Comportamiento de los vientos en la atmósfera, segunda parte

Fenómenos atmosféricos como los sistemas frontales y cualquier tipo de tormenta, forman parte del patrón constante del movimiento del aire alrededor de la atmósfera que cubre nuestro planeta tierra.

Úrsula Pamela García Úrsula Pamela García 27 Ene 2019 - 03:10 UTC
Vientos atmosféricos cerca de la superficie (blanco), en niveles medios y altos (colores que resaltan), modelo atmosférico simulado en imagen del satélite GEOS-5. Créditos: William Putman, NASA.

En la publicación del pasado sábado hablamos de la influencia del sol en la circulación general en la atmósfera, en esta nueva emisión hablaremos de cómo otros factores contribuyen también en este proceso. Las diferencias de temperatura, la rotación de la tierra sobre su eje y la configuración de los continentes y océanos, establecen la circulación atmosférica a gran escala.

Cerca del ecuador, en la región de los trópicos, el aire caliente se eleva en forma vertical, entonces, cuando se encuentra a unos 10 km (6 millas) sobre la superficie terrestre, este comienza a fluir desde el ecuador hacia los hemisferios polares. Cuando el aire comienza a enfriarse, por los cambios de temperatura, vuelve entonces a caer al suelo y fluye hacia el ecuador, entonces este vuelve a calentarse; el aire calentado vuelve a subir y el patrón se repite. Este patrón es conocido como convección.

Debido a que la tierra está girando en su eje (rotación), tenemos que, parte del aire que se mueve hacia el norte y el sur desde el ecuador también gira con la tierra; entonces, el aire que va hacia el norte gira a la derecha y el aire que viaja hacia el sur gira a la izquierda, este patrón es influenciado por los procesos de rotación y traslación terrestre, dando origen al efecto Coriolis.

Digamos que si la Tierra no girara, habría entonces dos grandes células de convección, una abarcaría el ecuador hasta el polo norte, y la otra desde el ecuador hasta el polo sur. Pero, debido a que la tierra hace girar a la convección, entonces, se divide en seis células de circulación, tres que cubren el hemisferio norte y otras tres que cubren el hemisferio sur, estas son Polar, Ferrell y Hadley.

Células de Hadley mueven el viento a través de los trópicos a ambos lados del ecuador. Son dos de las seis principales células de circulación atmosférica en la Tierra. Créditos: NASA

Circulación atmosférica a gran escala

La célula polar, ocurre en cada uno de los extremos polares, en los 60° de latitud sur o norte, las masas de aire que se dirigen del polo hacia latitudes más bajas adquieren energía en forma de calor y comienzan a ascender y cuando llegan a la capa límite (tropopausa), se dirigen nuevamente hacia cada extremo polar, donde al enfriarse, vuelven a descender y comienzan el ciclo de dicha célula.

La célula de Ferrel, las masas de aire descienden en 30° de latitud e inician su movimiento hacia el polo para llegar a los 60° de latitud, la desigualdad que existe entre superficie con los vientos procedentes de los polos hace que estos asciendan y una vez llegan a la capa límite se dirigen nuevamente al ecuador e inician de nuevo el descenso, encontrándose con la célula de Hadley.

En la célula de Hadley los vientos se mueven en dirección norte para el hemisferio norte y en dirección sur para el hemisferios sur, ascendiendo cerca del ecuador, pero en ese recorrido pierden energía debido a factores oceánicos, a cambios de temperatura y a la marcha diurna, entonces comienzan a descender en 30° de latitud.

Dado que el tema de los procesos de circulación general en la atmósfera es muy extenso, te invitamos a leer una tercera emisión, esta será publicada el próximo sábado 2 de febrero.

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