El fuego también da vida: caso de las secuoyas gigantes

Proteger a las secuoyas gigantes no significa eliminar completamente el fuego, sino comprender su papel dentro de uno de los ecosistemas forestales. Sin embargo, los incendios de grandes extensiones pueden ser devastadores para estos gigantes.

Las secuoyas son muy resistentes al fuego y han evolucionado para sobrevivir a las llamas.
Las secuoyas son muy resistentes al fuego y han evolucionado para sobrevivir a las llamas.

Las relaciones entre los elementos de la naturaleza son extremadamente
complejas y, por lo tanto, nunca dejan de sorprendernos. Para la humanidad, el
fuego representó inicialmente la posibilidad de protegerse y alimentarse, con el
paso del tiempo se convirtió en un medio para transformar materiales y garantizar así su expansión; sin embargo, su importancia y utilidad trascienden nuestra propia historia.

El fuego en algunos ecosistemas desempeña un papel indispensable respecto a la renovación de la vegetación, el reciclaje de nutrientes y la reproducción de
algunas especies.

La comprensión de este fenómeno requiere de disciplinas científicas que proporcionen herramientas útiles para la reconstrucción de eventos. Tal es el caso de la dendrocronología, disciplina que se dedica al estudio de los anillos de crecimiento de los árboles.

La dendrocronología brinda datos valiosos que permite generar series de tiempo para la reconstrucción de variables como la precipitación y la temperatura, y así conocer el ambiente o ciertos eventos significativos durante el crecimiento de árboles. Un ejemplo de estos eventos son los incendios.

El fuego amenaza a las secuoyas, pero también es importante para su reproducción

En esta ocasión nos enfocaremos en las secuoyas gigantes (Sequoiadendron
giganteum) que son árboles de gran antigüedad y dimensión en el planeta.
Pueden alcanzar alturas superiores a los 90 metros y vivir durante miles de años;
sin embargo, detrás de su supervivencia existe una relación que resultaría
paradójica: destruye pero también permite la vida.

La extraordinaria intensidad de los incendios actuales puede acabar venciendo a los bosques de secuoyas..
La extraordinaria intensidad de los incendios actuales puede acabar venciendo a los bosques de secuoyas..

Durante miles de años, los incendios formaron parte natural de los bosques de la
Sierra Nevada de California. Cuando el fuego alcanza a los árboles, pero no
mueren, se generan cicatrices de fuego. Las investigaciones en los anillos de los
árboles muestran que los incendios ocurrieron con mayor frecuencia durante
períodos secos y con menor frecuencia durante períodos más húmedos.

El estudio que comprendió cinco bosques mostró que los incendios se produjeron con más frecuencia entre los años 800 y 1300. Se tiene evidencia de que los incendios frecuentes, pero de baja intensidad permitían reducir la vegetación acumulada en el suelo sin destruir por completo los árboles adultos.

Durante los últimos siglos, la reducción de las quemas realizadas
tradicionalmente y, posteriormente, las políticas de supresión de incendios
provocaron que se acumularan hojas, ramas, troncos y vegetación seca, además
de un incremento en la cantidad de árboles pequeños y arbustos. Como
consecuencia, los bosques comenzaron a contener una mayor cantidad de
combustible capaz de alimentar incendios mucho más intensos.

La relación entre las secuoyas y el fuego resulta interesante porque los incendios
eliminan parte de la hojarasca y de la vegetación que cubre el suelo. Estas
condiciones son fundamentales para que las semillas germinen, por lo que,
después de un incendio moderado, el bosque puede presentar algunos espacios
donde penetra una mayor cantidad de luz solar y las nuevas plántulas encuentran
menos competencia por agua, nutrientes y espacio.

Incendios destructivos amenazan a los bosques de secuoyas

Es importante considerar que no todos los incendios tienen el mismo efecto. Los
incendios de intensidades altas y grandes extensiones pueden ser devastadores
para los bosques de secuoyas y por lo general pueden originarse a partir de la
acumulación de combustible, combinada con periodos de sequía y temperaturas
elevadas, que pueden transformar un incendio natural en un fenómeno capaz de
destruir incluso árboles adultos.

El fuego actúa como un mecanismo que ayuda a crear las condiciones necesarias para que una nueva generación de secuoyas pueda desarrollarse.
El fuego actúa como un mecanismo que ayuda a crear las condiciones necesarias para que una nueva generación de secuoyas pueda desarrollarse.

En los años 2020 y 2021, varios incendios afectaron gravemente a los bosques de secuoyas gigantes de la Sierra Nevada. Según estimaciones del National Park
Service, estos incendios provocaron la muerte de entre el 13 y el 19 % de las
grandes secuoyas de toda la Sierra Nevada.

El cambio climático está aumentando el riesgo de condiciones más calurosas y secas

Por otra parte, el contexto del cambio climático puede agravar esta situación
porque las temperaturas más elevadas y las sequías prolongadas favorecen que
la vegetación pierda humedad y que los incendios alcancen mayores intensidades.

Por ello, actualmente se busca la recuperación de parte del régimen de fuego que
históricamente caracterizó estos ecosistemas, por ejemplo, mediante la utilización del fuego prescrito que consiste en incendios planificados y controlados.

La historia de estos árboles demuestra que el fuego no puede asociarse con el
bien o el mal de manera absoluta porque durante miles de años fue simultáneamente destructor y creador. El reto actual consiste en recuperar un
régimen de incendios que permita mantener sus beneficios ecológicos sin
provocar una mortalidad excesiva.

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Lo que debe entenderse es que proteger a las secuoyas gigantes no significa
eliminar completamente el fuego, sino aprender a convivir con él y comprender su papel dentro de uno de los ecosistemas forestales más extraordinarios del planeta. El fuego puede destruir, pero también transformar, renovar y crear las condiciones necesarias para que la vida continúe.