Los científicos confirman la presencia de "sustancias químicas eternas" en el polvo doméstico
Según los científicos, el polvo contiene numerosos compuestos tóxicos en particular, los tristemente célebres "productos químicos eternos". ¿Cómo absorbe nuestro organismo estas sustancias y qué se puede hacer para limitar el riesgo de enfermedades?

Polvo tóxico. Está en todas partes: en nuestros apartamentos, en la oficina, en el aire. Resulta difícil combatir un elemento tan omnipresente. Algunas personas incluso son alérgicas a él. En consecuencia, la importancia de la limpieza se hace aún más evidente.
Lamentablemente, según la científica Tasha Stoiber, para muchas personas la limpieza no es necesariamente una prioridad. "A la mayoría de la gente le disgusta el polvo, pero no creo que lo asocien con los riesgos para la salud que este conlleva", afirma.
Y es que el polvo puede ser mucho más peligroso de lo que imaginamos
La revista Environmental Science & Technology, publicó un estudio científico en el que los investigadores informaron haber detectado 258 sustancias químicas en el polvo doméstico. Entre estas sustancias se encuentran el plomo, los pesticidas e incluso los PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas), los llamados "químicos eternos".
La investigadora Robin Dodson, explica que, "el polvo actúa como un increíble reservorio de sustancias químicas en el hogar las cuales pueden permanecer allí durante años".
Entonces, ¿cuál es el riesgo para nuestro organismo?
Gabriel Filippelli es profesor y describe el proceso de la siguiente manera: "La mayor parte del polvo que respiramos viaja hacia la parte posterior de la garganta y desciende hasta el estómago, donde es digerido". El problema radica en que el polvo permanece suspendido en el aire; un hecho que se acentúa aún más cuando limpiamos el polvo utilizando un plumero.
Y nosotros "absorbemos" este polvo en nuestro organismo, ya sea inhalándolo por la nariz o ingiriéndolo por la boca. Estas sustancias actúan como importantes disruptores endocrinos, con repercusiones significativas para nuestra salud.
Asma, trastornos tiroideos, endometriosis o incluso cáncer. Este asunto no debe tomarse a la ligera. Y los niños son particularmente vulnerables a la exposición a estas sustancias. "Los niños están más expuestos al polvo debido a su estatura, al hecho de que se sientan en el suelo y a su frecuente tendencia a llevarse las manos a la boca", explica Robin Dodson. También es necesario tener en cuenta que sus organismos aún se encuentran en fase de desarrollo.

Entonces, ¿cómo podemos minimizar el riesgo de enfermedades tanto como sea posible? Resulta difícil concebir una estrategia eficaz si consideramos que el polvo no solo proviene del exterior, sino también de nuestras paredes, suelos e incluso de nuestros muebles.
Estos elementos son esenciales para nuestro confort; sin embargo, eso no significa que estemos indefensos ante la situación. Para empezar, podemos ser muy selectivos a la hora de elegir nuestros productos de limpieza. Algunos son particularmente tóxicos, mientras que podemos optar fácilmente por alternativas más ecológicas y respetuosas con la salud.
Del mismo modo, los plumeros suelen limitarse a levantar el polvo. En su lugar, opte por un paño de microfibra humedecido con agua y un chorrito de vinagre blanco. De este modo, el polvo queda "atrapado" por la humedad del paño en lugar de dispersarse por el aire.
Evite los limpiadores en aerosol o, al menos, aplíquelos sobre el paño de limpieza en lugar de rociarlos directamente sobre la superficie que desea limpiar. También podría considerar invertir en un purificador de aire equipado con un filtro HEPA, un dispositivo recomendado por los científicos. Por último, pase la aspiradora al menos una vez a la semana; este es el mínimo indispensable para mantener un hogar limpio.
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Découverte : il y a aussi des polluants éternels dans notre poussière