Cómo usar catarinas para controlar plagas en tu jardín: el “insecticida natural” más potente contra los pulgones
Pequeñas y coloridas, las catarinas mantienen el equilibrio del jardín al controlar plagas de forma natural. Conocer cómo actúan y atraerlas cambia por completo el manejo de pulgones sin usar químicos.

En todos los jardines, huertos o macetas en el balcón, existe un momento inevitable en el que aparecen visitantes no invitados. Las hojas empiezan a verse pegajosas, los brotes nuevos se deforman y de repente una planta que iba perfecta se estanca. Quien ha cultivado aunque sea una vez, sabe que las plagas llegan sin avisar.
Durante años la respuesta más común ha sido recurrir a productos químicos de acción rápida. Funcionan, pero también acaban con todo lo que encuentran a su paso. Insectos benéficos, polinizadores y hasta la microbiología del entorno terminan pagando el precio, y poco a poco, esto ha llevado a muchos jardineros a buscar otras opciones.
Desde hace algunos años, el control biológico dejó de ser una rareza técnica para convertirse en una práctica cada vez más común, no se trata de eliminar la naturaleza, sino de entenderla y aprovechar sus propios equilibrios, y hay que entender que el jardín no es un campo de batalla, sino un sistema vivo.
Algunos insectos cumplen funciones importantes que solemos pasar por alto. Son pequeños, discretos y a veces hasta simpáticos, pero su impacto puede ser enorme cuando se les permite actuar. Entre ellos hay uno que destaca por su efectividad y constancia.

Las catarinas, también conocidas como mariquitas o vaquitas de San Antonio, llevan siglos haciendo el trabajo que hoy muchos jardineros redescubren. Entender cómo funcionan y cómo integrarlas de manera adecuada puede cambiar por completo la forma en que enfrentas las plagas.
¿Qué son las catarinas y por qué son tan importantes?
Las catarinas pertenecen a la familia Coccinellidae, un grupo de escarabajos ampliamente distribuido en casi todo el mundo. Existen más de 6,000 especies, aunque solo unas cuantas son las más comunes en jardines y huertos.
Su fama se la ganaron por una razón muy concreta: son depredadoras naturales de pulgones, uno de los insectos más problemáticos en plantas ornamentales, hortalizas y frutales jóvenes. Tanto las catarinas adultas como sus larvas, se alimentan de ellos de forma constante.
Las larvas de catarina consumen más pulgones que los adultos. A simple vista parecen pequeños reptiles o gusanos con manchas, y mucha gente las confunde con plagas pero en realidad, son el verdadero motor del control biológico.
Una sola catarina adulta puede llegar a comer entre 50 y 100 pulgones al día, mientras que una larva puede superar los 400 pulgones durante su desarrollo. Esto explica por qué su presencia suele marcar una diferencia visible en pocos días.
Cómo actúan las catarinas contra los pulgones
El pulgón es una plaga persistente porque se reproduce rápido, se agrupa en colonias y se alimenta de la savia tierna de las plantas. Además, segrega melaza, una sustancia azucarada que atrae hormigas y favorece la aparición de hongos.
Una vez ahí, consumen pulgones de manera continua, reduciendo la población sin generar resistencia, algo muy común con insecticidas químicos. No hay rebotes de plaga ni necesidad de reaplicar productos.
Otro punto importante es que no dañan la planta, no chupan savia ni muerden tejidos, toda su energía está enfocada en cazar insectos plaga, lo que las convierte en aliadas perfectas para cualquier jardinero.

Uno de los factores más importantes para que coexistan las catarinas en nuestras plantas es evitar insecticidas químicos, incluso los llamados “suaves” o “de amplio espectro”. Estos productos suelen matar primero a los insectos benéficos, dejando el camino libre para que la plaga regrese con más fuerza.
La presencia de plantas con flor pequeña, como eneldo, cilantro, hinojo o caléndula, les proporciona polen y néctar cuando la población de pulgones baja,esto ayuda a que permanezcan en la zona.
También es necesario mantener cierta diversidad, los jardines demasiado limpios o monocultivos no son atractivos para ellas. Un poco de desorden natural suele ser una ventaja, aunque cueste aceptarlo.
¿Se pueden liberar catarinas compradas?
En algunos países es posible adquirir catarinas para control biológico. Funciona, pero con matices. liberarlas sin preparar el entorno suele ser inútil, ya que muchas simplemente vuelan y se van.
Si decides hacerlo, es importante que exista una plaga activa de pulgón, que no se liberen en horas de mucho calor y que el jardín esté libre de pesticidas. Aun así los mejores resultados suelen darse cuando las catarinas llegan solas.
El mayor beneficio de la presencia de estos insectos es evidente: reduces o eliminas el uso de químicos, lo que protege la salud de quien cultiva, de los polinizadores y del suelo. Tampoco generan resistencia, algo crítico en plagas como el pulgón, que se adapta muy rápido a los principios activos comerciales.
Además, mejoran el equilibrio del ecosistema del jardín. Donde hay catarinas, suele haber una red más compleja de insectos benéficos que se autorregulan y a largo plazo, el jardín se vuelve más estable, menos dependiente de intervenciones externas y mucho más resiliente.
Saber identificarlas marca una diferencia enorme., porque uno de los errores más frecuentes es confundir las larvas con plagas y eliminarlas o esperar resultados inmediatos. Aunque son muy efectivas, necesitan algunos días para reducir poblaciones grandes.
Las catarinas no son una solución mágica ni instantánea, pero sí una de las herramientas más elegantes que tiene la naturaleza. Cuando entiendes cómo funcionan, dejas de pelearte con el jardín y empiezas a trabajar con él.