Las emociones pueden ser más eficaces que los datos para estimular la acción climática, según un estudio
Un análisis de 71 estudios, que abarca al menos 216.000 participantes, indica que los mensajes capaces de despertar emociones pueden fomentar una mayor participación pública en acciones y políticas relacionadas con el cambio climático.

En medio de la repercusión de las alertas sobre la posibilidad de un fenómeno de El Niño de grandes proporciones, los científicos vuelven a debatir un desafío que acompaña a la discusión sobre el cambio climático: cómo comunicar los riesgos del calentamiento global de una manera capaz no solo de informar, sino también de movilizar a la población.
Un amplio análisis publicado en el Journal of Environmental Psychology indica que presentar información científica puede contribuir a este objetivo, pero los mensajes que despiertan emociones tienden a producir resultados más significativos. La investigación recopiló evidencias de 71 publicaciones e incluyó datos de al menos 216.000 participantes.
Los investigadores evaluaron diferentes estrategias de comunicación y sus efectos en comportamientos relacionados con el clima, como realizar donaciones a organizaciones, apoyar políticas ambientales o manifestar la intención de reducir la propia huella de carbono. Los resultados sugieren que la forma en que se presenta la información puede influir en la disposición de las personas para actuar.
Las emociones ayudan a crear una conexión
Las emociones ayudan a crear una conexión según Tobias Brosch, psicólogo de la Universidad de Ginebra y coautor del estudio, limitarse a ofrecer datos científicos podría no ser la mejor estrategia para comunicar cuestiones climáticas. Para él, es importante establecer una conexión entre el contenido presentado y las experiencias y emociones de las personas.
Experiencias como ver un documental sobre la naturaleza, observar una aurora boreal o presenciar el nacimiento de un animal pueden dotar de significado emocional a las cuestiones ambientales. Según Brosch, este tipo de vínculo puede contribuir a comportamientos como dedicar tiempo a actividades de voluntariado, realizar donaciones o apoyar iniciativas relacionadas con el clima.
Las historias pueden acercar el tema al público
Los resultados también refuerzan la importancia de las narrativas en la comunicación científica. Nicholas Epley, investigador de ciencia del comportamiento de la Universidad de Chicago, afirma que las personas tienden a comprender el mundo a través de historias y experiencias concretas, lo que puede hacer que estos formatos sean particularmente relevantes en contextos de desconfianza.

Sin embargo, el análisis identificó estrategias con resultados menos favorables. Los mensajes centrados en la responsabilidad individual frente al cambio climático tuvieron poco efecto en la movilización y, en determinadas situaciones, provocaron una reacción contraria a la que buscaban los comunicadores.
Según los investigadores, enfatizar en exceso que cada persona es individualmente responsable de afrontar el problema puede generar resistencia, desconfianza o saturación. En cambio, los enfoques emocionales que muestran aquello que merece ser protegido pueden favorecer una relación más positiva con el tema.
Pequeños efectos pueden llegar a grandes audiencias
Un ejemplo de esta resistencia puede observarse en las reacciones a iniciativas como la Hora del Planeta, una campaña global promovida por WWF que anima a personas e instituciones a apagar las luces durante una hora. Según el reportaje de Nature, ha habido organizaciones que reaccionaron a la campaña manteniendo todas las luces encendidas como forma de oposición.
Thijs Bouman, psicólogo ambiental de la Universidad de Groninga en Holanda, destaca que los efectos identificados por el análisis son relativamente pequeños. No obstante, esto no significa que sean irrelevantes. Cuando las estrategias de comunicación se aplican a gran escala, pequeños cambios individuales pueden llegar a un número significativo de personas.
Los resultados también indican que no existe una intervención aislada capaz de provocar cambios profundos e inmediatos en el comportamiento climático. Para los investigadores, la comunicación puede contribuir a este proceso, especialmente cuando combina evidencias científicas con narrativas y experiencias capaces de establecer vínculos emocionales con el público.
Referencia de la noticia
Dhruv Shenai, Nature News. (11 de septiembre del 2026). El Niño goes viral — and scientists learn what makes people care about the climate.