La razón por la que tu Nochebuena sigue verde y qué hacer para que tome color en diciembre
¿Tu Nochebuena sigue verde mientras otras ya lucen sus colores intensos navideños? Existe un detalle en sus cuidados diarios que podría estar haciendo la diferencia y que todavía puedes corregir.

Noviembre ya comenzó y apenas terminó el Día de Muertos, el cempasúchil fue sustituido por la flor de Nochebuena en los viveros, mercados y hogares. Algunas lucen un rojo intenso, pero muchas otras todavía tienen hojas verdes o apenas muestran pequeños cambios de color.
El cambio de color no depende solamente de que llegue diciembre. En este proceso interviene un mecanismo natural que la planta usa para identificar las estaciones del año. La cantidad de luz que recibe, las horas de oscuridad y sobre todo las condiciones ambientales determinan cuándo comienza su transformación.
El secreto para que tu Nochebuena cambie de color está en las noches
Si tienes una Nochebuena en casa que sigue verde, todavía puedes ayudarla a ganar color. Eso sí, empezar en este mes puede ser un poco tarde para conseguir un rojo intenso antes de Navidad. Sin embargo, podemos echar mano de algunos pequeños trucos para favorecer el proceso.

Aunque parezcan pétalos, las partes rojas, rosas o blancas que tanto nos gustan son en realidad brácteas, hojas modificadas que rodean las pequeñas flores de la planta. Su color está relacionado con el fotoperiodo, un mecanismo mediante el cual las plantas responden a la duración del día y la noche para regular su desarrollo.
La Nochebuena (Euphorbia pulcherrima) necesita aproximadamente 14 horas continuas de oscuridad cada noche para favorecer su floración y el desarrollo del color. Este proceso requiere entre ocho y diez semanas, dependiendo de la variedad. Por eso, lo recomendable es comenzar desde finales de septiembre o principios de octubre.
Si apenas vas a intentarlo en noviembre, puedes colocarla desde las cinco de la tarde hasta las siete de la mañana en una habitación completamente oscura. También funciona cubrirla con una caja de cartón opaca, procurando que no aplaste el follaje.
Pero tampoco se trata de mantenerla encerrada todo el día. Al amanecer necesita regresar a un espacio con abundante luz natural. El sol suave de la mañana resulta benéfico, mientras que una exposición repentina al Sol intenso puede provocar quemaduras, especialmente en plantas acostumbradas al interior.
Luz, temperatura y riego: los cuidados que hacen la diferencia
Además de controlar la iluminación, debemos de prestar atención a la temperatura. La Nochebuena se desarrolla bien alrededor de los 18 a 21 °C. En regiones donde tiene mañanas frías, es importante protegerla de corrientes de aire, ventanas abiertas y cambios bruscos.

Un detalle que suele pasar desapercibido es el envoltorio decorativo de las macetas. Muchos ejemplares se comercializan con papel metálico o plástico que impide la salida del agua. Y si el agua permanece acumulada, las raíces pueden pudrirse y las hojas comenzar a amarillear.
Respecto a la fertilización, una planta sana que está entrando en su etapa de coloración no necesita grandes cantidades de nutrientes. Si ya recibe fertilizante, es bueno mantener aplicaciones moderadas siguiendo las indicaciones del producto.
Conforme aparezcan los primeros tonos, podrás observar cómo aumenta la coloración. Una vez bien establecida, la exigencia de oscuridad disminuye y basta con conservar buenas condiciones de luz, temperatura y humedad.
Si este año no alcanza su máximo color antes de Navidad, puedes mantenerla saludable y comenzar el proceso con mayor anticipación la próxima temporada.