Eccema y psoriasis: nuestra piel, víctima del calentamiento global
Las consecuencias del calentamiento global agravan los problemas y afecciones cutáneas. Los dermatólogos advierten sobre trastornos como la psoriasis y el eccema, cuyos síntomas se intensifican durante los periodos de calor intenso.

Una piel frágil. Es el órgano más grande del cuerpo humano. A diario, la piel se ve expuesta a factores estresantes como la contaminación, el calor, el frío y el viento; elementos externos inevitables con los que debemos convivir. El problema radica en que esto tiene un impacto real y duradero en nuestra piel, especialmente debido a las consecuencias del calentamiento global.
Entonces, ¿cómo podemos protegernos de las altas temperaturas?
La dermatóloga Arianne Shadi Kourosh aclara la situación de inmediato: "Los efectos del cambio climático son más potentes que cualquier producto de belleza". Si bien estos productos pueden ayudar hasta cierto punto, deben elegirse con cuidado y no cabe esperar milagros. No obstante, esto no significa que debamos renunciar a protegernos del sol y de las altas temperaturas.
Psoriasis, eccema, hidradenitis supurativa... Los síntomas empeoran con el calor.
Eva R. Parker, también dermatóloga, subraya la importancia del cuidado de la piel. "La piel es nuestro órgano más grande y nuestra principal interfaz con el entorno". El problema es que la situación no va a mejorar. El calentamiento global es una realidad que trae consigo desastres naturales asociados, como los incendios forestales, que constituyen importantes fuentes de contaminación.
Cuando se producen estos desastres, los problemas cutáneos se disparan. De hecho, el Consejo Internacional del Eccema demostró en 2024 que el calor extremo, al provocar una sudoración excesiva intensifica el picor. Como consecuencia, las personas con eccema experimentaron síntomas mucho más graves de lo habitual.

Lo mismo se aplica a las personas que padecen psoriasis y a aquellas con la enfermedad de Verneuil, una afección que provoca abscesos especialmente dolorosos. El calor y la humedad suelen agravar los síntomas. Como afirma la dermatóloga Maria Wei: "Muchas enfermedades inflamatorias —si no todas— se ven afectadas por la contaminación atmosférica, incluido el humo de los incendios forestales".
Las temperaturas extremas y los niveles de radiación ultravioleta excepcionalmente altos también aumentan el riesgo de cáncer de piel. Entonces, ¿qué podemos hacer para protegernos? Los dermatólogos coinciden en una serie de medidas esenciales para los días muy soleados: usar protector solar, ropa de manga larga y un sombrero de ala ancha. Proteger la piel con ropa sigue siendo el mejor método.

Lo ideal si es posible, es optar por ambientes interiores frescos para evitar la exposición directa al Sol. Una hidratación adecuada también es fundamental. Otra buena idea es utilizar antioxidantes; las algas, las hojas de té verde y la vitamina C pueden ayudar a la regeneración de la piel.
Por último, una buena crema hidratante y un limpiador para eliminar las impurezas acumuladas durante el día desempeñan un papel clave. ¡Elígelos con mucho cuidado!
Referencia de la noticia
Olivia Ferrari. (2026). Votre peau aussi souffre du réchauffement climatique.