Guerras, Covid y crisis energética: los satélites muestran que la noche terrestre se está volviendo más inestable
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La investigación se centra en la dinámica global de la luz artificial nocturna (ALAN) entre los años 2014 y 2022.
Utilizando observaciones diarias del producto Black Marble de la NASA y un algoritmo adaptado de detección continua de cambios, se cartografió la alta frecuencia y volatilidad de la actividad humana nocturna a escala global.
Principales hallazgos y datos cuantitativos
Los resultados cuestionan la narrativa tradicional de que la expansión de la luz nocturna en el planeta ocurre de forma gradual y unidireccional. La noche terrestre demostró ser sorprendentemente volátil, caracterizada por eventos frecuentes y simultáneos de blanqueamiento (aumento del brillo) y atenuación (disminución de la luz).
Si bien el planeta registró un aumento global neto del 16 % en la radiación nocturna, el fenómeno de blanqueamiento contribuyó con un aumento equivalente del 34 % con respecto al nivel de referencia de 2014, mientras que la atenuación compensó y mitigó este valor en un 18 %.
Tipos de cambio y factores desencadenantes
El estudio clasifica e identifica los factores que desencadenan estos cambios en dos frentes:
- Cambios abruptos: el aumento repentino del brillo se debió principalmente al desarrollo de infraestructura no residencial y a la electrificación rural.
Por otro lado, el descenso abrupto se debió principalmente a la reducción de la quema de gas en la extracción de petróleo (46 %), pero también a graves perturbaciones exógenas, como los confinamientos por la pandemia de COVID-19 en 2020 (particularmente visibles en Asia), los conflictos armados (como en Ucrania y Oriente Medio) y los colapsos sistémicos o las crisis energéticas (como en Venezuela, Palestina y Líbano).

- Cambios graduales: el blanqueamiento progresivo refleja tendencias a largo plazo asociadas con la urbanización y el crecimiento económico en curso, liderados por regiones de Asia como China e India.
En Estados Unidos, el escenario resultó ser híbrido: la costa oeste se volvió más luminosa debido al crecimiento demográfico, mientras que la costa este y el medio oeste se oscurecieron debido a la densificación urbana y la obsolescencia industrial.
Enfoque metodológico e implicaciones
Desde un punto de vista técnico, los investigadores adaptaron el algoritmo VZA-COLD, procesando más de 1,16 millones de imágenes diarias y estratificando los datos según el ángulo de visión cenital del sensor para filtrar el ruido causado por la atmósfera, la geometría local, las nubes y la nieve.
La principal conclusión del estudio indica que la complejidad y la naturaleza bidireccional de la luz nocturna invalidan su uso como un simple indicador lineal del crecimiento económico (como el PIB). Las áreas con trayectorias netas anuales similares pueden ocultar realidades de extrema inestabilidad o transiciones planificadas.
Por lo tanto, este nuevo conjunto de datos diarios y desagregados constituye una herramienta crucial para el monitoreo de crisis en tiempo real, la evaluación de la resiliencia y la planificación de la ayuda humanitaria y la conservación ecológica.
Referencia de la noticia
Tian Li, Zhuosen Wang, Christopher C. M. Kyba, Miguel O. Román, Karen C. Seto, Yun Yang, Shi Qiu, Theres Kuester, Michail Fragkias, Xiang Chen, Thomas H. Meyer, Chadwick D. Rittenhouse, Xiaonan Tai, Mari Cullerton, Falu Hong, Ashley Grinstead, Kexin Song, Ji Won Suh, Xiucheng Yang, Virginia L. Kalb, Chengbin Deng & Zhe Zhu. (2026). Satellite imagery reveals increasing volatility in human night-time activity.