La flor de otoño que parece una margarita y resiste las noches frescas: así se cuida en maceta
Con unas flores que parecen margaritas, esta planta es capaz de soportar las noches frescas del otoño y el invierno y además llenar de color cualquier rincón dentro de tu hogar.

Cuando las temperaturas empiezan a bajar, muchas plantas de flor pierden fuerza y dejan de producir nuevos botones. Sin embargo, existe una especie que agradece la llegada de los días frescos y puede mantener los jardines llenos de color durante toda la temporada.
Se trata de la caléndula (Calendula officinalis), una flor que también es conocida por algunos viveristas como flor maravilla, perteneciente a la familia de las asteráceas y que se caracteriza por tener pétalos alargados de tonalidades amarillas y naranjas que rodean un centro un poco más oscuro.
Además de su atractivo como flor de ornato, también resulta una gran ventaja para quienes tienen poco espacio en casa: esta planta crece perfectamente en maceta, necesita cuidados mínimos y soporta noches frías que resultarían difíciles para muchas flores del verano.
Una flor que disfruta el fresco y necesita poco espacio
A diferencia de otras plantas, la caléndula se adapta bien con temperaturas moderadas y puede crecer bien entre los 10 a 25 °C. Incluso puede sobrevivir a heladas ligeras cercanas a los -4 °C, siempre y cuando no duren demasiado. En cambio, el calor intenso puede reducir su floración, más aún cuando las temperaturas superan los 29 °C.
Por ello, en zonas con inviernos templados es posible sembrarla en otoño para apreciar sus flores durante el invierno y la primavera. Pero en lugares con heladas más severas, resulta pertinente anticipar la siembra a finales del verano o posponerla hasta la primavera.

Para cultivarla con éxito, basta con elegir una maceta de 20 a 25 centímetros de diámetro y profundidad, con orificios lo suficientemente grandes para poder eliminar el exceso de agua. Si quieres cultivar varios ejemplares, utiliza una jardinera más amplia y deja aproximadamente 20 a 30 centímetros entre planta y planta.
El sustrato debe ser ligero, fértil y que permita drenar bien el agua al momento del riego. Puedes utilizar una mezcla comercial para macetas y añadir un 20 % de perlita para mejorar la aireación. Y no olvides que aplicar un poco de compost maduro ayudará a dar más nutrientes a la planta durante las primeras semanas.
Ahora que si estás buscando sembrarla, debes saber que también es pan comido. Lo único que necesitas es colocar las semillas directamente en el recipiente, manteniendo 1 centímetro de profundidad, y la superficie ligeramente húmeda. Con condiciones ideales, germinarán en aproximadamente 7 a 14 días.
Cómo mantenerla floreciendo durante mucho tiempo
La zona donde coloques esta planta es uno de los aspectos más importantes. Lo ideal es proporcionarle al menos seis horas diarias de Sol directo, aunque en regiones cálidas agradecerá algo de sombra durante las horas de mayor intensidad.
En cuanto al riego, necesita humedad moderada, pero no soporta permanecer encharcada. Durante los meses frescos necesitará menos agua que en verano, así que evita establecer un calendario muy estricto.

Tampoco necesita grandes cantidades de fertilizante. Si utilizaste un buen sustrato con composta, probablemente tendrá los nutrientes necesarios durante sus primeras semanas. Cuando notes que el crecimiento disminuye, puedes aplicar un fertilizante equilibrado y diluido cada tres o cuatro semanas.
Un pequeño mantenimiento también hace diferencia. Retira las flores marchitas para estimular la aparición la nacencia de botones y, cuando las plantas sean jóvenes, puedes despuntar algunos tallos para conseguir una forma más compacta.
Entre los problemas habituales aparecen los pulgones y el oídio, un hongo que forma manchas blanquecinas sobre las hojas. Una buena ventilación, el riego dirigido al sustrato y la eliminación de partes afectadas ayudan a prevenirlos. Si aparecen pulgones, puedes retirarlos con agua o utilizar jabón potásico siguiendo las indicaciones del producto.
Sus flores también atraen insectos polinizadores y sus pétalos son comestibles, siempre que no hayan recibido tratamientos químicos incompatibles con el consumo. Pueden utilizarse para decorar ensaladas o dar color a algunas preparaciones. También tienen una larga tradición en productos cosméticos, aunque sus posibles aplicaciones medicinales requieren precaución.
Si buscas una planta para darle color a tu Edén durante los meses frescos, vale la pena probarla. Con suficiente Sol, una maceta adecuada y riegos moderados, podrás disfrutar de nuevas flores durante semanas sin preocuparte demasiado.