El viento, parámetro meteorológico que puede ser de riesgo

El viento es capaz de levantar techos de edificios, derribar líneas eléctricas, arrancar árboles, tirar espectaculares, causar accidentes en carreteras como cuando las ráfagas empujan los automóviles, incluso pueden ser mortales. Por ello comprender los riesgos nos ayuda a prepararnos para estos eventos.

Úrsula Pamela García Úrsula Pamela García 11 Abr 2019 - 00:31 UTC
Las ondas de montaña que se forman a sotavento de las barreras topográficas representan un peligro importante para el sobrevuelo de cordilleras. Fotografía: Pamela García.

Los vientos fuertes ocurren durante la presencia de fenómenos meteorológicos severos como diferentes tipos tormentas, tornados, huracanes, etc., o simplemente fluyen en distintas superficies y ser como una brisa. Cuando los vientos sostenidos se presentan del orden de 60-80 km/h, es posible que se produzcan daños aislados del viento, esto depende mucho de las características del lugar donde se manifiesten, con valores más altos pueden producir daños considerables o incluso irremediables. Para describir la fuerza del viento, los informes meteorológicos a menudo usan palabras como ligero o fuerte.

La Escala de Beaufort asigna un número de 0 a 12 para describir la fuerza del viento. El valor de 0 dentro de dicha escala significa calma completa y al llegar al valor de 12 se describe los poderosos vientos encontrados en huracanes o tormentas severas. Los vientos también se describen con la dirección en la que soplan, la rosa de vientos es una herramienta para hacer análisis de estos, ya que cuenta con hasta dieciséis rumbos co-colaterales de dirección del viento.

Existen vientos constantes que siempre soplan en la misma dirección debido al patrón de cómo el aire se mueve a través de la atmósfera en todo el planeta; por ejemplo, los marineros han dependido de estos vientos predecibles, conocidos como los vientos alisios, los vientos del oeste y los polares. Estos vientos giran hacia la derecha en el hemisferio norte y hacia la izquierda en el hemisferio sur, se origina por la rotación de nuestro planeta, este fenómeno es conocido como el efecto Coriolis.

Las herramientas de monitoreo, como el radar Doppler y el sistema de alerta de cizalladura del viento de bajo nivel, se utilizan para detectar todo tipo de ráfagas de viento. Las ráfagas de viento se forman cuando el aire se enfría rápidamente dentro de una tormenta, se reducen a gran velocidad porque son más densas que el aire que las rodea, entonces cuando llegan al suelo, se propaga a través de la superficie terrestre como vientos en línea recta moviéndose a velocidades a más de 160 km/h, éstas suelen durar unos minutos, pero pueden ser mortales.

El Anemoscopio, diseñado para indicar la dirección y fuerza del viento respecto al suelo, da una idea de la velocidad del viento según el nivel de hinchado y la inclinación del cono. Fotografía de referencia.

Entendiendo como funciona el viento

La presión del aire no es exactamente igual en todas partes en la superficie de la Tierra porque el Sol calienta algunos lugares más que otros. En los lugares donde más se calienta el aire, se eleva, esto deja un poco menos de aire cerca de la superficie de la Tierra que en las áreas circundantes que no se calientan tanto.

Todavía hay aire en todas partes, pero las moléculas de aire están más espaciadas en algunas áreas y más compactas en otras. Los lugares con más moléculas de aire tienen mayor presión. Las áreas con menos moléculas de aire tienen menor presión, por lo que el aire ingresa en el área con menor presión, a esto se le conoce como viento; por ejemplo, cuando dejas que el aire salga de un globo, estás haciendo un poco de viento.

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