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¿Qué es un ciclón tropical y cómo se forma?

Los ciclones tropicales se clasifican de acuerdo a sus vientos e intensidad. Pueden ser depresiones tropicales e incluso huracanes, con diferentes impactos y características. ¿Qué hay detrás de estos fenómenos naturales?

En el hemisferio norte los vientos de un ciclón tropical se mueven en sentido contrario a las manecillas del reloj.

Estamos en temporada de ciclones tropicales, pero poco se comunica sobre lo que son exactamente y cómo surgen. Conocer este proceso es importante no solo para saber de dónde vienen las tormentas tropicales, sino también en qué regiones se producen, cuáles son las condiciones climáticas que lo originan, así como los impactos que podrían tener en las poblaciones.

Un ciclón tropical tiene su origen en el mar. Cuando el agua del océano rebasa los 26 grados centígrados se evapora, forma una masa de aire cálida y húmeda que tiene vientos fuertes que se mueven formando una espiral. En el caso del hemisferio norte, donde se encuentra México, giran en sentido contrario a las manecillas del reloj, explica un documento del Sistema Nacional de Protección Civil y el Centro Nacional de Prevención de Desastres.

El ciclón tiene un centro de baja presión y nubes que se mueven en espiral y forman el llamado “ojo”, que es la parte central del sistema donde no hay nubes y las condiciones meteorológicas son más tranquilas. El ojo puede llegar a tener un diámetro de entre 200 a 500 km de distancia, e incluso puede alcanzar 1000 km, apunta la Organización Meteorológica Mundial (OMM) .

Los ciclones tropicales se clasifican en tres categorías, según la velocidad de sus vientos máximos:

  1. Depresión tropical: sus vientos son menores a 63 kilómetros por hora (km/h).
  2. Tormenta tropical: presenta vientos de entre 63 y 116 km/h.
  3. Huracán: velocidades mayores a 116 km/hr.

Consecuencias y localización de los ciclones tropicales

Los ciclones tropicales provocan lluvias que recargan los mantos acuíferos y las presas, que son aprovechados para consumo, agricultura y generación de energía; sin embargo, un huracán puede provocar efectos negativos en la población, entre los que están mareas de tempestad, inundaciones, lluvias torrenciales, vientos fuertes y oleaje alto, de acuerdo con la OMM.

A su vez, los huracanes se dividen de acuerdo a la fuerza de sus vientos, según la escala Saffir-Simpson, que funciona en el Mar Caribe, el Golfo de México, el Océano Atlántico Norte y el Océano Pacífico en sus regiones Oriental y Central:

  • Categoría 1: vientos máximos sostenidos entre 119 y 153 km/h.
  • Categoría 2: vientos máximos sostenidos entre 154 y 177 km/h.
  • Categoría 3: vientos máximos sostenidos entre 178 y 209 km/h.
  • Categoría 4: vientos máximos sostenidos entre 210 y 249 km/h.
  • Categoría 5: vientos máximos sostenidos mayores a 249 km/h.
El impacto de un huracán depende de varios factores, entre los que están la velocidad del viento, la velocidad de desplazamiento, la precipitación acumulada durante y después de tocar tierra, la duración de vientos fuertes, el cambio de ruta, su tamaño e intensidad, y la respuesta humana ante este evento, señala la OMM.

En el hemisferio norte los ciclones tropicales ocurren entre junio y noviembre, con el mayor número de ellos en septiembre. Y en el hemisferio sur del planeta, comienzan en noviembre y terminan en abril, indica el Servicio Meteorológico Nacional del Reino Unido (Met Office).

Los ciclones tropicales se producen alrededor del Ecuador, entre los paralelos 5 y 30 grados. 15% de la actividad de ciclones tropicales ocurre en el Océano Atlántico e impacta al Caribe afectando a paises de Centroamérica y Norteamérica. También suceden en el Océano Pacífico y afectan a México, el sureste de Asia, noreste de Australia y el sur de la islas del Pacífico. Y en el Océano Índico impactan a India, Bangladesh, el noroeste de Australia, el este de África y las islas del Océano Índico como Madagascar y Mauricio, detalla el Met Office.