Tu Monstera no está creciendo como debería: cómo resolver el problema más común en México

Si tienes una Monstera deliciosa que no crece, no abre hojas grandes ni desarrolla los famosos agujeros, no estás solo; es un problema común y corregirlo es más fácil de lo que crees.

Moverla a un sitio más luminoso suele generar cambios en pocas hojas nuevas. No esperes que las viejas cambien; la mejora se ve en el crecimiento nuevo.
Moverla a un sitio más luminoso suele generar cambios en pocas hojas nuevas. No esperes que las viejas cambien; la mejora se ve en el crecimiento nuevo.

Tener una Monstera deliciosa en casa se ha vuelto casi un ritual para los amantes de las plantas. Su porte tropical, sus hojas gigantes y esas perforaciones tan icónicas la han situado como la protagonista de cualquier espacio. Pero también es muy común escuchar la misma queja: “mi monstera no crece” o “nunca le salen agujeros”.

Gran parte del problema viene de cómo interpretamos sus cuidados. Se suele decir que es una planta “de sombra” y aunque tolera poca luz, eso no significa que sea lo ideal. De hecho, cuando la ponemos en rincones oscuros pensando que ahí estará feliz, es cuando empieza a estancarse. La falta de luz es el factor número uno que limita su crecimiento.

Además, hay un tema fisiológico detrás de sus hojas perforadas, conocidas como fenestraciones. No aparecen porque la planta esté “madura”. Las fenestraciones son una respuesta adaptativa ligada a la captación de luz. Es decir, dependen directamente del ambiente donde vive la planta.

Muchas monsteras se cultivan como plantas de interior desde que apenas son plantines, sin haber pasado por condiciones óptimas de selva tropical. Eso hace que su desarrollo estructural sea más lento. No es que no puedan fenestrar, es que no tienen estímulo suficiente para hacerlo.

La Monstera Deliciosa puede vivir más de 40 años en interior si tiene soporte y buen trasplante periódico.
La Monstera Deliciosa puede vivir más de 40 años en interior si tiene soporte y buen trasplante periódico.

El error más común: ponerla en sombra

Aquí está el punto crítico. Se repite mucho que la monstera es “de sombra”, y eso ha provocado que termine en pasillos, baños sin ventana o salas oscuras. Sobrevive, sí… pero no prospera. Sobrevivir no es lo mismo que crecer.

La monstera necesita luz indirecta MUY brillante. Eso significa estar cerca de una ventana bien iluminada, donde no reciba sol directo fuerte por largas horas, pero sí una alta intensidad de luz ambiental. Orientaciones este o norte suelen funcionar de mejor manera.

Cuando la luz es insuficiente, ocurren varias señales:

  • Hojas pequeñas
  • Entrenudos largos (se “estira”)
  • Color verde muy oscuro
  • Ausencia total de fenestraciones

Las perforaciones de la monstera no son solo un rasgo estético, botánicamente, se consideran una adaptación evolutiva. En su hábitat natural, crece bajo el dosel de árboles gigantes, donde la luz llega filtrada y en movimiento. Las fenestraciones permiten que la luz atraviese la hoja y alcance hojas inferiores.

Aunque tenga 5 o 10 años, si la luz es baja, seguirá produciendo hojas lisas. La fenestración depende más de la intensidad lumínica que del tiempo de vida.

Estos “agujeros” reducen la resistencia de la planta contra el viento y las lluvias intensas. Pero en interior, el factor determinante es la luz. Cuando la planta detecta suficiente energía lumínica, activa procesos hormonales que permiten hojas más grandes y perforadas. Sin luz suficiente, la planta se queda en fase juvenil.

Soporte, nutrición y ambiente: el combo que define el tamaño de tu Monstera

Un factor que casi siempre se subestima es el soporte. En su hábitat natural, la monstera es una planta trepadora; utiliza sus raíces aéreas para fijarse a troncos y escalar en busca de mejores condiciones. Cuando la cultivamos en maceta sin tutor, pierde ese estímulo y su crecimiento se vuelve más limitado.

Una sola hoja fenestrada puede superar los 60 cm en condiciones óptimas.
Una sola hoja fenestrada puede superar los 60 cm en condiciones óptimas.

Colocar un tutor de musgo, fibra de coco o madera cambia por completo su comportamiento. Al tener dónde fijarse, la planta entra en una fase de crecimiento activo: hojas más grandes, mayor fenestración, tallos más gruesos y un porte vertical más ordenado. En términos prácticos: soporte + buena luz = hojas perforadas de verdad.

Aunque la estructura influye, la nutrición es el combustible. Una monstera en sustrato agotado difícilmente crecerá. Necesita una mezcla rica en materia orgánica y con buen drenaje. Un sustrato ideal puede incluir fibra de coco, corteza de pino, perlita y humus o composta, logrando equilibrio entre retención y aireación.

Finalmente, no hay que olvidar el ambiente. La monstera proviene de selvas húmedas, por lo que en interiores la baja humedad puede frenar su desarrollo. Rangos entre 60 y 80% favorecen hojas más amplias y sanas. No es obligatorio usar humidificador, pero ayuda agrupar plantas, colocar charolas con agua o pulverizar ocasionalmente.

La monstera no es una planta complicada o caprichosa, solamente está mal entendida. Cuando no crece o no se perfora, casi siempre es por condiciones de cultivo pero ajustando luz, soporte y sustrato, responde sola y cambia por completo su desarrollo.