Decisiones climáticas sin ciencia: una tendencia que preocupa a los científicos

Mientras el planeta se calienta y los impactos del cambio climático se intensifican, algunas decisiones clave se alejan de la evidencia científica. ¿Qué riesgos implica no escuchar a la ciencia?

Los gobiernos han ampliando los plazos para alcanzar metas de reducción de emisiones o promoviendo discursos que califican la ciencia climática como ideología.
Los gobiernos han ampliando los plazos para alcanzar metas de reducción de emisiones o promoviendo discursos que califican la ciencia climática como ideología.

El cambio climático no es una creencia ni una postura ideológica: es un fenómeno real y ampliamente documentado por la ciencia. Décadas de observaciones e investigación muestran un aumento sostenido de la temperatura media global, directamente vinculado al incremento de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

Dióxido de carbono (CO2), metano y óxidos de nitrógeno, emitidos principalmente por la quema de combustibles fósiles, la deforestación y ciertos procesos industriales, están alterando el balance energético del planeta. La Tierra está atrapando más calor del que escaparía al espacio.

Actualmente, más del 80 % de la matriz energética mundial sigue dependiendo de fuentes fósiles. Como resultado, las concentraciones de dióxido de carbono han alcanzado niveles no registrados en los últimos 800 mil años. La comunidad científica coincide en que, sin una reducción rápida y sostenida de las emisiones, el calentamiento global continuará intensificándose y multiplicando sus impactos.

Limitar las emisiones de gases de efecto invernadero es esencial para evitar que el planeta supere los umbrales climáticos críticos. Cada fracción de grado adicional aumenta la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos como olas de calor, sequías e inundaciones.

La diferencia entre un calentamiento de 1.5 °C y uno a 2 °C no es marginal: implica riesgos mayores para la seguridad alimentaria, la disponibilidad de agua y la salud humana.
La diferencia entre un calentamiento de 1.5 °C y uno a 2 °C no es marginal: implica riesgos mayores para la seguridad alimentaria, la disponibilidad de agua y la salud humana.

Además, el cambio climático expone profundas desigualdades. Mientras una minoría concentra una proporción significativa de las emisiones globales, los vectores más pobres son los que menos emiten y son los más vulnerables a sus consecuencias. Desde una perspectiva científica y social, la acción climática es inseparable de la injusticia y el desarrollo sostenible.

Decisiones contra el negacionismos climático

Pese a la solidez de la evidencia científica, en los últimos años se ha observado una tendencia preocupante: decisiones políticas que relativizan, retrasan o incluso cuestionan abiertamente los consensos científicos. En algunos casos, los gobiernos han debilitado sus compromisos climáticos.

También bloquean consenso en foros internacionales clave, retrasando acuerdos sobre contaminación plástica o cuestionando informes científicos destinados a orientar a los tomadores de decisiones, lo que limita la capacidad de respuesta colectiva frente a una crisis global.

Este debilitamiento del papel de la ciencia favorece la inacción y refuerza el statu quo, justo cuando la urgencia climática exige transformaciones profundas. Negociar o ignorar los hallazgos no reduce el calentamiento global; sólo traslada los costos al futuro y a las poblaciones más vulnerables.

A nivel mundial, los glaciares están retrocediendo, una de las pruebas más visuales e impactantes de cómo el cambio climático está afectando a nuestro planeta.
A nivel mundial, los glaciares están retrocediendo, una de las pruebas más visuales e impactantes de cómo el cambio climático está afectando a nuestro planeta.

A la pérdida de peso de la ciencia se suma la reducción del financiamiento para la acción climática y ambiental. Menos recursos para la investigación, cooperación internacional y políticas de mitigación y adaptación limitan la capacidad de respuesta, especialmente en países en desarrollo. Sin inversión sostenida, incluso las mejores recomendaciones científicas quedan sin aplicación práctica.

¿Por qué es importante la ciencia para la política?

La ciencia es fundamental para la política climática porque permite tomar decisiones informadas, anticipar riesgos y evaluar consecuencias a largo plazo. Gobernar sin ciencia implica actuar a ciegas frente a un problema y evaluar consecuencias a largo plazo.

Gobernar sin ciencia implica actuar a ciegas frente a un problema que obedece a leyes físicas claras. La atmósfera no negocia ni responde a discursos: responde a las emisiones.

Fortalecer el vínculo entre ciencia y política es apostar por soluciones duraderas, reducir daños futuros y proteger la vida humana y los ecosistemas. En un contexto de crisis múltiples, escuchar a la ciencia no es una opción ideológica, sino una necesidad para garantizar un futuro viable. Las decisiones que se tomen hoy definirán el clima, y las oportunidades, de las próximas generaciones.