Tu cerebro no es un disco duro: el sorprendente y caótico proceso de recordar

Se ha encontrado que hay factores como la sugestión, los sesgos cognitivos y la carga emocional que influyen enormemente, haciendo que los recuerdos sean maleables y poco fiables.

La memoria no es una grabación perfecta, sino un proceso reconstructivo y dinámico.
La memoria no es una grabación perfecta, sino un proceso reconstructivo y dinámico.

Tu cerebro no es un disco duro, sino un constructor de realidad: recordar es un proceso caótico y reconstructivo, donde la memoria mezcla eventos actuales, emociones y conocimientos previos, creando una narrativa que cambia cada vez, volviendo los recuerdos poco fiables, propensos a distorsiones y a ser inventados, no copias exactas del pasado.

Cada vez que recuerdas algo, tu cerebro reconstruye ese momento usando piezas guardadas en varias zonas, pero también se enlazan con sentimientos o vivencias con personas importantes, por lo que en ocasiones se forman nuevas realidades. Entonces, es ahí cuando se descubre que el proceso de recordar es sorprendentemente caótico.

Nuestra memoria no es una grabación perfecta, sino un proceso reconstructivo y dinámico: cada vez que revivimos un recuerdo, este se edita, se rellena con información actual, creencias, emociones y se altera a través de las nuevas vivencias. Gracias a esta dinámica cerebral, la neurociencia actual ha encontrado novedades en la forma de “guardar” la información en el cerebro.

Se ha encontrado, que factores como la sugestión, sesgos cognitivos y carga emocional, influyen enormemente haciendo que los recuerdos sean maleables y poco fiables, no registros exactos del pasado. Por lo que existe, el dicho de “idealizar el pasado”.

Los momentos especiales, significativos para el sujeto ocupan un lugar privilegiado en la memoria.
Los momentos especiales, significativos para el sujeto ocupan un lugar privilegiado en la memoria.

Esto también se comprobó en un estudio publicado en Science Advances en donde se encontró que los recuerdos de incidentes cotidianos pueden reforzarse cuando se vinculan al de un acontecimiento significativo, algo sorprendente, gratificante o con un gran impacto emocional.

"Este estudio, muestra pruebas de que el cerebro rescata los recuerdos débiles de forma gradual, guiándose por su gran similitud con los acontecimientos emocionales", según Chenyang Lin, de la Universidad de Boston en Estados Unidos y uno de los autores del estudio.

Estudios abren puerta a nuevos tratamientos

Este hallazgo, según los autores, podría conducir a mejorar los tratamientos para las personas con problemas de memoria o incluso ayudar a los estudiantes a retener conceptos difíciles. La investigación sugiere que los recuerdos de momentos cotidianos adquieren "un poder de fijación adicional" si se vinculan a un acontecimiento cargado de emoción.

Por ejemplo, los recuerdos de la infancia en épocas navideñas, cuando los niños recibían o no los regalos que pedían para Navidad, se sabe que entonces tienen esos recuerdos muy fijos cuando ya son adultos, con tanta precisión, que incluso saben que es lo que cenaron y así muchos ejemplos más.

El cerebro no es un disco duro, pasivo, sino que el cerebro decide lo que es importante, y los acontecimientos emocionales pueden remontarse en el tiempo para estabilizar los recuerdos frágiles, según otro de los autores Robert Reinhart.

Lo que ayuda a comprender que al desarrollar estrategias se pueden fortalecer los recuerdos útiles o debilitar los perjudiciales y el estudio sugiere que la relevancia emocional podría aprovecharse de formas precisas para alcanzar esos objetivos.

Los momentos especiales, significativos para el sujeto ocupan un lugar privilegiado en la memoria; sin embargo, la ciencia no ha llegado a un acuerdo sobre los conceptos conocidos como mejora retroactiva y proactiva de la memoria, es decir, la priorización de los recuerdos inmediatamente anteriores o posteriores a un acontecimiento importante o destacado.

Diferencia de memoria de corto y largo plazo

La principal diferencia es la duración y capacidad: la memoria a corto plazo (MCP), retiene poca información por poco tiempo (segundos/minutos) es como un "pizarrón o post-it" mental temporal; mientras que, la memoria a largo plazo (MLP), almacena cantidades casi ilimitadas de información de forma duradera (horas a décadas) mediante cambios sinápticos y síntesis de proteínas.

La MCP es para el aquí y ahora (como un número de teléfono), mientras que la MLP es para habilidades, hechos y eventos (como montar en bici, manejar o tu infancia), pero, también ya hemos explicado que esta última, puede estar influenciada por otros factores como los sentimientos o hechos importantes traumáticos o de absoluta alegría.

Referencia del artículo

“Salient Experiences Enhance Mundane Memories through Graded Prioritization”,

Lin, Chenyang (Leo), et al. Science Advances, vol. 11, núm. 39, septiembre de 2025, p. eady1704. DOI.org (Crossref)