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¿Qué es una ola de frío?

A medida que el cambio climático influye de manera más contundente en la atmósfera, un número creciente de personas se verá afectada por olas de calor, olas de frío, tormentas, inundaciones y sequías, estas como consecuencia pueden ser más extremas y frecuentes.

Tormenta invernal
Las olas de frío prolongadas pueden tener impactos nocivos en las personas y los servicios

Durante el mes enero y mediados de febrero, se registra la temporada cúspide de la época invernal; tanto como en la presencia de fenómenos de invierno como en la marcada disminución de la temperatura ambiente exclusivamente en el hemisferio norte.

De acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial (OMM), una ola de frío es un fenómeno meteorológico causado por el bloqueo a gran escala de la circulación atmosférica en un importante corredor Norte-Sur.

Este fenómeno es bien conocido por los meteorólogos y generalmente está relacionado con fuertes oscilaciones atmosféricas, como la oscilación del Ártico. Algunas olas de frío pueden ser muy severas, principalmente en los extremos polares y en la temporada de invierno, lo cual es bastante normal.

Cada uno de los países a lo largo del mudo registran con diferente intensidad el efecto de 'ola de frío', en donde se toma en consideración factores como la orografía, latitud, periodos de tiempo y diferentes rangos de temperatura mínima. Por ello, es importante consultar con los Centros Meteorológicos Locales los parámetros para determinar la presencia de una ola de frío.

Sectores afectados por el frío extremo

Cuando tenemos varios días con temperaturas frías extremas, con poco o ningún alivio del efecto gélido en el transcurso de un día, podría decirse que estas son algunas determinantes para establecer la presencia de una 'ola de frío'.

El efecto de frío extremo y duradero, tiene impactos nocivos tanto en la salud humana, como en la salud de otros seres vivos, además de generar erosión del suelo, daños irreversibles en la vegetación, incluyendo a los sectores de infraestructura urbana (electricidad, tuberías y drenajes) y agropecuario (ganadería, agricultura, etc.).

Cambio climático y su influencia en las 'olas de frío'

Los científicos están estudiando activamente la influencia del cambio climático en eventos extremos, principalmente para comprender los cambios en la frecuencia de su ocurrencia. El estudio "Monitoring and Understanding Changes in Heat Waves, Cold Waves, Floods and Droughts in the United States: State of Knowledge", los autores encontraron que las olas de calor ocurren con más frecuencia, mientras que las olas de frío han ido disminuyendo.

Las olas de frío fueron más frecuentes en la década de 1980 y mucho menos comunes en la década de 2000, mientras que las olas de calor fueron más frecuentes en la década de 1930, con la década de 2000 en segundo lugar. El número de días bajo cero es solo uno de los muchos enfoques posibles para evaluar el impacto del clima invernal en su conjunto.

Un informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, finalizado en noviembre, proyecta que la frecuencia y la duración de las olas de calor seguirán aumentando a nivel mundial en el siglo XXI, por lo que, es prácticamente seguro que habrá más extremos cálidos y menos fríos a medida que aumente la temperatura global.

A ello se suma un debate reciente sobre si los cambios en el hielo marino del Ártico podrían estar afectando el clima de latitudes medias, incluidos los brotes de frío en invierno. Todo esto hace que el futuro de las olas de frío sea un tema propicio para futuros trabajos sobre cómo un clima cambiante podría afectar a la sociedad.