Menos abrasivo que el lunar, pero ultrafino y pegajoso: así es el polvo de Marte al que se enfrentarán los astronautas
Un estudio realizado con el rover Perseverance revela partículas de polvo marciano muchísimo menores de lo esperado. Su tamaño y composición plantean nuevos desafíos para proteger a los futuros astronautas.

Imagina llegar a Marte y descubrir que uno de los mayores peligros no es una gigantesca tormenta, sino el polvo casi invisible que queda pegado al traje. Una reciente investigación muestra por qué esa amenaza merece atención mucho antes del primer aterrizaje humano.
Al examinar el material acumulado sobre el sistema de calibración (SHERLOC) del rover, combinando espectros y modelos físicos se estimó el espesor del polvo. Para esto se estudiaron señales químicas de partículas en su superficie y tejidos de prueba relacionados con posibles trajes espaciales, como Vectran y teflón.
Pequeño pero rinconero
Sobre el disco de teflón del instrumento, el tamaño estimado fue de 1.4 micrómetros; mientras que en el tejido Vectran alcanzó 2.1 micrómetros. Un micrómetro equivale a una milésima de milímetro, una escala demasiado pequeña para distinguir a simple vista.

Las estimaciones fueron aún menores en otras superficies:
- 140 nanómetros sobre vidrio basáltico y
- 300 nanómetros en el tejido de teflón.
Para calcularlas se supuso una sola capa de polvo, esto significa que si existen varias capas superpuestas, las partículas podrían ser aún más pequeñas.
El estudio apunta a que las cargas electrostáticas favorecen la adhesión que mantienen el polvo unido a los materiales, por lo que no bastará con sacudir el traje. Además, en superficies tejidas, las partículas también quedan atrapadas entre los cruces de los filamentos.
Estas características preocupan más allá de la limpieza porque el polvo podría atravesar esclusas y llegar a zonas habitables, además de acumularse en juntas, rodamientos y sellos. Esa contaminación podría complicar el mantenimiento y comprometer el funcionamiento de componentes que conservan la presión interior.
Su acción dentro del cuerpo
Este tipo de partículas finas pueden alcanzar regiones profundas de los pulmones, las ultrafinas plantean interrogantes por su tamaño y superficie reactiva. El estudio identifica estos mecanismos como amenazas plausibles, aunque aún le faltan elementos para demostrar enfermedades causadas directamente por polvo marciano en astronautas.
Investigaciones sobre nanopartículas terrestres describen rutas potenciales desde la nariz hacia el cerebro, a través de estructuras relacionadas con el nervio olfativo. Esa posibilidad preocupa, aunque todavía faltan experimentos toxicológicos con muestras auténticas que permitan estimar el riesgo humano real.
Los análisis identificaron un polvo de silicatos enriquecido en hierro, azufre y fósforo; estudios previos describen sílice y otros compuestos reactivos. En contextos biológicos, el hierro puede favorecer estrés oxidativo, inflamación y daño celular, sin que estos efectos se puedan comprobar todavía.
Los percloratos, encontrados en materiales marcianos, añaden otra preocupación, pues éstos dificultan la captación de yodo por la tiroides. Sin embargo, el trabajo no midió directamente su concentración en estas partículas ni estableció una dosis de exposición real para futuras tripulaciones.
El desafío de la colonización
Las misiones Apolo ya demostraron que el polvo extraterrestre puede irritar a las personas y desgastar equipos. Lo cierto es que el material lunar (regolito), suele ser más anguloso y abrasivo mientras que en Marte, la acción del viento modifica las partículas y plantea problemas químicos y respiratorios diferentes.
Actualmente, la NASA contempla para polvo marciano un límite de exposición de 0.1 miligramos por metro cúbico, aplicado a partículas menores de diez micrómetros en ciertos escenarios de hasta 30 días, valor que deriva de investigaciones con polvo lunar, faltará hacer lo propio con muestras marcianas.

En el estudio se plantea combinar cubiertas removibles, esclusas de doble cámara, limpieza electrodinámica o mecánica, separación magnética y filtración; además de materiales fáciles de descontaminar. Ninguna solución aislada garantiza protección completa frente a partículas que se aferran más que tú al amor de su ex.
Aún queda la tarea de analizar en laboratorios terrestres muestras recolectadas por Perseverance (si regresan a la Tierra). Solo así podrán estudiarse mejor su toxicidad y los niveles aceptables de exposición porque, antes de pisar Marte, tendremos que sobrevivir a su polvo.
Referencia de la noticia
Scott J. VanBommel, Abigail L. Knight, Andrea D. Harrington, and Álvaro Vicente-Retortillo. (2026). Fine and ultrafine Martian dust presents additional risks for future crewed missions to Mars.