Hipoxia cerebral: el mecanismo de supervivencia que activa el cerebro cuando asciendes a zonas de gran altitud
Ante la falta de oxígeno, el cerebro activa de inmediato mecanismos drásticos de supervivencia, afectando la atención, el procesamiento cognitivo y la velocidad mental.

¿Habías escuchado que la Ciudad de México no es para todo mundo? Las personas que no nacieron en la capital del país tienen que pasar una prueba que aunque parezca algo natural, para algunos no lo es, la altitud. La capital se ubica a una altitud promedio de 2 mil 240 metros sobre el nivel del mar, por lo que muchas personas son sensibles a ello.
La hipoxia es una afección médica en la que el cuerpo, o una parte de él, carece del suministro de oxígeno necesario para funcionar adecuadamente. Puede afectar a todo el organismo o limitarse a un órgano o tejido específico, es decir, la hipoxia es falta de oxígeno.
Ciudades arriba del nivel del mar
Otras ciudades del país que se encuentran a una alta altitud son Toluca 2 mil 667 metros sobre el nivel del mar, Pachuca con 2 mil 400 y Zacatecas con 2 mil 460 metros.
Según el PubMed Central el cerebro requiere más de una quinta parte del oxígeno total que necesita el cuerpo para funcionar con normalidad. ¿Qué pasa a gran altitud? la menor presión atmosférica de oxígeno supone un desafío para el cerebro, afectando la atención espacial voluntaria, el procesamiento cognitivo y la velocidad de atención tras una exposición a corto, largo o largo plazo.

Las respuestas moleculares a la Gran Altitud están controladas principalmente por factores inducibles por hipoxia. Esta revisión tiene como objetivo resumir las alteraciones celulares, metabólicas y funcionales del cerebro a gran altitud, centrándose en el papel de los factores inducibles por hipoxia en el control de la respuesta ventilatoria.
Efectos de la altura
Puede afectar la supervivencia neuronal, el metabolismo, el proceso biológico mediante el cual el sistema nervioso genera nuevas neuronas a partir de células madre, la comunicación entre las neuronas y la plasticidad.
La gran altitud se caracteriza por múltiples condiciones ambientales extremas. La mayoría de las adaptaciones fisiológicas de quienes viven en esas ciudades se producen en respuesta a la presión atmosférica reducida, lo que resulta en una presión parcial de oxígeno reducida y causa una saturación de oxígeno en sangre reducida hipoxemia.

El cerebro es susceptible a alteraciones en el suministro de oxígeno. Por lo tanto, la exposición a la Gran Altitud provoca cambios adversos en los estados de ánimo, como depresión y ansiedad, y alteraciones neurocognitivas, como deterioro de la memoria y trastornos de la atención.
Las funciones cerebrales se ven afectadas por la hipoxia no solo después del ascenso sino también después de la exposición prolongada dice el estudio del PMC y en nativos de tierras altas.
Las alteraciones del estado de ánimo, incluyendo euforia, irritabilidad, apatía y comportamiento discutidor, ocurren temporalmente después de una exposición aguda rápida y regresan a los estados basales después de 48 a 52 horas.
Por el contrario, la exposición a corto y largo plazo provoca cambios biológicos, inflamatorios y estructurales en el cerebro que provocan tiempos de reacción más lentos, atención reducida aprendizaje deteriorado, memoria espacial y de trabajo deteriorada y recuperación deteriorada.
Referencia de la noticia
Aboouf, Mostafa A., et al., 12, junio de 2023, p. 10179. “El cerebro a gran altitud: de la señalización molecular al rendimiento cognitivo”. Revista Internacional de Ciencias Moleculares, vol. 24, núm. PubMed Central.