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Se va confirmando una temporada menos activa de ciclones tropicales 2018 en el Atlántico

El polvo del Sahara, aguas frías en el Atlántico, viento fuerte y el posible desarrollo de "El Niño" ha cambiado el pronóstico de la temporada ciclónica 2018 sobre el Atlántico. Te invitamos a leer los detalles y enterarte que panorama se espera.

José Martín Cortés José Martín Cortés 06 Jul 2018 - 21:14 UTC
Imagen de satélite NASA-NOAA
Actividad de ciclones tropicales en el Atlántico se verá disminuida por varias factores meteorológicos y climático

El equipo de investigación de Meteorología Tropical de la Universidad del Estado de Colorado emitió su tercera actualización del pronóstico para la temporada de ciclones tropicales con nombre 2018 en el Atlántico, observándose un notable cambio. Se prevé la formación de 11 ciclones, siendo 7 tormentas tropicales (incluyendo a “Alberto”) y 4 huracanes de los cuales 1 podría ser huracán mayor (categoría 3, 4 o 5).

Comparado con el pronóstico del pasado 31 de mayo, la misma universidad detalló se esperaban un total de 14 ciclones con nombre, por lo que ahora se puede considerar una temporada menos activa o ligeramente por abajo de lo normal, considerándose 12 ciclones como el valor medio.

Las principales razones

1. Constantes temperaturas superficiales del Atlántico tropical con valores por abajo de lo normal (relativamente frías). Recordando que, los ciclones tienen su fuente principal de energía del vapor emitido de aguas cálidas con temperaturas superiores a 26.5°C y, actualmente se tienen registros de 24 a 26°C inclusive, menores en algunas zonas, limitando la formación de algún sistema. El pronóstico climático indica que esta anomalía negativa del Atlántico continuará durante julio y agosto, por lo que el combustible principal para la formación de ciclones sería escaso.

2. Fuerte viento en varios niveles de la atmósfera, tanto en superficie asociado al flujo de los alisios que soplan del este y noreste, como en altura que procede del oeste y suroeste. Esto da como resultado que la nubosidad pierda organización y debilita a los ciclones y ondas tropicales.

Asimismo, este viento también está favoreciendo incursiones constantes del polvo del Sahara. Definida como una masa de aire muy seca y polvosa, el polvo del Sahara se origina en los desiertos de África desplazándose a lo largo del Atlántico, Caribe y hasta alcanzar en ocasiones Centroamérica, México y Estados Unidos, apoyando a la disminución de la nubosidad y por tanto de precipitaciones justamente, por el contenido de aire seco en la misma.

Este mismo polvo disminuye la incidencia de la radiación solar, por lo que las aguas superficiales del mar tienden a enfriarse aún más y aunado al fuerte viento, es por eso que la temperatura superficial del mar prevalece relativamente fría.

3. El Niño-Oscilación del Sur (ENSO) mantiene un pronóstico de evolucionar a fase positiva conocida El Niño”, debido al calentamiento del mar sobre el Pacífico ecuatorial central entre finales del verano y durante el otoño. Esto daría como resultado que el viento fuerte sobre el Atlántico prevalezca impidiendo una gran evolución de los sistemas tropicales. De igual forma, el transporte del polvo del Sahara, justamente por la intensidad del viento, sería persistiendo desde África hasta América.

¿Cuál es la previsión de precipitaciones y temperaturas?

La poca actividad ciclónica parece mantener el patrón de menor incidencia de precipitaciones sobre estados del noreste, centro y sur de México, con valores por abajo de lo normal durante julio y agosto. Esto quiere decir que, a pesar de que seguirá lloviendo, los acumulados estarían por abajo de lo normal, sin que necesariamente sean nulas las lluvias durante esos meses.

Pronóstico climático modelo CFSv2 para precipitaciones
Se prevé un mes de agosto con precipitaciones por debajo de lo normal en gran parte de México (tono amarillo-café) excepto zona noroeste

Por su parte, las temperaturas podrían experimentar pocos cambios con respecto a lo normal, ya que de acuerdo al pronóstico climático los valores estarían dentro de lo normal, incluso algunas zonas podrían ser un poco mas bajas de la media.

Bajo este análisis, habría que tomar las precauciones pertinentes en la insuficiencia del recurso hídrico, especialmente en el sector agropecuario y de uso doméstico, ya que el déficit de lluvias que normalmente se presenta con la “Canícula” en ambos meses, puede verse incrementado por la disminución de ondas y ciclones tropicales, además del ambiente caluroso y escasa nubosidad que se esperaría durante el día, situación que también podría incrementar los incendios forestales.

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