Dormir mejor en verano gracias a la economía circular: así actúan los residuos reciclados contra las noches tropicales
Durante el verano, los días son más largos y el Sol se pone más tarde; el valor de la temperatura del aire se mantiene elevado, dormimos menos y reducimos el descanso.

Son las 21:00 horas, el valor de la temperatura se encuentra en 21 °C y encendemos el ventilador o el aparato de aire acondicionado, buscando descanso refrescándonos un poco; pareciera que la cama conserva el calor de la energía almacenada durante el día.
Al encender cualquier aparato, el consumo de energía sigue incrementándose después de todo el consumo realizado a lo largo del día; cada vez es más frecuente que durante las noches de verano y particularmente en el Norte del territorio nacional, la temperatura mínima no desciende por debajo de los 20 °C.
El costo económico para mantener confortable una habitación por la noche es elevado. Aunque cada día existen mejores y más eficientes equipos de refrigeración, estos consumen una considerable cantidad de energía eléctrica y adquirirlos también implica generar ahorros con algunos sacrificios.
Como se explicó antes, el uso cada vez más frecuente de aparatos eléctricos incrementa de forma considerable el consumo energético. Se calcula que globalmente puede incrementarse hasta en un 72 %. Si la energía proviene de combustibles fósiles, enfriar las viviendas requiere la misma o una mayor energía para refrescarlas.
Proceso natural de enfriamiento nocturno
De forma natural, al anochecer el cuerpo inicia un proceso de enfriamiento en zonas como los pies o los brazos, mediante un mecanismo conocido como vasodilatación (que significa que mayor cantidad de sangre fluye por los vasos sanguíneos buscando perder calor); cuando la diferencia térmica entre el cuerpo y el ambiente no es suficiente, el proceso se desfasa.

Los momentos más afectados son el sueño profundo y el sueño REM; especialistas en el descanso y sueño señalan que los dos mecanismos son fundamentales para la recuperación del organismo. El primero favorece la reparación de los tejidos y el fortalecimiento del sistema inmune; el segundo en la memoria y aprendizaje.
Residuos orgánicos como fuente de energía eléctrica
Algunas pruebas realizadas con material orgánico proveniente de podas de olivos, cáscaras de frutos secos y huesos de aceitunas, demuestran que son excelentes ejemplos de biomasa cuya energía puede transformarse en electricidad.
Esta energía perfectamente puede emplearse para alimentar equipos de refrigeración o en sistemas de climatización del tipo “inverter” frío calor. En los Estados Unidos, particularmente la Universidad de Minnesota Morris utiliza residuos de cultivos de maíz para alimentar un sistema de biomasa.
Mediante diversos procesos, esta biomasa es capaz de producir energía para refrigeración y calefacción. En Europa, especialmente hacia España se ha visto que la biomasa tiene una fuerte tradición vinculada entre la industria oleícola y los sistemas de calefacción.
Optimizar el uso de la biomasa; aprovechar la tecnología fotovoltaica
Existen diversas regiones en el territorio nacional, que cuentan con un muy alto potencial para aprovechar la biomasa residual y transformarla en una importante fuente de energía. De esta forma, se puede diversificar la oferta renovable y con ello, reducir la presión hacia las fuentes de energía proveniente del carbono.
Universidades mexicanas han visto que la industria fotovoltaica tiene un amplio potencial para generar energía eléctrica verde, sobre todo en el Norte de nuestro país y mostrando diversos beneficios ambientales: incrementa la calidad del aire, mejora la salud pública y disminuye las emisiones de dióxido de carbono.
La Asociación Europea de la Industria Fotovoltaica, estableció que México se encuentra localizada dentro del cinturón solar y que tiene un alto potencial fotovoltaico y se encuentra dentro de los cinco mejores países del mundo, con mayor atractivo para este tipo de energía renovable
Referencia de la noticia
Requena, J. (2026). Cómo aprovechar nuestros residuos para combatir el calor nocturno.
Nevarez, M., Estrada, E., Valles, C., Manjarrez, C., Sigala, M.. (2016). Modelado del potencial fotovoltaico del estado de Chihuahua.