¿Por qué un huracán puede provocar deslaves incluso después de alejarse? Meteoróloga Pamela Garcia, explica el riesgo

En temporada de lluvias y huracanes, las regiones con suelos arenosos suelen ser las más propensas a sufrir derrumbes y deslizamientos de tierra, esto debido a sus condiciones de suelo y su topografía.

El principal detonante de un deslave posterior al paso de un huracán es el grado de saturación de humedad en la tierra, explica Pamela García.
El principal detonante de un deslave posterior al paso de un huracán es el grado de saturación de humedad en la tierra, explica Pamela García.

Cuando un huracán o tormenta tropical toca tierra y se adentra en el continente, la atención pública suele centrarse en el impacto de las rachas de viento destructivas y las inundaciones repentinas mientras el ciclón está activo.

Sin embargo, uno de los riesgos hidrometeorológicos más mortales y traicioneros ocurre horas, días e incluso semanas después de que el centro del huracán se ha alejado o disipado y éstos son los deslaves, derrumbes y flujos de lodo en zonas montañosas y laderas.

Este fenómeno no es una anomalía, sino una consecuencia directa de la física del suelo, la geología y la dinámica atmosférica que acompañan a estos sistemas y para entender un poco sobre esto, entrevistamos a Pamela García, científica del medio ambiente, especializada en Ciencias Atmosféricas y Huracanes, y meteoróloga de Meteored.

García, explica qué son estos fenómenos y qué zonas son las más afectadas. Durante los huracanes se registra una enorme cantidad de lluvia en un mismo lugar, esto hace que también el suelo se sature. En zonas donde el suelo es arcilloso como en parte del Centro de México cuando llueve en ese tipo de suelos se absorbe pero sucede como con una vasija de barro incluso se endurece.

La falla estructural de una montaña o cerro suele ocurrir mucho después de que salió el sol y cesó la lluvia y cuando hay construcciones el riesgo es latente.
La falla estructural de una montaña o cerro suele ocurrir mucho después de que salió el sol y cesó la lluvia y cuando hay construcciones el riesgo es latente.

En temporada de lluvias y huracanes en el caso de México, las regiones Sur, Sureste y partes del Valle de México, son las más propensas a sufrir derrumbes y deslizamientos de tierra, esto debido a sus condiciones su topografía y laderas montañosas, como hay un mayor número de montañas pronunciadas ahí ocurren con mayor frecuencia, dijo la especialista.

Otra de las causas también que ocasionan los deslaves y escurrimientos, es que las lluvias continuas y los vientos del huracán debilitan la vegetación que sostiene las laderas, provocando una pérdida de amarre mecánico.

Mecánica de suelos

Las raíces de los árboles y plantas actúan como una red de anclaje natural para el sustrato. El viento del huracán sacude con fuerza los árboles, aflojando sus raíces y fracturando la estructura del suelo alrededor de ellos.

Sobrecarga de peso: tras el paso de la tormenta, los árboles, la vegetación y el suelo absorben toneladas de agua adicional, aumentando significativamente el peso total que soporta la pendiente (fuerza de empuje), lo que facilita que la gravedad arrastre la ladera hacia abajo.

Un cerro no se cae cuando empieza a llover, sino cuando su suelo ya no puede sostener una sola gota más, por lo que cede y entonces viene la catástrofe.
Un cerro no se cae cuando empieza a llover, sino cuando su suelo ya no puede sostener una sola gota más, por lo que cede y entonces viene la catástrofe.

También se debe tomar en cuenta que en las regiones como al Occidente se cuenta con la una topografía accidentada, como muchas zonas de la Sierra Madre Occidental, el Sur de México o la franja costera del Pacífico también la deforestación, la construcción de carreteras al pie de cerros y la urbanización en laderas aceleran este riesgo.

Las cortes en las laderas eliminan el soporte natural (soporte de pie) y dejan expuestas capas de roca que, una vez empapadas tras la tormenta, colapsan irremediablemente llevándose todo lo que encuentren a su paso, advirtió la especialista de Meteored.

Por eso, aquí en listo algunas recomendaciones que especialistas en Protección Civil hacen a la población para no ponerse en riesgo en lugares como los antes descritos.

Para la población que habita en zonas de ladera o de montaña, es vital comprender que la alerta no termina cuando el huracán se aleja. Se deben vigilar las siguientes señales durante los 3 a 5 días posteriores al huracán:

  • Grietas o hundimientos nuevos en el suelo, banquetas, veredas o en los muros de las viviendas.
  • Inclinación inusual de árboles, postes de luz, cercas o bardas.
  • Agua que brota de forma repentina en la base de la ladera o que cambia bruscamente de color (de transparente a muy turbia o chocolatosa).
  • Crujidos o ruidos secos provenientes del cerro (indicador inminente de desprendimiento).