La orquídea más extraña es ahora tendencia en CDMX: no tiene hojas y realiza la fotosíntesis con sus raíces
Una especie de orquídea que sorprende por su apariencia y forma de vida única; el interés que ha generado muestra cuánto llama la atención entre expertos y refuerza la búsqueda para su conservación.

Cuando hablamos de orquídeas inmediatamente nos imaginamos flores elegantes, hojas carnosas y raíces gruesas que se asoman en macetas decorativas. Sin embargo, la naturaleza siempre se guarda cartas bajo la manga y la Dendrophylax lindenii es probablemente una de las más sorprendentes.
Esta especie impacta es su apariencia: no tiene hojas visibles. Literal. A primera vista parece solo un enredo de raíces verdes adheridas a la corteza de los árboles. Esto ha provocado que muchos la consideren una planta “incompleta”, cuando en realidad es una obra maestra de la naturaleza altamente especializada.
Se ha vuelto muy popular en la CDMX no solo por lo exótica, sino porque cada vez hay más interés por plantas raras, plantas de colección y plantas que tengan con historias ecológicas únicas. Coleccionistas, botánicos y curiosos ya le pusieron el ojo, aunque cultivarla está lejos de ser fácil.
Documentales y fotografías donde aparece este ejemplar se han vuelto virales, e incluso su presencia en películas ha hecho que mucha más gente la conozca y se interese por ella. Esto ha despertado un interés general que, al mismo tiempo, enciende focos rojos cuando se trata de especies tan delicadas.

Hábitat natural: joya escondida de humedales tropicales
La característica más famosa de la Dendrophylax lindenii es que realiza la fotosíntesis a través de sus raíces. Esto es posible porque sus raíces contienen clorofila funcional, algo poco común incluso dentro de las orquídeas epífitas.
El hecho de no tener hojas reduce la pérdida de agua, algo clave en ambientes donde la humedad puede variar. Gracias a esto logra sobrevivir con pocos recursos sin deshidratarse tan rápido. Además, establece simbiosis con hongos micorrízicos; sin ellos, sus semillas simplemente no germinan.
En México, la orquídea fantasma se ha registrado principalmente en humedales del Golfo, especialmente en Veracruz, aunque su distribución también abarca Florida y Cuba. Crece en zonas pantanosas, manglares y selvas inundables donde la humedad ambiental supera con frecuencia el 80 %.

Prefiere árboles hospederos con cortezas que retengan humedad, como el ahuehuete o algunos ficus tropicales. La altura también influye: suele encontrarse entre 1.5 y 4 metros sobre el nivel del agua o de suelos inundados y depende de microclimas estables.
Produce una estructura blanca llena de pétalos que parecen flotar. De ahí el nombre de “fantasma”. La floración ocurre entre primavera y verano, pero no es anual ni garantizada y su polinización también depende de polillas nocturnas, atraídas por su fragancia y la longitud del espolón floral.
Dificultad de cultivo: nivel experto absoluto
Aquí es donde muchos coleccionistas se topan con la realidad. La orquídea fantasma es extremadamente difícil de cultivar fuera de su hábitat.
Necesita:
- Humedad ambiental constante arriba de 75 %
- Ventilación suave pero continua
- Agua de baja mineralización
- Temperaturas cálidas estables
- Soportes naturales, no macetas tradicionales
No se adapta bien con sustratos comunes. Lo ideal es tenerla en troncos con el fin de replicar lo más posible su condición epífita natural. Es una especie que no almacena reservas como muchas otras orquídeas, por lo que cualquier periodo prolongado de estrés hídrico puede afectarla gravemente o incluso matarla.
La orquídea fantasma está catalogada como especie amenazada en diversas regiones del país. Entre sus principales riesgos están la pérdida de humedales, la deforestación, el cambio climático y la extracción ilegal para el coleccionismo. A esto se suma que su reproducción es extremadamente lenta.
En México, distintos proyectos de conservación trabajan en proteger sus hábitats y promover su propagación in vitro para reducir la presión sobre poblaciones silvestres. El mensaje es claro: admirarla sin extraerla. Una especie que destaca por su alto nivel de especialización evolutiva, adaptada a condiciones que hacen difícil su manejo común.