¿Sabías que hay dos Años Nuevos en enero? El desfase de 13 días entre calendarios que lo explica y cómo se ajusta
En enero no todos celebran el Año Nuevo al mismo tiempo. Un desfase de 13 días explica por qué, en distintos lugares del mundo, el año puede empezar dos veces.

En algún lugar del mundo, el año apenas está empezando. Y no es metáfora. Mientras para muchos enero ya avanza con prisas, otros apenas brindarán por un nuevo comienzo. Aunque parezca extraño, en enero conviven dos Años Nuevos, muestra de cómo los humanos hemos intentado, una y otra vez, seguirle el ritmo al movimiento del planeta.
Para algunas comunidades, el año no empezó el 1 de enero, sino trece días después. Y no se trata de una tradición moderna ni de una celebración tardía, sino de una consecuencia directa de cómo hemos aprendido a medir el tiempo.
El problema es que el planeta no se mueve con la precisión de nuestros calendarios. El llamado año tropical, que marca el ciclo completo de la Tierra alrededor del Sol y determina el regreso de las estaciones, dura aproximadamente 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45 segundos. Ese excedente de casi seis horas es el motivo por el que existen los años bisiestos.
Para compensarlo, los calendarios introducen ajustes. El problema surge cuando esos ajustes no son lo suficientemente precisos. A largo plazo, incluso unos pocos minutos de diferencia, pueden desplazar fechas clave como los equinoccios o los solsticios.
Pero ¡OJO! No es que existan dos tiempos distintos corriendo en paralelo. Existe uno solo: el movimiento constante de la Tierra alrededor del Sol. Lo que cambia es cómo decidimos medirlo. Y ahí empieza la historia del desfase.
10 días que nunca existieron
Los calendarios son acuerdos humanos, intentos de encajar la naturaleza en casillas bien ordenadas, aun sabiendo que el planeta no se mueve con la precisión de nuestros relojes. Así, cada ajuste —cada día añadido o eliminado— es una negociación entre astronomía, cultura y poder. ¿El problema inicial? El "sobrante" de casi 6 horas en lo que tarda la Tierra en rodear el Sol.
Para compensarlo, los calendarios incorporan años bisiestos. Sin embargo, no todos lo hacen de la misma manera. El calendario juliano, instaurado por Julio César en el año 46 a. C., asumía que el año duraba 365.25 días. Eso parecía razonable, pero... añadía 11 minutos de más cada año, aproximadamente 1 día cada 128 años. Y durante siglos, nadie lo corrigió.
Hasta que el llamado de atención llegó con el equinoccio. En el 325 d.C. se había fijado el 21 de marzo como referencia. Para el siglo XVI, el equinoccio de primavera ya no ocurría este día, como dictaba la tradición cristiana, sino que caía cerca del 11 de marzo. El error se había ido sumando de a poco y los 11 minutos habían escalado a un desfase de 10 días respecto al ciclo real del Sol.
La solución llegó en 1582, con un nuevo calendario promovido por el papa Gregorio XIII: el calendario gregoriano. Ajustar poco a poco no resolvería el problema de fondo, así que se impuso una corrección directa (y drástica). Se eliminaron 10 días del calendario. Así, el jueves 4 de octubre de 1582 fue seguido por el viernes 15 de octubre para los países que adoptaron la reforma.
¿Y por qué quitarle 10 días a octubre? Este mes se eligió porque no interfería con festividades religiosas importantes y permitía aplicar la reforma antes del siguiente ciclo de celebraciones cristianas. Y así fue como el calendario que se había adelantado al cielo, retrocedió de golpe.
Además, se modificó la forma de introducir los años bisiestos para evitar que el error volviera a acumularse con el tiempo. En el Calendario gregoriano:
- Los años divisibles entre 4 son bisiestos.
- Pero los años divisibles entre 100 no lo son.
Salvo aquellos que también son divisibles entre 400, que sí se consideran bisiestos.
Esto hace al calendario gregoriano mucho más estable frente al movimiento real de la Tierra. Por eso es el calendario que usamos hoy de manera cotidiana. Bueno, al menos en la mayor parte del mundo.
Dos Años Nuevos
Algunas iglesias ortodoxas siguen usando el calendario juliano para sus festividades religiosas. Entre ellas comunidades en Rusia, Serbia, Georgia, Montenegro, y parte de Ucrania celebran el llamado “Año Nuevo viejo” (Old New Year) el 14 de enero.
¿Por qué hoy la diferencia es de 13 días? Porque el calendario juliano sigue sumando error, mientras el gregoriano no. En la actualidad: 1 de enero juliano = 14 de enero gregoriano. Y seguirá aumentando. En el año 2100, el desfase pasará a 14 días, porque 2100 no será bisiesto en el calendario gregoriano, pero sí en el juliano.
Y así, entre Años Nuevos desfasados, ajustar calendarios sigue siendo nuestra forma de negociar con el movimiento del cosmos. Tal vez por eso resulta tan revelador que, en pleno enero, alguien aún esté celebrando un comienzo. Porque el tiempo no empieza cuando lo dicta una fecha universal, sino cuando decidimos reconocerlo como tal.