El nivel del mar ha subido 30 cm más de lo que se ha estimado: según una revisión, los datos estaban incompletos
¿Y si el nivel del mar que usamos como referencia no fuera el real? La forma en que se mide hoy podría estar alterando los mapas de riesgo costero y afectar a millones de personas.
¿Y si imaginamos dos mapas del mundo? En ambos el océano pudiera parecer el mismo. Solo que, en uno, estará dibujado con información del espacio y en el otro, será la superficie real del mar. Entre ellos habrá apenas unos centímetros de diferencia en altura. Pero en esos centímetros se esconde un error en los mapas actuales de riesgo que ha pasado desapercibido por muchos años.
En medio del contexto del cambio climático, los científicos han seguido más de cerca cómo el océano va subiendo milímetro a milímetro cada año. Se han usado satélites, boyas y modelos numéricos para mantener una estrecha vigilancia. Sin embargo, un estudio reciente señaló que el problema hoy no está solo en cuánto sube el mar, sino también en cómo lo estamos midiendo.
Según dicho estudio, publicado en Nature en marzo de 2026, cerca del 90 % de los análisis de riesgo costero que se han realizado asumen que el nivel del mar coincide con un modelo teórico ampliamente utilizado. Pero, en realidad, el nivel real es mucho más alto debido a factores regionales que hoy se ignoran.

Por tanto, lo que hemos definido como elevación del mar requiere correcciones. Y es que aquí, una diferencia de unos pocos centímetros crece muchísimo cuando se traduce a mapas de riesgo. Por lo que podríamos estar subestimando el riesgo real de inundaciones y vulnerabilidad costeras.
Y no, eso no implica que el mar esté subiendo más de lo que han mostrado nuestros registros. El problema es que la línea sobre la cual estamos calculando ese aumento y, por tanto, trazando mapas y hasta límites, pudiera estar unos centímetros más abajo de lo que pensábamos.
¿Real o imaginado?
Los mapas de riesgo costero se construyen sobre la diferencia entre la altura de la costa y la altura de la superficie marina. Sin embargo, para estimar la altura del mar se parte de una referencia teórica: el geoide. Se trata de una superficie matemática que se calcula suponiendo que el océano se encuentra en reposo y bajo el efecto único de la gravedad y la rotación terrestre.
Bajo esta suposición se estima cómo varía y oscila la superficie del mar. Pero la realidad es mucho más compleja, y el océano se está deformando constantemente bajo la acción de la temperatura, la salinidad y las corrientes marinas. Por lo que la elevación real está, en casi todas las costas del mundo, por encima de ese nivel teórico que marca el geoide.
¿El problema? Pues hasta hoy, la mayor parte de los mapas de riesgo se construyeron suponiendo que el nivel del mar coincide con esta superficie "ideal" del geoide. ¿Resultado? El nivel del mar real puede ser, en promedio, de 24 a 27 cm más alto de lo que suponíamos. Incluso, en regiones del hemisferio sur, esta diferencia supera el metro de altura.
Cuando no se corrigen esas diferencias, la superficie oceánica que se emplea en la gestión del riesgo no es exactamente la del mar que baña nuestras costas. Y sumémosle a esto que la mayor parte de la información con la que se cuenta para estos cálculos es satelital, lo que introduce aún más errores.
Centímetros que redefinen mapas
Por estas diferencias y suposiciones en la forma de calcular la elevación del mar, la costa hoy parece estar más alta de lo que está realmente. Y las implicaciones no se quedan en redibujar líneas en un mapa. Hay un contexto social que pesa, y mucho.
Por ejemplo, supongamos un escenario en el que la superficie del mar llega a aumentar 1 metro en los próximos años. Para este incremento, se estimaba que entre 34 y 49 millones de personas se verían afectadas. Sin embargo, si corregimos la altura actual según el nuevo estudio, esa cifra podría aumentar más del doble.
Además, el territorio expuesto también sería mucho mayor, aumentando cerca de un 55 % por encima de lo que ya se había estimado. Considerando esto, los mapas de vulnerabilidad costera podrían estar dejando afuera a decenas de millones de personas que, incluso hoy, ya viven en zonas expuestas y muy bajas.
Vulnerabilidad se escribe con "d" de desigual
Como era de suponer, el problema no se distribuye de igual forma en todo el mundo. Las mayores diferencias entre el nivel real del mar y el que se ha estimado hasta ahora aparecen justo en regiones donde hay menos disponibilidad de datos y mediciones. Esto ocurre sobre todo en zonas del sudeste asiático, el Océano Pacífico, África, Latinoamérica y el Caribe.
Y estos lugares tienen otra característica en común, más allá de un mar dibujado por debajo del real. Allí se concentran algunas de las regiones costeras y fluviales más densamente pobladas del mundo. Así que, las zonas donde los mapas de vulnerabilidad están siendo menos precisos, son justamente las más vulnerables.
Toca repensar cómo el problema ya no es solo cuánto está subiendo el nivel del mar, sino desde dónde empezamos a medirlo a partir de hoy. Toca revisar lo que sabemos y repensar lo que dábamos por hecho. Porque entre el mar de los modelos y aquel con el que convivimos realmente hay centímetros de diferencia. Centímetros que redefinen hoy la seguridad para millones de personas.
Referencia de la noticia
Seeger, K., Minderhoud, P.S.J. 2026. Sea level much higher than assumed in most coastal hazard assessments. Nature.