La frustración puede ser beneficiosa y motivarnos a mejorar, según los científicos

¿Y si la sensación de frustración no fuera exclusivamente negativa? Los científicos sostienen que la frustración puede motivarnos a superar nuestros límites y, al hacerlo, fomentar el crecimiento personal.

La frustración es la emoción principal que se experimenta en el trabajo.
La frustración es la emoción principal que se experimenta en el trabajo.

La salud y la frustración. A menudo, la frustración se asocia con sentimientos puramente negativos. Nos sentimos menospreciados, molestos o incluso verdaderamente enfadados, y nuestro cuerpo libera de repente un cóctel de hormonas del estrés y cortisol; una experiencia que dista mucho de ser agradable para el organismo.

¿La conclusión? Es mejor evitar la frustración a toda costa. Pero ¿es realmente una emoción negativa? Algunos científicos sostienen lo contrario.

La frustración: la emoción predominante en el entorno laboral

Estás atrapado en un atasco. La persona con la que has quedado llega tarde y te hace esperar. No logras superar un nivel en tu videojuego favorito. Todas estas situaciones pueden desencadenar sentimientos de frustración, cuya intensidad puede variar de leve a fuerte. A medida que aumenta la frustración, podemos volvernos irritables, impulsivos o incluso agresivos; actitudes que no nos benefician ni a nosotros ni a quienes nos rodean.

La frustración puede impulsar una mayor motivación

Sin embargo, muchos científicos confirman que la frustración no es una mera molestia. Al contrario, puede considerarse algo muy positivo, siempre y cuando cambiemos nuestra perspectiva.

Los expertos afirman que la frustración puede fomentar el aprendizaje, la perseverancia y el crecimiento personal. La profesora Ayelet Fishbach asegura que la frustración es esencial.

Es fundamentalmente la emoción que nos indica que las cosas no avanzan según lo previsto; actúa como una señal de retroalimentación que nos impulsa a reevaluar nuestros objetivos y a considerar si debemos probar un enfoque diferente.

Por su parte, la profesora y conferenciante Odilia Laceulle analiza la frustración en los niños pequeños. Ella considera que es precisamente esta frustración la que los impulsa instintivamente a intentarlo una y otra vez. Así, la frustración actúa como una fuente de motivación para los niños mientras aprenden, por ejemplo, a gatear y, posteriormente, a ponerse de pie.

Los niños experimentan una gran frustración.
Los niños experimentan una gran frustración.

"Cuando realmente quieren hacer algo, practican una y otra vez. Y no importa si sienten cierta frustración o irritación durante el proceso, ya que eso, en realidad, los motiva a alcanzar su objetivo".

También es habitual que nuestro cerebro registre un descenso en los niveles de dopamina cuando no hay recompensa. Esta frustración puede derivar en problemas como alteraciones del sueño, estrés e incluso ansiedad.

Entonces, ¿cómo podemos transformar la frustración en motivación en lugar de permitir que obstaculice nuestro progreso? Los investigadores ofrecen diversos consejos y enfoques positivos para lograr que la frustración se mantenga dentro de límites saludables.

Al ayudar a los demás, puedes sentirte motivado tú mismo.
Al ayudar a los demás, puedes sentirte motivado tú mismo.

Reflexiona sobre el origen de la frustración en lugar de huir de ella. Libérate de esa frustración hablando y abriéndote, en vez de dejar que la ira se apodere de ti. Otra opción es ayudar a los demás a superar su propia frustración, ya que nuestro cerebro percibe esto como una fuente de motivación personal.

Al aceptar que la frustración puede ser saludable y manejable, permitimos que fomente nuestro crecimiento, comprensión y capacidad de adaptación.

Referencia de la noticia

Ted Spiker. (2026). Les bénéfices insoupçonnés de la frustration.