El calentamiento global influye en las tormentas eléctricas

Las tormentas eléctricas son fenómenos meteorológicos relativamente frecuentes, especialmente durante los meses de verano. El calor y la humedad son los principales factores que desencadenan una tormenta eléctrica. Pero, ¿podría el calentamiento global agravar la situación?

Las tormentas eléctricas son particularmente frecuentes en verano.
Las tormentas eléctricas son particularmente frecuentes en verano.

Tormentas eléctricas de verano, todos hemos vivido esta experiencia, ya sea durante los meses estivales. El tiempo es bueno y caluroso y, a veces, la humedad resulta casi palpable. De repente, una gran nube negra se forma en el horizonte: está comenzando una tormenta eléctrica.

Estas tormentas suelen desatarse con frecuencia en verano, una estación especialmente propicia para este fenómeno meteorológico.

Entonces, ¿por qué son tan comunes las tormentas eléctricas en verano?

Sencillamente, porque se dan todas las condiciones meteorológicas necesarias. Las altas temperaturas permiten que el aire retenga mucha más humedad de lo habitual. Es precisamente esta humedad la que genera las nubes; concretamente, los cumulonimbos en el caso de las tormentas eléctricas. Estas nubes alcanzan grandes alturas y son el origen de los rayos.

En resumen, una tormenta eléctrica se produce cuando el aire cálido cercano al suelo cargado de humedad, es impulsado hacia arriba, encontrándose con el aire más frío de las capas superiores de la atmósfera.

Calor y humedad: los ingredientes de una tormenta eléctrica

Cabe destacar que solo el 10 % de los rayos llegan realmente a tocar tierra; el 90 % restante se descarga en el interior de las nubes. Los científicos clasifican solo el 10 % de estas tormentas como "severas". Por lo general, estas tormentas van acompañadas de vientos intensos que superan los 90 km/h y granizo de al menos 2.5 cm de diámetro

Según los expertos, aunque el verano es la época principal para las tormentas eléctricas, hay lugares especialmente propensos a este tipo de fenómeno meteorológico, sobre todo en Estados Unidos.

La lluvia de verano es también el resultado de una constante meteorológica.
La lluvia de verano es también el resultado de una constante meteorológica.

El meteorólogo Matthew Elliott señala que regiones como California y Colorado, por ejemplo, son particularmente susceptibles a sufrir tormentas eléctricas. En cambio, en Texas y Oklahoma, "hace mucho calor y hay mucha humedad, pero no se registra actividad tormentosa diaria", explica el experto. Cabe reconocer que estos dos estados no son ajenos a las tormentas severas.

El Elliott explica que, "los fenómenos meteorológicos extremos pueden ocurrir en cualquier lugar y momento, aunque existen zonas y épocas concretas en las que son más probables". Pero ¿es probable que esto cambie? De hecho, los científicos están analizando actualmente la cuestión del calentamiento global y sus consecuencias.

Un estudio reciente ha investigado estos posibles efectos. Dicho estudio revela que, según los distintos escenarios previstos por los expertos, algunas regiones podrían experimentar un aumento de las tormentas, mientras que otras tal vez quedarían algo más protegidas frente a ellas.

Esa gran nube negra que se forma en el horizonte anuncia una tormenta.
Esa gran nube negra que se forma en el horizonte anuncia una tormenta.

No obstante, según Matthew Elliott, las conclusiones del estudio deben interpretarse con cautela. "Su predicción, no es tan directa como en el caso de los huracanes, las inundaciones o los incendios forestales. Los vínculos con el calentamiento global, las hace más complejas".

El científico afirma que, a pesar de contar con muchas décadas de "datos sólidos", los investigadores deben mantener la cautela. "Por ello, creo que en los próximos 5 a 10 años estaremos en mejores condiciones para sacar conclusiones, a medida que empecemos a comprender mejor cómo serán estos cambios".

Referencia de la noticia

Kieran Mulvaney. (2026). Pourquoi y a-t-il plus d'orages en été ?.