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El costo ambiental de la guerra originada por Rusia en Ucrania

Desde el 24 de febrero de 2022, que la Federación Rusa lanzó una guerra en Ucrania, ha sido tan devastadora la invasión militar de Rusia, que causa sufrimiento humano a millones de personas obligadas a dejar sus hogares, además de una categórica destrucción de entornos ambientales.

Guerra en Ucrania
Las emergencias ecológicas en Ucrania afectarán gravemente la salud humana y el medio ambiente durante muchos años

La guerra en Ucrania es particularmente destructiva debido a que las regiones sur y este, están repletas de sitios industriales como plantas metalúrgicas, fábricas químicas, centrales eléctricas y minas en ruinas. Estas infraestructuras tienden a estar llenas de productos derivados del petróleo, químicos peligrosos y compuestos explosivos que causan daños a corto y largo plazo cuando se liberan al medio ambiente.

De acuerdo con Richard Pearshouse, director de Crisis y Medio Ambiente de Amnistía Internacional, “luchar en estos sitios corre el riesgo de generar una contaminación tóxica extrema, con graves impactos en la salud que empeoran la ya crisis humanitaria de la población local”.

Si bien siempre es difícil evaluar los daños en medio de un conflicto violento, el deterioro ambiental de esta guerra después de casi 2 meses de lucha ya es evidente y extenso. El Ministerio de Protección Ambiental de Ucrania y varias ONG han estado tratando de construir un mapa de los daños alentando a los civiles a reportar incidentes ambientales en sus áreas.

Las operaciones militares de Rusia alrededor de las cuatro plantas de energía nuclear operativas de Ucrania y los 15 reactores nucleares activos representan un peligro para la población civil y el medio ambiente natural.

Daños ambientales catastróficos por contaminación

El Observatorio de Conflictos y Medio Ambiente (CEOBS), organización que monitorea las dimensiones ambientales de las actividades militares, informa sobre la ocupación rusa de los sitios nucleares como Chernobyl y Zaporizhzhia. En este último, fuerzas rusas bombardearon una estación de tratamiento de aguas residuales provocando que estas contaminen el río Dniéper.

Mientras que, después de la incautación rusa del complejo de Chernobyl fuera de servicio el 24 de febrero, el sistema de monitoreo automatizado del sitio informó niveles elevados de radiación gamma en la Zona de Exclusión de Chernobyl. Expertos creen que los altos niveles son causados por vehículos militares pesados que remueven el suelo aún contaminado por el accidente de 1986.

Por otro lado, el oleoducto Seversky Donets en Donbas fue dañado, provocando gran contaminación de ríos, suelos y aguas subterráneas en la región oriental de Ucrania. El bombardeo deliberado de infraestructura militar e industrial por parte de Rusia, incluidas refinerías, plantas químicas e instalaciones de almacenamiento de petróleo, ha provocado derrames dañinos y grandes incendios que han contaminado el aire, el suelo y el agua con gases tóxicos y partículas.

Reservas naturales y áreas urbanas destruidas

Estas actividades exacerban aún más la crisis ecológica en el este de Ucrania. Según UNICEF, “están reportados más de 450 casos de daños militares a la infraestructura hídrica en la región desde 2016”. La crisis actual no ha hecho más que empeorar estas condiciones.

El uso de armas explosivas en áreas urbanas como Mariupol, Kiev, Kharkiv y Odesa ha expuesto a la población civil a gases tóxicos y escombros pulverizados peligrosos. Además, el fuerte bombardeo de las zonas costeras de Kherson provoca grandes incendios en el área protegida de la Reserva de la Biosfera del Mar Negro. Esto representa una grave amenaza para los muchos árboles y la biodiversidad única de la reserva más grande de Ucrania.