Frío por la noche y calor de día: la razón por la que tus plantas no están creciendo

Antes de culpar al riego o al fertilizante, revisa el termómetro: el cambio entre frío en la noche y calor en el día podría estar frenando el crecimiento de tus plantas.

Las plantas controlan su crecimiento con hormonas como auxinas y giberelinas, que reaccionan a la temperatura.
Las plantas controlan su crecimiento con hormonas como auxinas y giberelinas, que reaccionan a la temperatura.

Tus plantas parecen sanas, pero no crecen. No sacan hojas nuevas, no se desarrollan y el huerto parece que se ha detenido. Al final del invierno, cuando los días comienzan a sentirse más cálidos pero las noches siguen siendo frías, esta combinación puede estar afectando directamente su crecimiento.

En el día el sol calienta con mayor intensidad, el ambiente se siente agradable y parece que la primavera ya está a la vuelta de la esquina. Sin embargo, cuando cae la noche, las temperaturas bajan de forma abrupta y ese choque termino podría ser más fuerte de lo que imaginamos.

A simple vista nuestras plantas pueden verse verdes y firmes, pero si ponemos atención notamos que algo no avanza. No aparecen hojas nuevas, los brotes se quedan pequeños y el crecimiento parece en pausa. Muchos piensan que es falta de fertilizante o de agua, pero en realidad es la variación brusca de temperatura entre el día y la noche.

A este cambio entre temperaturas altas durante el día y bajas por la noche se le conoce como amplitud térmica. Puede ayudar en algunos cultivos, pero cuando la diferencia es muy grande termina afectando el crecimiento. Las plantas no crecen solo con sol; necesitan un equilibrio entre temperatura, luz y funcionamiento interno.

Las raíces crecen mejor cuando la tierra está un poco más fresca que el aire del día, pero no demasiado fría.
Las raíces crecen mejor cuando la tierra está un poco más fresca que el aire del día, pero no demasiado fría.

Cuando ese equilibrio se altera, la planta pierde actividad. Aunque se vea verde y sana, por dentro sus procesos van más lentos. Eso significa menos hojas nuevas, menos desarrollo y un crecimiento que parece completamente en pausa.

Lo que ocurre dentro de tu planta cuando las temperaturas cambian

Para que una planta crezca necesita que se activen procesos internos muy específicos, como la fotosíntesis, la respiración celular y la división celular en los puntos de crecimiento. Durante el día, cuando hay suficiente luz y temperaturas adecuadas, la planta produce azúcares que funcionan como energía.

En esta época del año las plantas están en una etapa intermedia: ya no están en completo reposo de invierno, pero tampoco en crecimiento acelerado de primavera. Esa condición las vuelve más sensibles a los cambios bruscos, y por eso el frío nocturno puede frenar su avance.

El problema llega cuando por la noche la temperatura desciende demasiado. La planta sigue respirando pero el frío reduce su actividad interna. Es como si produjera energía durante el día, pero en la noche no pudiera aprovecharla por completo. Ese cambio hace que el crecimiento se vuelva más lento, aunque todo parezca normal.

Y cuando se combinan días cálidos con noches frías, la planta entra en un estado de estrés térmico. No siempre se nota con hojas caídas pero sí con un crecimiento más pausado. Y en plantas como tomate, lechuga o albahaca, las diferencias mayores de 12 o 15 °C entre el día y la noche pueden disminuir su crecimiento

Un cambio de temperatura moderado puede hacer que las flores tengan colores más intensos.
Un cambio de temperatura moderado puede hacer que las flores tengan colores más intensos.

En plantas de interior sucede algo similar. Aunque estén dentro de casa, si por la noche baja la temperatura cerca de ventanas o balcones, las raíces se enfrían. Cuando eso ocurre, la planta absorbe menos agua y nutrientes, y su crecimiento se vuelve más lento, aunque la veas sana.

Aunque durante el día el ambiente sea templado, si la tierra permanece fría las raíces trabajan con menor eficiencia. En macetas se nota más, porque el sustrato se enfría rápido; muchas veces no es falta de fertilizante, sino simplemente que el ambiente no es el más adecuado para que la planta crezca con fuerza.

Cómo saber si el frío nocturno está frenando tus plantas (y qué hacer)

Existen señales claras que pueden indicar que el problema es la temperatura. Las más comunes son el crecimiento lento, hojas nuevas más pequeñas, tallos delgados y brotes que parecen quedarse a medias. La planta no se ve enferma, pero tampoco crece como debería.

También puede pasar que apliques fertilizante y no suceda ningún cambio. Esto ocurre porque, si las noches siguen siendo frías, la planta no puede aprovechar bien los nutrientes. Su actividad interna baja y el crecimiento se mantiene limitado, aunque el cuidado sea el correcto.

Si están en maceta, muévelas a un lugar más resguardado por la noche o colócalas sobre una base para que no estén en contacto directo con superficies frías.

La buena noticia es que puedes ayudarla con ajustes sencillos. Lo primero es proteger las raíces del frío nocturno. Si están en maceta, muévelas a un lugar más resguardado por la noche o colócalas sobre una base para que no estén en contacto directo con superficies frías.

En huertos, aplicar una capa de paja, hojas secas o composta ayuda a mantener la temperatura del suelo más estable. También ayuda mucho regar por la mañana para que la tierra no quede húmeda y fría durante la noche. Y mientras las temperaturas se estabilizan, es mejor usar fertilizante con moderación.

El contraste entre frío nocturno y calor diurno puede ser la causa de que tus plantas no estén creciendo. No siempre es un problema de riego o fertilizante; muchas veces es la temperatura la que limita su desarrollo. Si ajustas el riego, proteges las raíces del frío y esperas a que las noches sean más templadas, el crecimiento se activará de forma natural.