El futuro energético podría estar en el maíz y la caña: los biocombustibles que quieren jubilar al petróleo
Esta fuente puede ser la alternativa para disminuir el consumo de los derivados fósiles en la generación de energía y la reducción de emisión de gases de efecto invernadero.

Existe una fuente de energía capaz de reducir el consumo de energía, generando un beneficio al medio ambiente al controlar y minimizar la emisión de gases de efecto invernadero, sobre todo aquellas que están asociadas al transporte. Muchos de estos combustibles líquidos son generados con base en fuentes biológicas.
Se trata de los biocombustibles, capaces de provocar positivos y considerables efectos socio-ambientales. Dentro de sus impactos a considerar con el entorno, se identifica que dependiendo de la demanda, la tecnología y los cultivos requeridos para generarlos, pueden requerir un incremento considerable en la superficie cultivada.
Además del incremento en el uso del agua necesaria para dotar a estas especies, pudiendo provocar el incremento en el precio de los alimentos. Ejemplo de esta fuente energética es el etanol, biocombustible derivado del maíz en Estados Unidos, y proveniente de la caña de azúcar en Brasil.

Esta fuente de energía — conocida también como biocombustible — representó el 9 % de la producción estadounidense de biocombustibles en el año 2022. Es importante recordar que también se puede producir a partir de grasas animales, aceites vegetales y algas.
Alta capacidad mundial de producción
A diferencia de los derivados del petróleo que no pueden encontrarse en cualquier sitio del planeta, los biocombustibles pueden producirse en cualquier país alrededor del mundo, pues se elaboran a partir de la biomasa animal o vegetal; por lo que su fuente de energía es renovable.
Los biocombustibles más utilizados alrededor del mundo son el biodiésel y el etanol, empleados principalmente en motores de vehículos como camiones y automóviles. El etanol se produce generalmente utilizando la caña de azúcar, betabel y los cereales, como materia prima.
Importantes beneficios
Sustituir las fuentes actuales de carbono — derivados del petróleo — por otras renovables trae consigo importantes beneficios sociales, económicos y ambientales. Elementos como el incremento en los precios de los combustibles fósiles y su escasez, brinda la oportunidad a esta fuente de energía renovable.
La producción a gran escala de los biocombustibles ofrece la seguridad energética, sobre todo a aquellos países que no cuentan con petróleo como fuente energética. Además, es una gran alternativa incluso para aquellos países que actualmente cuenta con yacimientos petroleros.
¿Una buena alternativa para reducir la huella de carbono?
El uso de los biocombustibles se promueve cada vez en mayor medida, debido a que es una alternativa por su reducida huella de carbono, ayudando a minimizar las emisiones de gases de efecto invernadero y el impacto relacionado con el cambio climático de actividades como el transporte.
Aunque cabe decir, que al mismo tiempo, existe la preocupación sobre todo por la comunidad científica, pues su implementación masiva también podría conducir a consecuencias ambientales no deseables si no se implementa de manera sostenible.
Recordemos que, la contaminación atmosférica es un grave problema ambiental actual. Existen muchas causas que la generan pero sin duda, una de las más importantes está relacionada con las actividades industriales, comerciales, pecuarias y domésticas, relacionadas con la quema de combustibles fósiles.
La evolución del combustible del futuro
Esta fuente de energía ha desarrolla diversas fases. La conocida como de primera generación es proveniente de cultivos como caña de azúcar, remolacha ó betabel, sorgo y trigo. Pero como se dijo antes, una de sus desventajas es que su precio tiende a incrementarse, pues son cultivos destinados originalmente a la alimentación.
Por otra parte, los biocombustibles denominados de segunda generación, son elaborados con base en residuos forestales y agrícolas, compuestos principalmente por celulosa. Una de sus principales ventajas es que no compite con el mercado de alimentos, además de que es una materia prima proveniente de los residuos agrícolas.

Existe una tercera generación de biocombustibles, producida mediante el uso de microalgas como fuente de energía. Esta tiene una ventaja considerable, pues se ha visto que tiene un mayor contenido de aceite, además de tener una alta tasa de fotosíntesis y no entra en competencia directa con otras fuentes.
Se estima que tiene una productividad hasta 80 veces mayor a la derivada de la caña de azúcar, soya o maíz. Las algas desempeñan un papel muy importante en la naturaleza, ya que gracias a la fotosíntesis, absorben y almacenan una gran cantidad de energía proveniente del Sol. Y aunque existe una cuarta generación, esta aún se encuentra en su fase teórica.
Referencia de la noticia
La era de los biocombustibles. Fundación Rafael Del Pino.
Biocombustibles derivados de la caña de azúcar. Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural. Gobierno de México. 24 de agosto de 2024.