El hallazgo de cientos de dientes humanos revela una sorprendente práctica funeraria Maya

Un análisis genético realizado a restos prehispánicos reveló que la élite maya desenterraba y conservaba fragmentos corporales de sus antepasados para colocarlos en nuevas sepulturas.

La civilización maya es sin duda la más brillante y compleja de las antiguas sociedades del continente americano.
La civilización maya es sin duda la más brillante y compleja de las antiguas sociedades del continente americano.

Los mayas mantenían una relación estrecha y cotidiana con sus muertos, a quienes consideraban ancestros divinizados. Sin embargo, un hallazgo reciente en Belice demuestra hasta qué punto llevaban al límite esa proximidad: solían depositar fragmentos corporales de sus familiares junto a sepulturas de antepasados fallecidos siglos atrás.

Tras analizar genéticamente 430 muestras de restos óseos y piezas dentales halladas en tumbas y cuevas mayas, un equipo internacional de investigadores descubrió el caso de una mujer de la élite sepultada entre los años 250 y 400 d.C.

El hallazgo describe que alrededor de su pelvis y columna vertebral se encontraron 226 dientes humanos pertenecientes a generaciones de ancestros enterrados a más de 26 kilómetros de distancia.

Este vínculo genético revela nuevas claves sobre los ritos funerarios y la estructura social de esta civilización. Los resultados del estudio, liderado entre otros por Keith Prufer, arqueólogo de la Universidad de Nueva México, fueron presentados en la convención de la Sociedad Norteamericana de Arqueología y están a la espera de revisión por pares.

El pleno dominio de los procesos constructivos es patente en la creación de estilos arquitectónicos y artísticos con mensajes temáticos.
El pleno dominio de los procesos constructivos es patente en la creación de estilos arquitectónicos y artísticos con mensajes temáticos.

Estos hallazgos fueron publicados en Science. La vida tras la muerte tenía un significado central para la civilización maya. Sus elaborados rituales funerarios no sólo preparaban a los difuntos para su ascenso hacia la divinidad, sino que servían como una herramienta para consolidar el poder y la legitimidad de las élites políticas y económicas a través de la veneración a los antepasados.

En este contexto, la evidencia arqueológica destaca el papel fundamental de las cuevas, consideradas verdaderos portales de conexión con los ancestros. De acuerdo con los investigadores, depositar a los muertos en estos espacios subterráneos, en lugar de las sepulturas residenciales, respondía a un entierro de máxima reverencia o a rituales de sacrificio.

Mayas

Pero recordemos cómo era la civilización maya. Ésta es una de las culturas más brillantes y complejas de las antiguas sociedades del continente americano. Las tierras mayas cubren una superficie de 325 mil km2, que incluyen la totalidad de la península de Yucatán y gran parte de los estados de Chiapas y Tabasco, en México, todo Belice y Guatemala y la parte occidental de Honduras y El Salvador.

Esta gran área cultural ofrece marcados contrastes de la naturaleza, como las pendientes húmedas del Pacífico, las tierras altas de Guatemala, las exuberantes selvas tropicales que se conocen como las tierras bajas del sur, en la base de la península de Yucatán, y la secas tierras bajas del norte, cubiertas de selva baja y una densa maleza.

A los mayas les gustaba tener cerca a sus muertos. Creían que de ese modo podían interactuar con sus ancestros.
A los mayas les gustaba tener cerca a sus muertos. Creían que de ese modo podían interactuar con sus ancestros.

En esta región no hay ríos y solamente se puede encontrar agua superficial en cenotes, esas cavernas en piedra caliza que conforman el subsuelo. El aprovechamiento hídrico hizo posible la edificación de las grandes ciudades gracias a la construcción de complejos sistemas hidráulicos como el sistema aguada-Bukte’, los chultun noob o cisternas.

Los primeros pobladores del área maya fueron cazadores y recolectores que recorrieron la región desde por lo menos el año 10000 a. C. Entre los años 6000 y 1800 a.C., estos grupos empezaron a concentrarse en zonas más favorables, como los manglares, las lagunas, las costas y los litorales, donde las fuentes de alimento estaban disponibles durante todo el año.

Las poblaciones crecieron rápidamente y se empezaron a levantar pirámides de piedra caliza; también comienza el uso de morteros de cal y la exploración de canteras. Entre los años 400 a.C. y el 200 d. C. se consolidan los componentes culturales que definirán a la civilización maya.

Las ciudades que son un claro ejemplo de todos los procesos de transformación que vivió esta civilización en cada etapa, con una mezcla de rasgos provenientes del Altiplano, son Chichén Itzá y Mayapán en Yucatán, y Tulum y San Gervasio en Quintana Roo.

Parte del bagaje cultural de los mayas prehispánicos está vivo entre los mayas actuales, quienes conservan el lenguaje, las creencias, los rituales y la forma de concebir la realidad de su entorno como parte de su existencia.

Referencia de la noticia

Lizzie Wade. (2026). Stash of hundreds of human teeth reveal surprising Maya burial practice.