Las plantas de Sonora sobreviven a 50 ºC y meses sin agua: los mecanismos que desafían el calor extremo de México

En el Desierto de Sonora, existen plantas que viven en condiciones extremas y en donde muchas otras especies simplemente no aguantarían. Su fortaleza reside en su fisiología, su anatomía y su astuta manera de conservar agua.

Muchas plantas del desierto crecen lento, pero esa lentitud les ayuda a gastar menos energía y resistir años difíciles.
Muchas plantas del desierto crecen lento, pero esa lentitud les ayuda a gastar menos energía y resistir años difíciles.

En el Desierto de Sonora, algunas zonas pueden alcanzar o rebasar los 50 °C durante el verano. Registros recientes extremos incluyen la zona de “El Cubil”, donde se reportaron temperaturas superiores a los 51 °C en junio de 2024. ¡Una locura!

A pesar de estas temperaturas infernales, la naturaleza demuestra su astucia y su alta capacidad para crear vida en medio de condiciones extremas.

El Desierto de Sonora es reconocido como uno de los desiertos con mayor riqueza biológica de Norteamérica, y su vegetación ha evolucionado para vivir con muy poca agua, mucha radiación y suelos secos.

La lluvia en esta región, no llega como en otros ecosistemas. En las zonas más secas, la precipitación anual puede bajar de 75 mm, mientras que en otras partes ronda en niveles inferiores que se mantienen entre 100 y 300 mm al año; además, pueden existir periodos muy largos sin que se presente una sola gota de agua.

Las plantas del desierto son sobrevivientes y organismos altamente especializados caracterizados por tener mecanismos fisiológicos que resultan verdaderas maravillas de la ingeniería evolutiva.

Muchas de estas estrategias nos regalan conocimiento importante sobre agricultura, jardinería y adaptación al cambio climático. Por ejemplo, si una planta puede sobrevivir meses sin agua o realizar la fotosíntesis sin hojas, podemos aprender lecciones para diseñar cultivos más resistentes y paisajes urbanos más inteligentes.

La ingeniería vegetal para ahorrar cada gota

Muchas plantas del desierto tienen un “truco” llamado fotosíntesis CAM. Este proceso consiste en que, en lugar de abrir sus estomas durante el día, cuando el calor provoca pérdida de agua, los abren durante noche. Luego, durante el día, hacen fotosíntesis con los estomas ya cerrados, lo que les ayuda a perder menos agua.

La gobernadora, es una planta que huele con mayor intensidad después de la lluvia, porque sus resinas liberan ese aroma típico del desierto mojado.
La gobernadora, es una planta que huele con mayor intensidad después de la lluvia, porque sus resinas liberan ese aroma típico del desierto mojado.

Otro gran mecanismo que tienen, está bajo la tierra. Algunas especies tienen raíces superficiales muy extendidas para capturar lluvias rápidas, mientras otras desarrollan raíces profundas capaces de buscar humedad donde casi nada llega. En mezquites, por ejemplo, se han documentado raíces vivas a más de 50 metros de profundidad.

Para conservar agua, las plantas tambien eliminan lo prescindible, reducen sus hojas, desechándolas durante la sequía. Menos hojas significan menos evaporación, aunque también menos superficie para la fotosíntesis. Para compensar eso, desarrollan tallos, cortezas y tejidos suculentos que almacenan agua como si se tratara de cisternas.

Saguaro, gobernadora y palo verde: tres maestros del desierto

El saguaro (Carnegiea gigantea), es el gran tanque del desierto. Sus costillas funcionan como un acordeón: se expanden después de una lluvia y se contraen lentamente durante la sequía. Puede almacenar cientos de litros de agua, vivir más de 100 años y alcanzar pesos enormes cuando está bien hidratado.

Todas estas plantas también dan sombra, alimento y refugio a aves, abejas, murciélagos, reptiles y mamíferos del desierto.

La gobernadora (Larrea tridentata), juega con otra carta: el blindaje químico. Sus hojas tienen resinas cerosas y compuestos fenólicos que reducen la pérdida de agua, la protegen contra la radiación intensa y desaniman a muchos herbívoros.

Las espinas tienen la función de defender a la planta de depredadores, pero también pueden crear micro-sombra y reducir el movimiento de aire cerca del tallo.
Las espinas tienen la función de defender a la planta de depredadores, pero también pueden crear micro-sombra y reducir el movimiento de aire cerca del tallo.

El palo verde (Parkinsonia microphylla o P. florida), parece árbol, pero piensa como planta del desierto. Sus hojas son pequeñas y caen cuando falta agua, mientras su corteza verde sigue trabajando. Gracias a esa fotosíntesis en tronco y ramas, puede producir energía aun cuando ya no conserva hojas.

Y no están solas. El ocotillo es otra especie que activa sus hojas después de la lluvia y las pierde rápido; el mezquite busca agua profunda; y el cactus barril aprovecha sus costillas y espinas para dirigir agua hacia la base.

Sin embargo, el día de hoy, las plantas de Sonora luchan contra sequías más largas, la inevitable expansión urbana y la presencia de especies invasoras. Las plantas ya resolvieron, a su manera, el problema del calor extremo; ahora toca estudiarlas mejor, protegerlas y aprender de ellas para mejorar nuestras técnicas de conservación.