¿Han encontrado los científicos una solución para restaurar el ecosistema marino? ¡Es posible!
En Australia, investigadores podrían haber encontrado una solución para restaurar los arrecifes de coral del país. Su objetivo: si funciona, esperan aplicar este método a escala global.

Emergencia climática, aumento del nivel del mar, aumento de las temperaturas, numerosas especies en peligro de extinción… El cambio climático es innegable y se manifiesta a todos los niveles. El ecosistema marino es particularmente vulnerable a este fenómeno.
Ante el rápido y catastrófico deterioro de este entorno natural, y en especial de los corales, científicos australianos intentan una medida desesperada: recrear este ecosistema ellos mismos, utilizando corales resistentes al calentamiento global.
¿Pero cómo lo logran exactamente los científicos?
Matthew Nitschke, biólogo marino del Instituto Australiano de Ciencias Marinas (AIMS), explica el razonamiento de los investigadores: "Podemos cultivar estos corales esenciales en otros lugares, a altas temperaturas. Luego, mediante selección natural, podemos encontrar las pocas células que poseen el material genético que les permite soportar estas altas temperaturas". En otras palabras, los científicos seleccionan cepas resistentes al calor y las reintroducen en los corales.
Corales y zooxantelas: una relación única y esencial para el ecosistema
Según los expertos, este meticuloso proceso de selección podría permitir que los corales resistan mejor el estrés térmico. En realidad, se basan en una relación muy específica que se encuentra en el corazón del océano: la que existe entre los corales y las zooxantelas. Estas algas microscópicas se anidan en el tejido coralino. Aquí es donde comienza su relación: las zooxantelas proporcionan a los corales nutrientes esenciales, y estos los protegen a la vez que les proporcionan luz solar.
El problema radica en que el aumento de las temperaturas y la acidificación de los océanos generan un estrés térmico severo, lo que provoca el blanqueamiento de los corales. Como resultado, los corales ya no pueden albergar a las algas, expulsarlas y, por lo tanto, dejan de recibir los nutrientes esenciales para su supervivencia.
Cédric Robillot trabaja para la Fundación de la Gran Barrera de Coral. Es el director ejecutivo del programa de restauración y adaptación de arrecifes. Se mantiene optimista.

“Los sistemas arrecifales poseen una resiliencia innata debido a su interconexión y complejidad. Al fortalecer estas fuerzas naturales, podemos mejorar significativamente su capacidad para resistir el estrés y recuperarse”, afirma. Y añade: “La Gran Barrera de Coral es del tamaño de Italia. ¿Cómo podemos lograr esto a gran escala, con un impacto real?”. De hecho, este es uno de los objetivos de los científicos. Creen que este método debe compartirse.
Para David Juszkiewicz, especialista en conservación de corales de Curtin, la urgencia es palpable. “Tenemos un plazo muy breve antes de que el daño se vuelva irreversible: unos diez años”, lo que confirma que nos encontramos en una carrera contrarreloj.
Sin embargo, los científicos enfatizan que, si bien esta solución permite ganar tiempo, la verdadera recuperación de los océanos requiere inevitablemente una reducción masiva de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Referencia de la noticia
La course contre-la-montre pour créer des coraux résistants au changement climatique