El Niño que sobrecalienta el océano Pacífico da paso a un peculiar trío de huracanes que gira simultáneamente
En una temporada activa de huracanes, es común ver que puedan llegar a formarse varios ciclones en las cuencas; pero, en esta ocasión para el Pacífico, resalta que se desarrollaron 3 huracanes logrando moverse simultáneamente. Los detalles de este suceso aquí.

La cuenca del Océano Pacífico Central y Este, enfrenta un evento meteorológico peculiar con la presencia simultánea de tres potentes ciclones: Lowell, Karina y Marie. Este brote de tres huracanes que lograron estar activos al mismo tiempo representa un fenómeno que marca el punto de máxima intensidad de la temporada de huracanes de 2026.
El Niño el combustible necesario para el desarrollo de este peculiar trío
Como se ha señalado en otros análisis meteorológicos y climatológicos por parte del equipo de meteorólogos expertos de Meteored, el principal motor detrás de esta inusual actividad es el desarrollo patrón climático de ENOS en su fase El Niño, que se registra como “muy fuerte” de en las aguas del Pacífico tropical.
De acuerdo con el monitoreo reciente de este patrón climático, se ha elevado la temperatura de la superficie del mar hasta alcanzar los 29.4 °C (equivalentes a 85 °F), proporcionando una reserva térmica masiva que actúa como combustible directo para la formación y fortalecimiento de ciclones tropicales.
Complejidad en los escenarios de trayectoria debido a la singularidad de este suceso
El impacto de El Niño en la dinámica de los ciclones radica en su capacidad para alterar las condiciones oceánicas y atmosféricas. Al calentar de manera anómala la franja ecuatorial del Pacífico Oriental, se incrementa la evaporación y la transferencia de energía desde el océano hacia la atmósfera, creando una capa límite marina extremadamente cálida e inestable.
Además del aumento de la temperatura del agua por encima de los 29.4 °C, El Niño también reduce la cizalladura vertical del viento en la cuenca del Pacífico. La débil cortante de viento permite que las tormentas tropicales organicen sus estructuras verticales sin ser interrumpidas, facilitando que múltiples sistemas alcancen la categoría de huracán de forma simultánea.
El evento actual demuestra la contundencia con la que un fenómeno de El Niño reforzado puede alterar los patrones climáticos globales y acelerar la actividad ciclónica.

Como resultado es más difícil pronosticar una trayectoria, ya que los modelos de pronostico de huracanes usan periodos de repetición para estimar su desplazamiento, entonces con este cambio en el patrón se vuelve más complicado estimar su dirección, movimiento e incluso intensidad.
Las ondas tropicales que se desplazan desde las costas de Centroamérica encuentran en esta amplia franja de agua cálida un entorno óptimo para su rápida intensificación. La persistencia de las temperaturas elevadas en el mar acelera el proceso de ciclogénesis, transformando perturbaciones menores en ciclones de gran escala en periodos muy cortos.
La interacción entre Lowell, Karina y Marie también genera un complejo patrón de circulación atmosférica regional. La proximidad de tres sistemas de alta energía influye en las trayectorias de cada uno, generando una dinámica de trayectorias entrelazadas que complica los pronósticos de desplazamiento a mediano plazo.
Una oportunidad para estudiar al ENOS en modalidad de "muy fuerte" o también conocido como Super El Niño.
Desde la perspectiva científica, este brote triple ofrece una oportunidad clave para analizar cómo las fases extremas de El Niño modifican los límites de la temporada de ciclones. El aporte térmico continuo del océano mantiene la convección profunda activa durante semanas, prolongando los periodos de alta peligrosidad.

El monitoreo de estos tres sistemas se mantiene bajo estricta vigilancia debido a los desprendimientos de humedad que envían hacia las zonas costeras. Los desprendimientos nubosos asociados a las circulaciones de estos ciclones aportan un flujo constante de aire húmedo que incrementa el potencial de lluvias intensas en regiones alejadas del centro de los sistemas.
La combinación de un Océano Pacífico a 29.4 °C y la fase activa de El Niño consolida a 2026 como un año histórico en materia meteorología y climatología tropical. Este escenario resalta la relación directa entre el calentamiento de las aguas oceánicas y la aparición de eventos ciclónicos múltiples de severidad extraordinaria.