
Dado que estos cuerpos contienen hielos, polvo y compuestos orgánicos primitivos, son auténticos archivos del pasado. Estudiarlos ayuda a reconstruir los procesos físicos y químicos presentes durante el nacimiento del Sistema Solar.
Y como no podía faltar, sabemos que a lo largo de la historia, cometas como este han despertado temor y asombro, sin embargo, hoy representan conocimiento, cooperación científica internacional y una oportunidad para acercar la astronomía al público de forma informada y accesible.
En divulgación nos gusta hacerle saber a la gente curiosa que observar un objeto que no volverá a pasar en cientos de miles de años, transformará la experiencia, no sólo de mirar una "luz difusa", sino de compartir un instante cósmico extraordinariamente con la humanidad.