Video: el paso de la borrasca Harry, dejó lluvias torrenciales y devastación en Grecia

La borrasca Harry provocó lluvias torrenciales, inundaciones y fuerte oleaje en Grecia a mediados de enero. Ática y el Peloponeso concentraron los impactos más severos.

La lluvia llegó y se quedó. Hora tras hora, el agua fue ganando espacio en calles, patios y avenidas, hasta que el paisaje urbano comenzó a desdibujarse. Así, la borrasca Harry, también se hizo sentir en Grecia. El intenso sistema de mal tiempo que afectó gran parte del Mediterráneo a mediados de enero de 2026, avanzó entre el 20 y el 22 de enero sobre el país helénico.

Una borrasca es un centro de baja presión atmosférica en superficie, con núcleo frío, típico de las latitudes medias (extratropicales). Suele estar asociada a sistemas frontales y es más frecuente e intensa durante el invierno del hemisferio norte, cuando el contraste entre masas de aire es mayor.

Harry fue una borrasca intensa y excepcionalmente activa que se desarrolló a mediados de enero de 2026 y afectó a múltiples países europeos alrededor del Mediterráneo, incluidos Grecia, Italia, Malta y España. Entre el 20 y el 22 de enero, el temporal activó alertas rojas por lluvias, vientos y riesgo de inundaciones, mientras la inestabilidad se intensificaba sobre el Mediterráneo oriental.

En Grecia, el sistema produjo lluvias torrenciales, oleaje elevado y episodios de tiempo severo, especialmente en zonas urbanas y costeras. Las zonas más afectadas se concentraron al sur del país, en Ática (Atenas y su área metropolitana) y el Peloponeso, con impactos secundarios en la isla de Eubea, Grecia Central y, de forma más puntual, el norte del país.

Hasta el momento hay al menos una muerte confirmada: un guardacostas en la península del Peloponeso que falleció mientras participaba en tareas para asegurar embarcaciones ante el fuerte oleaje. Además, el sistema provocó inundaciones urbanas, cierres de estaciones del metro y cientos de llamadas de auxilio a servicios de emergencia, sobre todo en la región de Ática.

Mapa meteorológico para el 22 de enero de 2026 a las 00 UTC (02:00 h en Grecia). Imagen obtenida de la AEMET.
Mapa meteorológico para el 22 de enero de 2026 a las 00 UTC (02:00 h en Grecia). Imagen obtenida de la AEMET.

En Atenas, el agua transformó calles y avenidas en corrientes continuas, inundando sótanos, arrastrando vehículos y afectando infraestructuras clave del transporte público. Aunque aún no existe un balance oficial final de daños, los informes preliminares confirman afectaciones severas en la vida cotidiana y los servicios.

Contexto meteorológico

Harry fue una borrasca extensa pero poco profunda, que se desarrolló inicialmente en el norte de África, al sureste de Túnez y que, posteriormente, se desplazó hacia el Mediterráneo central. El fenómeno fue seguido por varios servicios meteorológicos europeos debido a su intensidad y su impacto extendido en varios países que bordean la cuenca mediterránea.

La borrasca Harry fue la octava borrasca de gran impacto de la temporada 2025-2026 y recibió su nombre por parte de la Agencia Estatal de Meteorología de España (AEMET) el 16 de enero de 2026 a las 14:10 UTC (hora local).

A mediados de enero dominaba una extensa zona de bajas presiones y circulación ciclónica cerrada en niveles medios y altos de la troposfera sobre el norte de África. El reflejo de esta estructura en niveles bajos y su posterior profundización fue el germen de la borrasca Harry, con el mínimo de presión en superficie al sureste de Túnez.

A medida que el sistema avanzó hacia el norte y el este del Mediterráneo, la borrasca mantuvo una estructura extratropical bien definida, con un marcado gradiente de presión y sistemas frontales asociados. Entre los días 20 y 22 de enero, Harry se desplazó hacia el Mediterráneo oriental, afectando de forma directa a Grecia.

La circulación ciclónica favoreció un flujo persistente de aire húmedo desde el mar hacia el territorio continental que, combinado con el ascenso forzado del aire asociado a los frentes y al relieve, provocó precipitaciones intensas y persistentes. A la vez, el fuerte gradiente de presión en superficie generó vientos intensos y provocó oleaje elevado y condiciones adversas en el litoral griego.

El impacto en cifras

Aunque los datos precisos de precipitación y viento en Grecia están aún bajo revisión oficial, observatorios de la región del Egeo y el Mediterráneo central registraron condiciones de mar muy agitado, con alturas de ola que en sectores del Mar Jónico superaron los 10 metros durante el pico del temporal, según análisis de sistemas de observación marítima.

En la región de Ática, estaciones meteorológicas reportaron hasta 174 mm en 24 horas, según observaciones preliminares del Servicio Meteorológico Helénico (EMY).

El 21 de enero fue el pico del impacto de Harry en Grecia y se registraron acumulados de lluvia elevados en varios puntos del país. En la región de Ática, estaciones meteorológicas reportaron hasta 174 mm en 24 horas, según observaciones preliminares del Servicio Meteorológico Helénico (EMY).

Las lluvias se acompañaron de vientos intensos, con rachas superiores a los 100 km/h, particularmente en zonas costeras y expuestas. Además, según datos del Copernicus Marine Service y del sistema POSEIDON, los días 20 y 21 de enero, Harry generó un estado del mar excepcionalmente severo en el Mediterráneo central.

Altura de ola significativa y dirección de la ola el 21 de enero de 2026. Imagen obtenida del sistema de observación Poseidón.
Altura de ola significativa y dirección de la ola el 21 de enero de 2026. Imagen obtenida del sistema de observación Poseidón.

Las condiciones más extremas del mar se concentraron en el centro-sur del mar Jónico, al sur de Italia y al oeste de Grecia. En sectores del mar Jónico, se registraron olas significativas superiores a los 10 metros durante estos días. Aunque las olas más altas ocurrieron en alta mar, contribuyeron a condiciones muy peligrosas para la navegación y a impactos de tormentas y daños costeros.

Efectos acumulados

A pesar de que la borrasca se desplazó fuera de las aguas griegas, los equipos de rescate y las agencias meteorológicas mantienen vigilancia sobre posibles efectos residuales: inundaciones localizadas, riesgo para el transporte terrestre y marítimo, posibles deslizamientos. Porque los impactos meteorológicos no son aislados.

La memoria del territorio puede amplificar las consecuencias de episodios posteriores, aun cuando estos no sean extremos por sí mismos. Por ejemplo, las lluvias torrenciales asociadas a Harry provocaron una saturación significativa de los suelos, sobre todo en regiones donde las precipitaciones fueron persistentes y el drenaje natural es limitado.

En este contexto, los recientes episodios de lluvia registrados el 30 y 31 de enero encontraron un territorio ya vulnerable desde el punto de vista hidrológico. Aunque estos eventos posteriores no presentaron la intensidad ni la estructura de Harry, la capacidad de absorción del suelo estaba reducida, lo que favoreció una respuesta más rápida de ríos, arroyos y sistemas de drenaje urbano.

Este tipo de impacto acumulado es característico de los inviernos mediterráneos activos. Una borrasca intensa puede no solo causar daños inmediatos, sino también precondicionar el terreno para que lluvias posteriores —incluso moderadas— generen inundaciones, escorrentías rápidas o deslizamientos puntuales, especialmente en zonas montañosas o urbanizadas.