El Niño y la señal del Pacífico que permitirá prever episodios climáticos extremos hasta un año antes

La memoria térmica del océano ofrece pistas útiles para planificar cultivos, administrar el agua de los algos y preparar comunidades ante riesgo asociados a eventos meteorológicos y climáticos extremos.

El Niño, que sucede cuando una extensa región del Pacífico tropical se vuelve anormalmente cálida, y La Niña, que aparece cuando el océano se enfría.
El Niño, que sucede cuando una extensa región del Pacífico tropical se vuelve anormalmente cálida, y La Niña, que aparece cuando el océano se enfría.

El océano Pacífico nos brinda pistas sobre el comportamiento estacional de variables como temperatura y precipitación alrededor del planeta. Una investigación publicada en Science Advance identificó que la fase de la Niña puede ofrecer una ventana útil para anticipar ciertos episodio de El Niño hasta un año antes, de esta manera hay más oportunidad de preparación para este fenómeno climático.

Este resultado permite conocer cambios en un gran motor del clima global y, con estudios regionales adicionales, evaluar cómo podría manejarse determinados riesgo. Este avance requiere una precisión, anticipar que podría desarrollarse un evento de El Niño no equivale a conocer dónde ocurrirá una inundación ni cuando llegará una ola de calor.

El fenómeno climático La Niña deja una pista para mirar más lejos

En el estudio se analizaron pronósticos retrospectivos de nuevos modelos climáticos. Su principal conclusión fue que la confiabilidad depende considerablemente del estado del Pacífico cuando comienza el cálculo, además, de las características del modelo utilizado.

Se prevé una disminución de la lluvia en el centro, sur y sureste de México entre abril y junio de 2027.
Se prevé una disminución de la lluvia en el centro, sur y sureste de México entre abril y junio de 2027.

Las proyecciones iniciales durante La Niña mostraron el mejor desempeño. Los tres modelos anticipan correctamente la transición hacia El Niño con un año de margen en más de 70 % de los casos. Son resultados históricos de evaluación, no una garantía para cualquier pronóstico futuro.

En cambio, partir de condiciones neutrales dificulta las predicciones. El hallazgo propone valorar cada aviso según la fase inicial del sistema, una forma de distinguir las proyecciones con mayor respaldo de aquellas que requieren especial cautela.

La memoria térmica del océano

El Niño y La Niña integra el fenómeno El Niño-Oscilación del Sur, conocido como ENOS. La Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos explica que sus fases cálidas (El Niño) y frías (La Niña) modifican el intercambio de energía entre el océano y la atmósfera, alterando la circulación y las lluvias en regiones distantes.

Para comprender su evolución también importa lo que sucede bajo la superficie. Según el Laboratorio Ambiental Marino del Pacífico de la NOAA, la acumulación y descarga de calor en las aguas ecuatoriales están estrechamente relacionadas con el ciclo del ENOS.

Esa reserva de energía en forma de calor cambia lentamente y aporta una especie de memoria oceánica. Incorporar temperaturas subsuperficiales a los modelos mejora las predicciones con varias estaciones de anticipación. Sin embargo, este conocimiento general no demuestra por sí solo el mecanismo detrás de la ventaja detectada durante La Niña.

La temporada de huracanes 2026 en México ha contrastado entre el océano Pacífico y el Atlántico.
La temporada de huracanes 2026 en México ha contrastado entre el océano Pacífico y el Atlántico.

La observación combina boyas, satélites y otros instrumentos. Aun así, persiste la barrera de predictibilidad de primavera, durante esa estación del hemisferio norte, anticipar la evolución del fenómeno resulta particularmente complejo.

¿Qué significa para México?

La Universidad Nacional Autónoma de México destaca que los efectos de El Niño dependen de la región del país y la estación del año. Investigadores de la alta casa de estudios destacan que el fenómeno El Niño puede favorecer menos precipitación en el sureste durante el verano, mientras que el noroeste puede registrar inviernos más húmedos.

Cuando coinciden escasez de lluvia y temperaturas elevadas, aumentan las condiciones favorables para incendios. Sin embargo, cada episodio de El Niño o La Niña presenta diferencias, por lo que una señal del Pacífico debe complementarse con pronósticos nacionales y regionales.

Un horizonte mayor de anticipación podría ayudar a planificar cultivos, administrar reservas de agua y preparar servicios de emergencia. Su utilidad consiste en ajustar decisiones conforme cambian las probabilidades, manteniendo actualizaciones periódicas.

La investigación abre una oportunidad prometedora, pero todavía exige trasladar resultados a la práctica operativa. Prever el comportamiento del ENOS puede fortalecer la prevención; convertir esa información en protección efectiva y oportuna requiere conocer también la exposición y vulnerabilidad de cada comunidad, sus recursos disponibles y sus necesidades específicas de preparación.